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el español triunfa en Murcia
El viento quiso robarle protagonismo a la jornada inaugural de la Vuelta a Murcia, pero se encontró con Marc Soler. La primera etapa, recortada a apenas 83,5 kilómetros entre Fortuna y Yecla por las fuertes rachas en el sureste español, terminó convertida en un campo de batalla. Y ahí, en el caos, el catalán del UAE Team Emirates-XRG volvió a sacar el martillo.
Desde el banderazo real la carrera voló. Intentos, cortes, abanicos. A 70 kilómetros de meta se formó una escapada de nueve hombres con nombres pesados: Juanpe López, Raúl García Pierna, Jefferson Cepeda, Quinten Hermans… y dos piezas clave del UAE: Soler y Julius Johansen. El viento lateral hizo el resto. El pelotón se partió en mil pedazos y detrás quedaron, entre otros, Tom Pidcock y Tim Wellens, obligados a remar a contracorriente.
La fuga consolidó más de un minuto de renta y entonces apareció el instinto. A falta de 40 kilómetros, Soler tensó la cuerda hasta romper el grupo. Solo Johansen aguantó su rueda. El danés, imperial bajo el vendaval, sostuvo el pulso mientras el catalán medía el momento exacto. Movistar, con tres hombres por delante, veía cómo la etapa se le escurría entre los dedos pese a sus intentos por reorganizar la persecución.
Todo quedó decidido en el Alto Virgen del Castillo (1,3 km al 7,4%). A cinco kilómetros de meta, Soler miró atrás, agradeció el trabajo de su compañero y cambió el ritmo. Un latigazo seco. Johansen coronó segundo; el español, desatado, se lanzó hacia Yecla en solitario. Ni siquiera el descenso técnico permitió a Pidcock, que atacó desde un grupo reducido a la docena de supervivientes, cerrar el hueco. El británico entró a 41 segundos; Johansen completó el doblete.
Soler levantó los brazos, se enfundó el primer maillot de líder y confirmó que cuando el viento sopla y la carrera se desordena, él sabe exactamente dónde colocarse. La Vuelta a Murcia empezó encogida por el temporal, pero terminó agrandada por un golpe de autoridad.
