Agustín Tapia sigue sumando capítulos a su leyenda. Al lado de Arturo Coello, encadena tres números uno del mundo consecutivos y ha levantado un imperio que ya se sienta en la mesa de las grandes parejas de la historia. Y lo hace con una firma inconfundible: talento puro, imaginación desatada y puntos que viven en el replay.

Si hay que hablar de espectáculo, Tapia aparece el primero. El ‘Mozart’ de Catamarca toca la pala como si fuera un instrumento. Recupera desde donde no hay pista, inventa golpes cuando no existen y convierte cada intercambio en un pequeño concierto. Un jugador distinto, incluso dentro de la élite.

De esa diferencia hablaron Paquito Navarro y Miguel Lamperti, dos veteranos con mucha mili en el circuito, en una charla relajada con ‘Veinte Diez’.Sin filtros y sin barniz. Directos al grano.

“Tapia no tiene una técnica depurada como Sanyo, Willy o Chingotto”, soltó el sevillano, con Lamperti asintiendo. El argentino fue un paso más allá: “técnicamente no era nada bueno, al principio no le pegaba”.

Una conversación enriquecedora

Lo curioso es que esa supuesta carencia es, precisamente, lo que le hace tan peligroso. Paquito lo explicó con claridad. “Lo bueno que tiene esa técnica es que no le lees el tiro”. No hay patrón, no hay gesto que delate la intención.

El ejemplo salió solo. “Cuando la bola le queda a media pista digo: me la voy a jugar a ese lado y va a ser al otro”. Tapia decide tarde, ejecuta raro y gana igual. O mejor.

Lamperti cerró la idea comparando. “Galán es espectacular, pero sabes que te viene un piñazo. Agus no sabes ni lo que te va a armar”. Y ahí está el truco. En no saber nunca qué va a pasar hasta que la bola ya ha pasado.