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Colombia

el Súper Congo de Oro consagra la leyenda eterna del Rey de la Guaracha en el Carnaval de Barranquilla

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el Súper Congo de Oro consagra la leyenda eterna del Rey de la Guaracha en el Carnaval de Barranquilla


Leonardo Herrera Delgans

Comunicador Social-Periodista Universidad Autónoma del Caribe- Barranquilla

El Carnaval de Barranquilla decidió inscribir con letras de oro el nombre de Aníbal ‘Sensación’ Velásquez en su salón de grandes leyendas al otorgarle el Súper Congo de Oro. Este reconocimiento, la máxima distinción que la fiesta concede a un artista, no solo premia una trayectoria de más de siete décadas, sino que exalta a una figura que ha definido la identidad sonora del Caribe.

Al unirse al selecto grupo de iconos como Joe Arroyo, Shakira, Grupo Niche, Los Hermanos Rosario, Jorge Oñate y Checo Acosta, el maestro Velásquez reafirma su estatus como un pilar fundamental del patrimonio musical de Colombia.

Aníbal Velásquez inventó una guaracha diferente, creó un género dentro de la música colombiana.

Aníbal Velásquez inventó una guaracha diferente, creó un género dentro de la música colombiana.

Foto:Cortesía Festival de la Canción Vallenata

La huella del “Rey de la Guaracha” es profunda y revolucionaria; fue el quien transformó el lenguaje del acordeónllevándolo de la tradición rural a la vibrante música tropical urbana.

Su estilo inconfundible, marcado por una agilidad técnica asombrosa y una alegría contagiosa, Logró amalgamar la guaracha, la cumbia y el porro. en un sonido que no conoce fronteras. Canciones como Guaracha en España y El Tuco Perro han dejado de ser simples grabaciones para convertirse en himnos generacionales que se mantienen vigentes en cada esquina donde se celebra la vida.

Este homenaje es, en esencia, una celebración de la vigencia de un creador que ha sabido narrar la idiosincrasia barranquillera a través de cientos de composiciones.

Un hombre que desafia el tiempo

Aníbal ‘Sensación’ Velásquez, el ‘Mago ​​del Acordeón’, a sus 89 años de edad sigue con la energía intacta, como si los años no pasaran por él sino por sus canciones, que rejuvenecen cada vez que suenan.

A punto de enrutarse a los 90, este juglar moderno no solo canta, compone y toca el acordeón. aníbal ha sido arquitecto de la alegría popular desde los años 50. Su legado está tejido con las fibras más vivas de la música tropical: guaracha con acordeón, ritmo veloz, guacharaca punzante y sabrosura sin pausa.

redes sociales

Aníbal Velázquez y su hermano José ‘Cheito’ Vázquez han hecho historia en la música tropical colombiana.

Foto:redes sociales

“Todo se lo debo a Dios, que me ha bendecido con salud, larga vida y un alma festiva sin límites”, le confesó al escritor Fausto Pérez, autor de la biografía ‘Aníbal Velásquez, el mago del acordeón’. “Yo me ayuda con una alimentación sana y sin vicios. No como carne. La carne envejece”, asegura.

Nació el 3 de junio de 1936 en Barranquilla. Sus primeros pasos los dio con el grupo Los Vallenatos del Magdalena al lado de los hermanos Román y su propio hermano José ‘Cheíto’ Velásquez, a quien considera su verdadero maestro.

Yo me ayudo con una alimentación sana y sin vicios. No como carne. La carne envejecida

Aníbal Velásquez

Es autor de aproximadamente 1.559 canciones, la mayoría propias o compuestas junto a su hermano, grabadas en cerca de 100 sellos discográficos. Sus temas más conocidos incluyen ‘Alicia la flaca’, ‘La brujita’, ‘Guaracha en España’, y ‘Cinco pa’ las doce’.

La guaracha versus la salsa

En los años setenta, cuando los picós de los barrios de Barranquilla rugían con la trompeta salsera, solo una música podía romper ese dominio sin que el bailador protestara: la guaracha de Aníbal Velásquez. Lo recuerda bien el periodista y melómano Roberto Llanos Rodado. “En un ambiente salsero cerrado, a la única música que le daban pase libre era a la de Aníbal. Sus guarachas retumbaban y le daban otro sabor a la rumba verbenera”.

En un ambiente salsero cerrado, a la única música que le daban pase libre era a la de Aníbal. Sus guarachas retumbaban y le daban otro sabor a la rumba verbenera

Roberto Llanos Rodado, periodista y melómano

A punta de ‘sucundú’, como él mismo bautizó ese golpe inconfundible de su conjunto, Aníbal se ganó el respeto de los bailadores y de los picoteros, incluso en tiempos donde el acordeón no tenía pase en las pistas urbanas.

“Hay Aníbal pa’ rato. Con mis canciones hasta los paralíticos se levantan a bailar”dice en el libro de Pérez Villarreal. Y no es metáfora.

Arnold Tejada, escritor y estudioso de su obra, lo pone claro: “Los cubanos se sorprenden con él. No tienen a alguien que toque su música con instrumentos tan distintos, y con esa alegría tan natural”.

Un hombre lleno de historias.

Velásquez no es solo músico. Es cocinero, sabe preparar pasteles pasteles, sancochos, asados, peluquero de su esposa Julieta Peinado, soldador, electricista, escultor y hasta pintor.

Aníbal Velásquez, una leyenda del acordeón colombiano.

Foto:Óscar Berrocal. EL TIEMPO

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En una presentación en Ponedera (Atlántico), donde ya le habían pagado la mitad del contrato, llegó al baile encontró que no había luz, un daño en el poste tenía a oscuros el sector. Pidió una escalera y se subió y los pocos minutos ya estaba en la tarima tocando y el pueblo bailando con su música.

“Es un tipo genial, insuperable. Toca todos los instrumentos del conjunto. No se quedó en lo tradicional, sigue inventando vaninas”, asegura Tejada.

Sí, además, maestro. Formó a Martín Galindo, un joven del Piñón, Magdalena, que lo asiste en las tarimas cuando el cuerpo le pide relevo. “Es tremendo maestro. Sabe transmitir lo que sabe, y eso no es fácil”, agrega Tejada.

Su voz, aunque ya no con la fuerza de la juventud, conserva el tono. Y su figura se escucha no solo en Colombia, sino en México, Francia, Alemania, Inglaterra, Grecia, Holanda. Es, como dijo alguna vez el sociólogo Orlando Fals Borda sobre el Caribe, una cultura en movimiento. Y Aníbal es su motor.

“Él compone para que la gente baile. Cuando tenía una canción en mente, ponía a sus sobrinas a bailar y, según cómo se movían, él le metía ritmo al tema”, recuerda Tejada.

aníbal es parte del ADN musical del Caribe colombiano. Un músico de escenario, de cocina, de calle, de corazón.

A sus 89, no le teme al paso del tiempo. Sigue con el acordeón entre manos, su risa suelta y la sabrosura a flor de piel. Porque mientras exista un bailador con ganas de moverse, el ‘Mago ​​del Acordeón’ tendrá guaracha para hacerlo vibrar. Con el Súper Congo de Oro, el Carnaval reconoce al innovador que cambió la historia del acordeón y al hombre cuya música sigue siendo el pulso de la fiesta.

LEONARDO HERRERA DELGANS periodistas de EL TIEMPO leoher@eltiempo.com y EN x:@leoher70

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