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La icónica escena de Sophia Loren y Marcelo Mastroianni que repitieron 30 años después
En 1964, Vittorio De Sica, famoso actor de comedia que ya había hecho historia como director de algunas de las películas más devastadoras del neorrealismo italiano, dirigió una comedia aparentemente naif protagonizada por dos de los actores más famosos de su país y de su tiempo: Sophia Loren y Marcello Mastroianni.
La película la conforman tres episodios independientes ambientados en distintas ciudades de Italia, con la particularidad genial de estar protagonizado cada uno por Loren y Mastroianni que dan vida a personajes completamente diferentes.
La actriz, íntima amiga del director y del intérprete, ejemplifica en cada uno de los tres episodios a un tipo de mujer muy determinada. En el primero, Ayer, da vida a una madre de familia que se queda embarazada una y otra vez para evitar ir a presidio ya que la ley italiana de entonces protegía a las mujeres encinta de ser encarceladas. En el segundo, Hoy, interpreta a una mujer rica y sofisticada que mantiene una relación adúltera con un estirado intelectual absorbido por la formalidad y la rutina. Y, en el tercero, Mañana, se mete en la piel de una prostituta de la que se enamora un joven seminarista. Por el tono y las subtramas, la película no se estrenó en España hasta marzo de 1975.
La comedia, que fue un éxito total en Italia. Resultó ser rabiosamente moderna y casi descarada en su manera de explorar la sexualidad y las relaciones de pareja y se convirtió en icónica gracias a una escena sucedida en el tercer episodio. En ella, una espléndida Sophia Loren de 30 años interpreta a Mara, una prostituta de gran corazón que tiene en Mastroianni, diez años mayor, a uno de sus clientes fijos que vive obsesionado que ella. Casi al final de la película, la voluptuosa actriz protagoniza un striptease en el que se desnuda de manera deliberadamente torpe delante de su amante quitándose el salto de cama, los zapatos y las medias, acompañándolo de gestos exagerados y casi cómicos.
La «gracia» de la escena radica en que está lejos del erotismo porque el director concibe ese momento como una parodia de las relaciones de poder entre hombre y mujer y una crítica entre el deseo masculino y la exhibición femenina. Todo ello contrastado con una de las mujeres más exuberantes de su tiempo y un hombre del que De Sica se ríe abiertamente mostrándole obsesionado con la sexualidad y carente de emociones verdaderamente profundas. Además, cuando al final Mara decide no terminar de desnudarse y, por lo tanto, no consumar la relación sexual es porque ha hecho una promesa a Dios tras lo que acaba rezando junto a su desesperado amante.
Treinta años después, en 1994, la pareja que compartió siempre una estrecha amistad, volvió a unirse para homenajear la famosa escena. Fue en la película Prêt-à-Porter de Robert Altman en la que Loren vuelve a hacer el striptease frente a Mastroianni, aunque con un final mucho más cómico y acorde a la edad de los personajes y el momento. Y es que cuando la actriz de 60 años está a punto de quitarse el sujetador –casi de manera idéntica a Ayer, hoy y mañana– descubre que su amante septuagenario se ha quedado dormido.
La escena también tiene un significado interesante, pues no sólo hace un guiño al famoso momento de la película de De Sica sino que, de forma autoparódica, la mujer que durante años fue un icono sexual de la cultura pop europea, se ríe de sí misma y de su imagen, reivindica su belleza madura y arremete contra la frivolidad y la superficialidad del mundo de la moda en torno al cual gira la película de Altman. Una escena casi metacinematográfica que, como la de 1964, es teatral y exagerada, sí, pero con una enorme intención. Y aunque esta película pasó casi sin pena ni gloria, al contrario que la de De Sica que fue un éxito rotundo de su época, lo cierto es que ambas escenas se ríen de la tosca masculinidad que ejemplifica Mastroianni y construye en torno a la diva una sátira elegante, consciente y profunda de cómo, algunos trasuntos entre hombre y mujer, nunca cambian.
