Deportes
¿Por qué no somos todos Vinicius Jr en una cancha de fútbol? (Opinión)
Decía la reconocida escritora nigeriana Chimamanda Ngozi, en una nutrida conferencia, que le costaba entender cómo no éramos todos feministas si la causa es tan justa, si la realidad es tan apabullante, si es tan simple elegir el lado correcto. Y no faltó quien la atacara, incluso en el propio recinto, por decir semejante obviedad.
Es una sensación parecida a esta de escuchar a tantos opinadores profesionales -o al menos con reconocimiento- preguntándose por qué Vinicius Jr no encaja de una buena vez, hasta cuándo tendrán que aguantarlo o si serán reales los repulsivos insultos racistas que tiene que aguantar cuando va a una cancha. Es difícil creer que no se escuchen antes de revictimizarlo. Difícil no… asqueroso.
La cruzada de Vinicius contra el racismo debería ser universal
Gianluca Prestianni discute con Vinícius. Foto:AFP
No vengan con problemas de traducción ni con esa excusa chabacana de ‘es que así nos hablamos’. Hay una diferencia sideral entre el ‘gracias negrito’ por el que castigaron en Inglaterra a Edison Cavani cuando respondió en sus redes al saludo de un amigo, y la actitud cobarde de Prestianni, tapándose la cara con la camiseta para ocultar lo que evidentemente era un insulto racista, debidamente denunciado por Vinicius Jr en el partido de Real Madrid contra Benfica por la Champions League. Nadie se oculta de manera tan rastrera para emitir un elogio. No necesita insultarnos la inteligencia.
Lo que le pasó al brasileño en Lisboa es un delito. Es un vergonzoso rasgo de nuestra condición humana que debería castigarse con todo el peso de la Ley y que de ninguna manera debería normalizarse bajo esa arcaica excusa de que ‘este tipo de ofensas se oyeron toda la vida en las canchas de fútbol’. ¡Felizmente nos tocó otro mundo!
No hay otra manera de enseñar a las generaciones que nos siguen que el ejemplo y eso aplica para todo en la vida. ¿Vas a ser el troglodita que lleva a tu hijo a gritar improperios y sembrar la semilla de un futuro delincuente, o vas a llevarlo al estadio a mostrarle cómo, aún en condiciones de extrema euforia, puede ser respetuoso, responsable, decente? El mayor de edad eres tú… por si se te olvidó…
El show no siempre debe continuar
Vinícius, en partido contra Benfica. Foto:AFP
Ocurre que este circo del fútbol suele esconder bajo la alfombra tantas vergüenzas que un tipo del calibre de Mourinho, en vez de defender a Vinicius, decide intentar calmarlo porque el show debe continuar. ¡Como si hubiera una mejor excusa para mostrarle al mundo el compromiso a toda prueba contra el racismo! ¡Como si existiera una vitrina más masiva que una Champions League para enviar un mensaje correcto!
En un mundo decente habría una causa común de los entrenadores defendiendo a una víctima de racismo, una sanción deportiva ejemplar para el tal Prestianni por su irracional actitud, un comunicado de la Uefa apoyando al brasileño, como hizo la Confederación Brasileña ni bien terminó el partido. El rechazo sería masivo y las filas se cerrarían alrededor de la víctima.
Vinícius denuncia racismo. Foto:AFP
En este universo hay que aguantar a tanto nuevo sabio dudando de la veracidad de la versión de Vinicius o culpándolo porque una y otra vez le llueven insultos. Él no tiene que inventar nada después de marcar un golazo que silencia un estadio. Porque aquí la discusión no es deportiva sino moral: alegarán que es imposible evitar que en una cancha haya hechos de racismo -me permito dudarlo-, pero ¿si el victimario está en el propio campo, si es tu colega, si vive de lo mismo que tú? Entonces el síntoma es de una enfermedad terminal. No hay futuro. Será esta una guerra perdida… una de tantas causas justas que yacen en tantas tumbas.
JENNY GÁMEZ
Editora de Futbolred
@Jennygameza
