Colombia
Más de 500 niños con discapacidad en Atlántico enfrentan riesgo por falta de medicamentos y retrasos en la atención sobrecargan a las familias
Más de 500 niños con discapacidad en el departamento del Atlántico se encuentran en una situacion critica por retrasos en la entrega de medicamentos y fallas en la médica, advirtieron padres de familia y organizaciones de apoyo en Barranquilla. La escasez de fármacos esenciales y la tardanza en los procesos administrativos han generado angustia en quienes deben garantizar tratamientos continuos a sus hijos.
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De acuerdo con testimonios recopilados por varias asociaciones de discapacidad, la interrupción de suministros afecta especialmente a menores con condiciones neurológicas, metabólicas y crónicas, cuyas patologías requieren medicamentos especializados que no siempre están disponibles en las farmacias institucionales.
Padres y cuidadores han denunciado que las EPS (Empresas Promotoras de Salud) responsables de la afiliación no han respondido con celeridad a las solicitudes de reabastecimiento, lo que provoca que muchos menores pasen días o semanas sin sus tratamientos prescritos por profesionales de la salud.
Medicamentos escasos y tratamientos interrumpidos
La protesta ocurre en medio del agravamiento de la crisis financiera de Nueva EPS. Foto:ENHU
La escasez de medicamentos ha sido documentada en Múltiples ciudades del Atlántico, con informes de padres que han recorrido farmacias institucionales y sin privados encontrar insumos como anticonvulsivos, antiepilépticos y otros fármacos especializados. Esta situación, advierten familias, agrava el riesgo de complicaciones médicas severas, Incluye crisis y deterioro en la calidad de vida de los niños.
Un aspecto crítico de este problema es la interrupción de tratamientos continuos, que para muchos menores con discapacidad es determinante en su estabilidad clínica. Médicos consultados por las familias señalan que la falta de adherencia terapeutica, incluso momentánea, puede tener efectos adversos significativos.
Padres han relatado casos en los que, tras agotar las existencias de sus hogares, han tenido que improvisar posologías o buscar alternativas menos adecuadas debido a la falta de respuesta de sus EPS. Esta situación ha generado una creciente sensación de abandono y frustración.
Retrasos administrativos y falta de respuestas claras
Medicamentos Nueva EPS Foto:Cortesía Nueva EPS
Además del desabastecimiento de medicinas, las familias se enfrentan demoras en los procesos de autorización y entrega por parte de las EPS. Requisitos burocráticos, trámites repetidos y falta de comunicación efectiva entre las entidades de salud y los tutores complican aún más el acceso oportuno a tratamientos.
Diversos padres han denunciado que, incluso tras presentar órdenes médicas vigentes, las EPS tardan semanas en ofrecer una respuesta oportuna, tiempo durante el cual el niño queda sin la medicación crítica. Esta situación se agrava cuando los médicos recetan fármacos de alta especialización que solo pueden ser surtidos previo cumplimiento de estrictos requisitos.
La falta de un sistema de acompañamiento eficiente para estas familias ha puesto en evidencia fallas estructurales en la atención en salud para poblaciones vulnerables. Los defensores de derechos de pacientes señalan que se requiere un mecanismo prioritario y expedito para casos que involucran discapacidad infantil.
Testimonios de familias afectadas
Nueva EPS. Foto:MAURICIO MORENO
Los relatos de los padres reflejan la urgencia de la situación. Una madre, cuya identidad se reserva por seguridad, explicó que su hijo con discapacidad neurológica lleva semanas sin su medicamento antiepiléptico debido a la falta de disponibilidad en las farmacias afiliadas a su EPS. Ella afirma que ha agotado todas las instancias legales y administrativas sin una solución concreta.
Otro cuidador relató que su hija fue diagnosticada con una enfermedad metabólica que requiere supervisión constante y medicación diaria; Sin embargo, los retrasos y la falta de stock han obligado a la familia a reorganizar su economía para comprar fuera de la red con precios elevados.
Estos testimonios no solo exponen el impacto de la crisis en las condiciones de salud de los menores, sino también las presiones psicológicas y económicas que enfrentan las familias, quienes viven con el estrés constante de no saber si contarán con el medicamento necesario a tiempo.
El impacto socioeconómico en los hogares
La protesta ocurre en medio del agravamiento de la crisis financiera de Nueva EPS. Foto:ENHU
Además del riesgo físico y clínico, las demoras en la atención médica y farmacéutica. generan un fuerte impacto socioeconómico en las familias. Padres y madres han tenido que reducir jornadas laborales o abandonar temporalmente sus empleos para atender la atención continua de sus hijos, agravando la precariedad económica en hogares que ya enfrentan múltiples desafíos.
La falta de apoyo integral también deja al descubierto brechas en la política pública de salud para poblaciones con necesidades específicas, como es el caso de los niños con discapacidad. Esta situación ha llevado a organizaciones sociales y defensores de derechos humanos a pedir la creación de rutas preferentes de atención y acompañamiento para estos casos.
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Ante la crisis, algunas propuestas planteadas por activistas y profesionales de la salud incluyen la creación de un sistema de alertas tempranas para medicamentos críticos, la revisión y fortalecimiento de los contratos de suministro, y la implementación de una ventanilla única prioritaria para la atención de casos de discapacidad infantil.
Asimismo, se propone la articulación más estrecha entre las EPS, las secretarías de salud locales y los proveedores farmacéuticos para garantizar una cadena de suministro estable y eficiente que no dependa de procesos burocráticos prolongados.
Finalmente, expertos y organizaciones civiles subrayan la importancia de garantizar la participación activa de las familias y cuidadores en la toma de decisiones que afectan la atención de sus hijos, así como la implementación de mecanismos de transparencia para que se evidencie el cumplimiento efectivo de los derechos en salud.
Hacia una atención prioritaria para niños con discapacidad.
La protesta ocurre en medio del agravamiento de la crisis financiera de Nueva EPS. Foto:ENHU
La situación que enfrentan los más de 500 niños con discapacidad en el Atlántico ponen en evidencia las vulnerabilidades estructurales del sistema de salud frente a necesidades especiales. La falta de acceso oportuno a medicamentos esenciales y el cúmulo de barreras administrativas requieren una intervención urgente por parte de las autoridades sanitarias y responsables de la política pública.
Garantizar la continuidad del tratamiento y el suministro de medicamentos no es solo una cuestión clínica, sino una obligación ética y legal de un sistema de salud que debe responder con celeridad y eficacia a las poblaciones más vulnerables. El Atlántico hoy clama por una solución que proteja la vida y el bienestar de sus niños.
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