Colombia
Exintegrante de ‘Los Canarios’ reveló las modalidades de robo que aplicaba en cada paseo millonario en Bogotá: ‘Con corriente si tocaba’
“Los Canarios” no eran delincuentes comunes; Eran banda de seis personas y tres vehículos que operaban con una precisión casi militar exactamente en la zona rosa. freddy huertasuno de los hombres que vivió desde adentro el auge de esta banda, rompió el silencio en el podcast ‘Más allá del silencio’ para explicar cómo se gestaba el “paseo millonario”.
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La formación del “convoy delictivo”
Los delincuentes operaban en taxis y sus víctimas las reconocían en la zona rosa de Bogotá. Foto:MAURICIO MORENO, el tiempo
Según Huertas, cada “vuelta” requería de tres taxis cumpliendo funciones específicas. El primero era un conductor solitario que rondaba centros comerciales como Andino o zonas aledañas como el Parque de la 93. El segundo taxi llevaba al “campanero” y al “tarjetero”. El tercero transportaba a los “cogedores”los encargados de la violencia fisica.
“Son tres carros, seis personas. Cada carro hace un trabajo, cumple una labor“, relató Huertas. El éxito dependía de la comunicación que tenían por medio de llamada. Mientras el primer taxi reconocía a la víctima, el tercero se mantenía a unas ocho o nueve cuadras, esperando la señal para interceptar el vehículo. en una calle oscura y solitaria.
Los delincuentes reconocieron a sus víctimas cerca al Parque de la 93, zona rosa de Bogotá. Foto:MAURICIO MORENO EL TIEMPO
El asalto: usaban picología del terror y el “tábano”
Una vez que el taxi principal se detuvo, los “cogedores” abordaron el vehículo en segundos. La violencia no era solo físico, sino profundamente psicológico.
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“Usted le dice: ‘Quieto, esto es un atraco, esto es un robo. Vengo por sus pertenencias… tranquilo, quédeseme quieto, colabóreme y si no, si usted no me colabora, lo mato‘”, explicó Huertas con frialdad.
Los ladrones intimidaban a sus víctimas con armas blancas. Foto:iStock
Para someter a las víctimas, especialmente cuando se trata de varios hombres, la banda utilizaba un arma inusual: un tabaco eléctrico para ganado. Huertas describió a su líder de entonces, alias Osvaldo, como un hombre “sin escrúpulos” que no dudaba en usar descargas de 220 voltios para desestabilizar a cualquiera.
“Un tábano es un aparato con la cual se le arrima corriente al ganado (…) la idea era atrapar las víctimas como fuera, con corriente si tocaba”, confesó Huertas.
Freddy Huertas, exintegrante de la banda Los Canarios que hacia paseos millonarios en Bogotá. Foto:Captura de pantalla
La instrucción para el secuestrado era siempre la misma: “Ciérreme los ojos y no me mire a la cara. No me mire a la cara”. siempre gritando para poderlo manipular, para poderlo asustar“.
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La logística del dinero: “Dedito por dedito”
Las víctimas estaban obligadas a entregar sus contraseñas de cuentas bancarias. Foto:iStock
El objetivo principal eran las tarjetas de débito y crédito. Si la víctima se resistía a entregar el PIN, la amenaza escalaba a niveles de tortura.
Huertas mencionó que usaban la psicología del miedo prometiendo llevarnos a una bodega inexistente: “Si usted no me pasa la clave lo llevo para la bodega, lo martirizo, le comienzo a dar dedito por dedito hasta que me entregue las claves”.
La banda delincuencial de taxistas operaba en el norte de Bogotá. Escogían a hombres y no mujeres. Foto:Vanexa Romero/ET
Una vez obtenidas las claves, la banda aplicaba una técnica de “entrega ciega”. Anotaban los números en cinta aislante pegada a la tarjeta, metían todo en una bolsa y la lanzaban al andén mientras el taxi seguía en movimiento. El segundo taxi, que venía pegado, recogía la bolsa y el “tarjetero” se dirigía al cajero más cercano.
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“El que tarjeteaba era solamente una persona porque no cualquiera tiene la capacidad de sacar plata de un cajero”, afirmó Huertas, subrayando que esta labor requería agilidad para evitar las cámaras de seguridad usando gorras y bufandas.
El “Paseo”: el factor medianoche
Los taxistas se movilizaron a sus víctimas por la autopista Norte en Bogotá. Foto:autopista Norte
El término “paseo millonario” encontraba su razón de ser en los límites de retiro de los bancos. Si capturaban a alguien a las 10 de la noche, debían mantener retenido hasta que el reloj marcara la media noche. para poder retirar el doble del cupo diario.
Durante esas horas, el tercer taxi se convertía en una avanzada de seguridad. Iba un kilómetro adelante del taxi con la víctima, avisando por teléfono sobre posibles retenes policiales en vías principales como la Autopista Norte o la Avenida Boyacá.
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Los perfiles de las víctimas.
Los ladrones intimidaban a sus víctimas con armas de fuego. Foto:Mauricio Moreno/EL TIEMPO
En un giro inesperado de su relación, Huertas confesó que la banda prefería enfrentarse a cuatro hombres antes que a una mujer sola. La razón no era la caballerosidad, sino la eficiencia delictiva.
“Se prefería coger o atrapar cuatro hombres que una sola mujer. ¿Por qué? Porque una mujer grita, va sola y hace lo que sea con tal de salirse del carro. En cambio un hombre no; a un hombre usted le dice ‘quieto’ y el hombre se queda quieto“.
Finalmente, tras desocupar las cuentas, las víctimas eran abandonadas en sectores periféricos y oscurosgeneralmente en el sur de la ciudad.
Las víctimas debían entregar su dinero o estaban amenazadas de muerte e incluso tortura. Foto:iStock
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Como una forma de “cortesía” perversa y estratégica, les dejaban 20.000 pesos para un taxi de regreso y les devolvían sus documentos de identidad. “Se les dejaba siempre 20.000 pesos para el taxi… ¿Para qué? Para evitar que fuera a colocar una denuncia“, concluyó Huertas, revelando que la banda creía que si la víctima recuperaba sus papeles y tenía cómo volver a casadudaría más en acudir a las autoridades.
Freddy Huertas operó bajo esta modalidad durante año y mediohasta que la caída de la banda comenzó tras el asesinato del agente de la DEA, James Terry Watsonun evento que, aunque él no participó directamente, marcó el fin de “Los Canarios” y el inicio de su larga condena en prisión.
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FELIPE SANTANILLA AYALA
REDACCIÓN ÚLTIMAS NOTICIAS
