El portavoz de ERC en el Congreso de los Diputados, Gabriel Rufián, ha pedido unidad y coordinación entre las fuerzas de izquierda para presentar candidaturas con el mayor respaldo posible en cada provincia y así disputar escaños a Vox. “No quiero ilusionar, quiero ganar“, ha sentenciado durante su intervención en la Sala Galileo Galilei de Madrid ante 500 personas.
Gabriel Rufián ha defendido que competir como 14 izquierdas que piensan lo mismo fragmenta el voto y reduce las posibilidades de derrotar a la ultraderecha. Su propuesta se basa en articular un grupo interparlamentario coordinado y en establecer acuerdos concretos por territorios, de manera que cada fuerza pueda ceder la candidatura a otra cuando sea necesario, sin renunciar a sus siglas. “No es el quién, es el cómo“, ha subrayado, apelando al pragmatismo frente a discursos puristas.
Durante el acto, celebrado bajo el lema ‘Disputar el presente para ganar el futuro’, Gabriel Rufián ha destacado la necesidad de “orden, eficacia, método y generosidad” en el bloque progresista y ha señalado que partidos como Podemos siguen siendo “imprescindibles” para la construcción de un frente sólido. A pesar de la ausencia de líderes de formaciones como Bildu, BNG o Sumar, el de ERC ha insistido en que la unidad provincial es clave para que la izquierda pueda frenar a Vox, evitar ilegalizaciones, encarcelamientos y un posible “sufrimiento social terrible”.
El dirigente independentista ha puesto ejemplos concretos, como acuerdos en provincias como Lugo, Girona o Sevilla, y ha planteado la posibilidad de alianzas puntuales entre ERC y Compromís en la Comunidad Valenciana. Además, ha advertido que la fragmentación del voto podría favorecer a la derecha incluso si las fuerzas progresistas logran buenos resultados en algunas circunscripciones, citando como ejemplo los últimos comicios en Aragón.
Gabriel Rufián ha concluido su intervención reiterando que el objetivo no es gobernar directamente, sino fortalecer al bloque progresista para que se gobierne mejor y que, bajo esa presión, un PSOE más sólido pueda actuar como contrapeso frente a la derecha. “No tengo ganas de ver a Abascal como ministro del Interior“, ha sentenciado, recordando que la unidad y la estrategia son esenciales para evitar que la ultraderecha acceda al poder.