Colombia
el día en que el Valle de Sibundoy sana sus heridas
El Valle de Sibundoy está conformado por cuatro municipios de norte a sur: Santiago, Colón, Sibundoy y San Francisco. Este último da paso a los municipios del medio y bajo Putumayo, a los cuales se llega por el ‘Trampolín de la Biodiversidad’.
En este territorio plano y húmedo, habitan dos comunidades indígenas Inga (Santiago y Colón) y Camentsá (Sibundoy y San Francisco).
Un influencer dijo en un video que el Valle de Sibundoy, era un territorio en el que en 10 años no se habían dado muertes violentas, y, aunque eso no es del todo cierto, sí lo es el hecho de que es un territorio tranquilo y en el que una vez al año, las comunidades indígenas Camentsá e Inga se reúnen para perdonarse.
Sibundoy. ¿Qué es Sibundoy? Este lugar antes se llamaba Tabanok que significa Pueblo Grande, según el censo del 2025, Sibundoy tiene 17.211 habitantes, un paisaje andino amazónico y un corredor biológico de flora y fauna.
Los cuatro municipios antes mencionados se consideran el Valle de Sibundoy y la puerta del oro del Putumayo, porque después de la Laguna de la Cocha, a hora y treinta minutos de Pasto, la capital de Nariño, encontrará el primer municipio de este valle, Santiago.
El carnaval del perdon
Justo cuando en Barranquilla se está celebrando su carnaval, al igual que en Río de Janeiro, Brasil, en el sur de Colombia, estas dos comunidades se organizan cada año para, empezando desde casa, perdonarse por todo lo que ha pasado en el año y para lucir su vestimenta típica para esta fecha.
Pero más allá de la fiesta en sí, el lunes antes de que inicie la Cuaresma con el miércoles de ceniza, el Bescnaté o Día Grande, desarrolla más actividades en torno a él.
Esta fiesta, según Mauricio Pulido Riaño, “proviene de una fiesta interesante que celebra la terminación de un ciclo agrícola y el inicio del año nuevo”.
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Antes del Día Grande
Betsknaté Foto:Luz Ángela Domínguez /EL TIEMPO
De acuerdo con el taita Andrés Chindoy, las actividades y rituales más importantes para la preparación y celebración del Betsknaté o Día Grande inician el año anterior el 2 de noviembre, día de los santos y difuntos, ya que ese día inicia la preparación espiritual, corporal y mental para el carnaval indígena.
Este ritual se hace con la fiesta del maíz, se comparte la cosecha, es decir, sus primeras cosechas, elemento esencial para la bebida tradicional de la chicha.
“La primera actividad es una ofrenda de cosechas, que nosotros mismos hemos sembrado y cosechado. Al otro día se hace el compartir con toda la comunidad, así como también en cada casa”, comenta el taita Andrés.
Este año, a partir del viernes 13 de febrero, la comunidad Camentsá empieza su celebración con el desfile infantil, desde la vereda Villanueva en Sibundoy, en el que todos los niños indígenas salen con su vestimenta tradicional, sus tambores, flautas y rondadores para que todos se enteren que ha comenzado esta festividad.
Después de una caminata, llegan al parque de la Interculturalidad para bailar al ritmo de los instrumentos y disfrutar de una mañana con sus compañeros, padres y maestros.
Desde esta semana del 9 al 13 de febrero, en este mismo escenario varios artesanos de la comunidad indígena harán una muestra de artesanías en madera, pinturas, esculturas, tejidos en chaquira e hilo, también como una expresión de su tradición.
Desfile del Betsknaté en Sibundoy Foto:archivo particular
Así mismo, desde el Cabildo Indígena varios taitas se reúnen para recibir a quienes deseen ‘hacerse una limpia’ o ‘tomar remedio’, mandalas con semillas, jornadas y encuentros con yagé para limpiar el espíritu y las malas energías, y así empezar este año con las mejores vibraciones, como también para prepararse para la gran fiesta.
Desfile del Betsknaté en Sibundoy Foto:archivo particular
Por otra parte, otros miembros de la comunidad se reúnen justo al frente del cabildo para construir un castillo que el lunes, día principal de la festividad, se utilizará para ‘el degollamiento del gallo’.
Aquí, los indígenas vestidos de sanjuanes, con unas grandes máscaras talladas y pintadas de negro, se cuelgan de una soga en el castillo y tratan de arrancarle la cabeza al ave.
Para algunos mayores, el gallo significa toda la debilidad del ser humano y todas las faltas que comete en su vida; para otros el gallo es castigado por no haberle avisado a Jesús que iba a ser sacrificado.
Esta máscara es una especie de crítica a lo que en la conquista los españoles no supieron valorar lo que era un indígena, una mujer, un campesino, por eso lleva una peluca y en su vestimenta un canasto con varios elementos en su interior.
Los Saraguayes, con capa roja, vestido blanco y una corona con espejos, como una forma de recuerdo de cómo los españoles llegaron a engañarlos con este elemento.
Esto, de acuerdo con miembros de la comunidad tiene varios significados que le dan todo el sentido a esta conmemoración.
El lunes es el día
Desfile del Betsknaté Foto:Luz Ángela Domínguez /EL TIEMPO
El día tan esperado por la comunidad, empieza muy temprano en la mañana, donde cada uno de los miembros de una familia Camentsá se viste con cusma, reboso, collares, fajas y corona. Las mujeres visten una vista corona de fajas de colores, al igual que algunos hombres y otros llevan corona de plumas.
Tampoco puede faltar el tradicional ‘sayo’, el cual es una ruana de color negros con franjas azules y rojas y otros son blancos con franjas negras y rojas.
Antes de salir de su casa, las familias se perdonan por aquello que les haya hecho daño y con cuernos, tambores, flautas, rondadores salen de su hogar para encontrarse con los demás al son de ‘Chascabunga’ y así emprender camino a la catedral de Sibundoy para presenciar una eucaristía para este mismo fin.
También desfila un matachín con máscara roja, también con una expresión de rabia por todo lo que vivieron en la conquista, lleva una campana y es quien dirige el desfile.
El Matachín es quien comanda el desfile hacia el parque principal de Sibundoy. Foto:Luz Ángela Domínguez /EL TIEMPO
Los alguaciles y alcaldes mayores llevan banderas con los colores tradicionales mezclados con blanco y las mujeres en procesión llevan una imagen de la virgen de Las Lajas.
Las mujeres se desfilan con una imagen de la Virgen de las Lajas. Foto:Luz Ángela Domínguez /EL TIEMPO
Al finalizar la eucaristía, se dirigen al Cabildo en donde a ritmo de música tradicional danzan y esperan una gran comilona y toma de chicha.
Posteriormente, cuelgan el gallo en el castillo que construyeron días anteriores afuera del Cabildo, para continuar con la actividad anteriormente mencionada.
En cuanto a la pregunta de qué espera la comunidad de los que los visitan y van a conocer el carnaval, el taita Andrés menciona: “Esperamos de los visitantes que se lleven una impresión de cultura, de estudio, materia de consulta, para poder mirar o estudiar la esencia de la cultura, la esencia y la magia de la espiritualidad, la magia de que el Camentsá conserva el jajañ (lugar donde se siembran productos de la zona como el maíz, el frijol, las plantas aromáticas, entre otros), aún conservamos el páramo, la montaña y la parte plana entonces a los extranjeros oa los visitantes, pedimos mucho apoyo para la divulgación de esos saberes”.
Así que si todavía tiene la oportunidad de viajar a este rinconcito de paz al sur del país, no lo dude y vaya a disfrutar de esta festividad propia de Colombia.
Luz Ángela Domínguez Coral
Portadista
EL TIEMPO
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