Colombia
Habitantes de la calle se vuelven aliados en la lucha contra los regueros de basura en Bogotá
La mañana en la Oasis UPIen Puente Aranda, no solo tuvo duchas y desayuno. También hubo una enseñanza clara: volver a quienes hoy viven en la calle en aliados para el cuidado del espacio público.
Desde muy temprano, líderes del Instituto Distrital para la Protección de la Niñez y la Juventud (IDIPRON) recorren barrios como San Bernardo, Santa Fe, la plaza España y zonas de Kennedy, Rafael Uribe y Ciudad Bolívar buscando jóvenes habitantes de la calle que pasando las noches frías y de incertidumbre en parques, puentes y andenes.
Así reunimos a cerca de 70 que fueron invitados a una jornada en la que podían bañarse, cambiarse de ropa, comer y, de paso, recibir una charla sobre la necesidad de que ayuden a reducir los regueros de basura en la ciudad.
La actividad incluyó dinámicas, preguntas y un diálogo abierto entre participantes y funcionarios. Foto:Tania López
La jornada fue liderada por el IDIPRON y la Unidad Administrativa Especial de Servicios Públicos (UAESP) y no buscaba señalarlos, sino involucrarlos y orientarlos.
La premisa era clara: nadie más que quienes habitan la calle conocen mejor el territorio, saben dónde se concentra el reciclaje, a qué hora salen las bolsas y cómo se mueve el material aprovechable.
“Ellos son actores clave”, explicaron durante la actividad. La meta es convertirlos en “guardianes de la ciudad”, personas que ayuden a mejorar la relación entre ciudadanía, reciclaje y espacio público. Que, con su experiencia directa con los residuos, puedan evitar que la basura termine esparcida y contribuir a mantener limpias las zonas por donde transitan.
No fue una charla tradicional. Hubo preguntas, dinámicas en grupo y momentos de risa. Se plantearon situaciones reales: qué hacer cuando una bolsa está mal cerrada, cómo separar sin dejar desorden, por qué el cuidado del entorno también impacta la forma en que la comunidad percibe a quienes viven en la calle.
En la UPI Oasis se brindan procesos de acompañamiento a jóvenes habitantes de la calle. Foto:Tania López
Todo hace parte de los llamados “10 No Negociables”, promovidos por la Uaesp, y de la línea de gobierno de la actual alcaldía que prioriza el orden urbano y el compromiso en el uso del espacio público.
Desde la UAESP señalaron que esta no es una actividad aislada. La idea es mantener talleres periódicos en Oasis y ampliar el alcance a más habitantes de calles en la ciudad.
Ese lugar funciona como hogar de tránsito, donde los jóvenes llegan, permanecen un tiempo y buscan mejorar su vida; otros salen y regresan. Por eso, el propósito es que el mensaje abarque a más personas.
En la Oasis de UPI, Además del aseo y la alimentación, se ofrecen procesos de acompañamiento y formación para quienes deciden continuar. Según cifras del Instituto, en 2024 la entidad atendió a 2.779 jóvenes en habitantes de calle.
Durante el encuentro, los asistentes reflexionaron sobre el manejo de residuos. Foto:Tania López
La intención, más allá de una actividad para solucionar este problema, es cambiar una dinámica cotidiana: que la ciudad no amanezca con basura regada y que quienes hoy viven en la calle también sean parte fundamental para un cambio en la ciudad.
Fue en ese espacio donde la conversación dejó de ser formal y se volvió cercana Uno de los líderes del IDIPRON Ángel Fontanilla tomó la palabra sin micrófono y lanzó una pregunta al aire mediante la dinámica de una pelota azul que a todos les pareció algo divertido: “Para ustedes, ¿Qué es la contaminación?”
Las respuestas no tardaron. “Basura”. “Agua sucia”. “Deseos tóxicos”. Hubo risas y también miradas serias. Era una escena conocida por todos.
El líder insistió en la idea que marcó la jornada: no se trata de eliminarlos, sino de reconocer el papel que pueden cumplir. “Ustedes conocen el territorio mejor que nadie. Por eso queremos que sean guardianes del espacio público”dijo, retomando la meta de volverlos en aliados del cuidado de la ciudad.
Uno de los momentos más emotivos fue el poema compartido por un joven habitante de la calle. Foto:Tania López
En medio de la dinámica, una joven de cabello largo, de aproximadamente 17 años, pidió la palabra. Habla con seguridad. Explicó que los residuos mal manejados no solo ensucian una cuadra, sino que también afectan el medio ambiente y la salud de las personas.
“La basura no desaparece cuando se deja tirada, sino que termina contaminando el agua, el aire y el entorno donde todos vivimos”, reflexionó Alejandra Guzmán joven habitante de calle.
El salón guardó silencio por unos segundos. Algunos se quedaron pensando. Otros la miraron con atención. Fue uno de los momentos más emotivos de la mañana.
La actividad continuó con ejercicios prácticos. para pensar soluciones y evitar los regueros en la calle. Entre comentarios y ejemplos cotidianos, volvieron las sonrisas.
Antes de cerrar, la joven compartió un poema dedicado al medio ambiente ya quienes estaban allí sentados. Habló de segundas oportunidades, de cuidar lo que se habita y de entender que la ciudad también es casa. Cuando terminó, hubo aplausos espontáneos y gestos de sorpresa.
Los participantes prometieron aportar al orden y al buen manejo de los residuos en la ciudad. Foto:Tania López
La mañana que empezó de una noche fría a una ducha caliente terminó con una reflexión compartida. No fue solo una charla sobre residuos, fue un espacio donde quienes viven deambulando por la calle pudieron verso, compartir, reflexionar y actuar como parte de la solución.
ALETA
Tania Alejandra López Castiblanco
Redacción Bogotá
