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Me levanto a las 4 y corro en ayunas durante 45 minutos antes de desayunar
A las cuatro de la madrugada suena el despertador. No hay margen para la pereza. Dwayne Johnson (53 años) arranca el día cuando la ciudad aún duerme. “Me levanto a las 4 de la madrugada y corro en ayunas durante 45 minutos antes de desayunar”, confesó en una entrevista reciente.
Así construye y mantiene el físico que le convirtió en icono. Primero la carrera en ayunas. Después, el desayuno: proteínas, avena y fruta para cargar depósitos. Y vuelta al gimnasio. Dos horas de entrenamiento de fuerza antes de que el reloj marque media mañana.
Dwayne ‘The Rock’ Johnson es una de las figuras más reconocibles del siglo XXI. La lucha libre profesional le abrió la puerta del estrellato en Hollywood y, ya en 2026, combina rodajes con apariciones puntuales en la WWE y su faceta empresarial. Todo bajo una disciplina férrea.
Su descanso es limitado, algo que los expertos no suelen recomendar. Se acuesta sobre las diez de la noche, pero el madrugón manda. Entrenar en ayunas, según se apunta, le ayuda a quemar grasa abdominal con mayor eficiencia. Eso sí, su plan responde a un contexto muy concreto: asesoramiento profesional, genética privilegiada y un físico fuera de lo común. En su mejor momento llegó a pesar alrededor de 135 kilos con 1,96 metros de altura.
Un día de lo más completo
Tras la primera sesión de pesas vuelve a comer. En el menú aparecen bistec, huevos y carbohidratos complejos. A las nueve de la mañana ya está trabajando en sus compromisos profesionales. Si el día lo exige, puede repetir entrenamiento por la tarde. Entre medias, batidos de proteínas y suplementos energéticos para sostener el ritmo.
La cena llega temprano, entre las 17.00 y las 18.30 horas. Después, tiempo para relajarse con su familia antes de volver a la cama y reiniciar el ciclo.
“The Rock” aseguró que mantiene esta rutina “seis días a la semana”. El séptimo se lo reserva para el capricho. En más de una ocasión ha compartido vídeos devorando hamburguesas con patatas fritas o bandejas descomunales de sushi, sonriendo ante la cámara mientras rompe, por unas horas, la disciplina del reloj.
