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“Hangar rojo”, la grieta moral del golpe en Chile
El director chileno Juan Pablo Sallato debutó en la sección “Perspectives” de la Berlinale 2026 con “Hangar rojo”, un retrato intenso de los días que rodearon el golpe militar del 11 de septiembre de 1973 en Chile.
Lejos de centrarse en grandes acontecimientos o en la figura política de Salvador Allende, quien se suicidó en el Palacio de La Moneda mientras las fuerzas militares tomaban el poder, Sallato se adentra en los pasillos de la Fuerza Aérea y muestra la historia desde dentro, donde decisiones aparentemente pequeñas pueden tener consecuencias enormes.
El relato sigue al capitán Jorge Silva, encargado de establecer un centro de detención y tortura en la academia militar donde se entrenan cadetes. En un principio, Silva cree que su tarea será temporal, pero, pronto, la llegada constante de prisioneros transforma la situación y lo enfrenta a dilemas éticos profundos. La tensión se intensifica con la llegada del coronel Mario Jahn Barrera, antiguo rival con quien Silva mantiene cuentas pendientes, poniendo a prueba su lealtad y su conciencia.
La película evita presentar a Silva como héroe o villano. Según Sallato, la obra muestra “hombres atrapados entre la lógica del poder y el peso de la culpa”, invitando al espectador a preguntarse qué habría hecho él en esa situación. El director explicó ante la prensa que la elección estética del blanco y negro busca también reflejar cómo esos días siguen vivos en la memoria colectiva y diferenciar la película de otras historias sobre el golpe militar.
Construyendo memoria
El propósito de la propuesta de Sallato va más allá de narrar hechos históricos: “Lo importante de este tipo de películas es construir memoria para que la historia no se vuelva a repetir”, señaló. En ese sentido, la cinta es concebida como una herramienta de reflexión, destinada a mantener vivos episodios dolorosos y evitar que la violencia se normalice en la memoria social.
El actor Nicolás Zárate, que interpreta a Silva, destacó también que el cine no puede cambiar la historia, pero sí permite regresar al pasado y generar preguntas sobre el presente: “El arte no va a acabar guerras ni genocidios, pero es necesario ver el pasado para poder construir un futuro. Debemos cuestionar por qué resurgen los neofascismos y la violencia en Latinoamérica y en el mundo”, comentó tras el estreno del largometraje.
Para Zárate, el desafío de interpretar a su personaje fue dotar al capitán de la profundidad y humanidad que requiere, mostrando a alguien que sufrió torturas a manos de sus propios compañeros de armas y que aún así enfrenta la vida con ética y conciencia.
“Hangar rojo” se inspira en el libro autobiográfico “Disparen a la bandada”, del periodista Fernando Villagrán, a quien el capitán Silva salvó de morir cuando era estudiante y permaneció detenido en la academia. Según Sallato, su intención fue centrarse en la experiencia subjetiva de Silva durante el golpe: “No desde donde se toman las decisiones, sino desde donde se reciben”, explicó, destacando cómo la película explora la presión que sienten los individuos dentro de un aparato represivo.
Por otro lado, presentar esta película en Berlín tiene un significado especial, según el actor Zárate: “Es muy político mostrar esta historia en una ciudad que confronta constantemente el pasado con el presente”, indicó.
Al final, la película ofrece precisiones sobre el destino de sus protagonistas: destierro, muerte y consecuencias que se manifiestan años después. En tiempos en que narrativas autoritarias resurgen en distintas partes del mundo, Sallato concentra su mirada en el instante decisivo en que un individuo opta por sumarse al engranaje o por abrir una grieta, recordando que cada elección, por pequeña que parezca, deja una marca imborrable.
(ct/ms)
