Ver a Trent Alexander-Arnold en acción es como contemplar a un reloj suizo en movimiento. Cada pase o cada línea trazada parece inevitable y perfecta. “Tampoco vamos a descubrir a Trent. Ha sido una sorpresa muy agradable ver cómo entiende el juego, cómo ve los espacios”, explicaba Álvaro Arbeloa, señalando la importancia del inglés para el Madrid en partidos donde la posesión manda y el Bernabéu crean infinitas posibilidades.
Stats Trent.
En estos escenarios, Trent se convierte en la solución más inteligente; en otros, la veteranía y el orden defensivo de Dani Carvajal resultan decisivos. La clave estará en que ambos aprendan a complementarse, a encajar en un sistema que les pedirá su ayuda en distintos momentos, formando un binomio que combina creatividad y seguridad según las necesidades del equipo. El equilibrio perfecto entre riesgo y control.
El quaterback del Madrid
“Por lo que he trabajado con él y lo que he podido hablar con él, me parece un chico muy inteligente. Entiende el juego y capta rápido lo que queremos de él. No es el típico lateral que siempre va a la banda; puede jugar por dentro, moverse, intercambiar posiciones… Es una suerte tener a un jugador así, que puede abrirse o acercarse según el momento”, añadía Arbeloa. Y todo lo que hace Trent lo confirma. Con su derecha precisa organiza la salida de balón, encuentra al hombre libre y rompe presiones con facilidad. Es el quarterback del Madrid: cada pase tiene sentido y cada movimiento fluye.
Pases en largo de Trent frente a la Real.
Y es que el inglés tiene un don especial. Hace que lo difícil parezca fácil con el balón en los pies. 41 pases buenos de 48 (85%) y 8 de 11 en pases largos buenos (73%). Solo Dean Huijsen ante Osasuna (16) ha hecho más en Liga esta temporada. Pero las cifras, aunque impresionantes, se quedan cortas frente a lo que aporta Trent. El dato ayuda a interpretar mejor el relato, pero no le hace justicia.
Todos los pases de Trent frente a la Real: 41 de 48.
Da sentido a todo el juego, simplifica cada acción y abre caminos inesperados. Su vuelo poderoso, que recuerda al de David Beckham, arma jugadas desde la impredecibilidad, algo que Xabi Xabi Alonso buscaba desesperadamente y que Arbeloa empieza a explotar. El 12 puso la primera piedra del partido. Un diamante de 18 quilates que dibujó una línea perfecta para encontrar el estudiado desmarque de Gonzalo antes de que alojase el balón en el fondo de la red. Todo lo que pasaba por sus botas generaba sentido y facilitaba la salida de balón.