Colombia
Voy y vuelvo | Más muertos que la guerra en Ucrania
¿Qué tiene que ver la guerra en Ucrania –que cumple cuatro años– con las calles y carreteras de Colombia? Nada, por supuesto. excepto el número de muertos que dejan cada año a lo largo y ancho de sus respectivas geografías.
Así es. Mientras el número de civiles que fallecieron en un lapso de dos años en Ucrania sumó alrededor de 4.000, en Colombia los muertos en siniestros viales fueron el doble solo en el 2025: 8.697. Es una tragedia. Una sinrazón. Una cicatriz que no sana. Un dolor que enluta a millas de hogares. Y no pasa nada.
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Yo no sé en qué tono hay que hablar para anunciar sobre lo que significan estos números. El del 2025 ha sido uno de los peores registros de la última década. Y eso que nos hemos escandalizado, se han hecho campañas, nos hemos rasgado las vestiduras, hemos regado tinta a cual más hablando de este tema. Y no pasa nada. Mientras tanto, nos engolosinamos viendo videos morbosos que nos muestran a diario el último incidente fatídico: el motociclista que termina estampillado contra un carro, un separador o el pavimento porque la moda es salir en combo y rodar a 200 kilómetros por hora. O el camión que se queda sin frenos y embiste a otros en su trayectoria mortal. Oh el conductor imprudente que intenta sobrepasar donde no debe hasta llevarse por delante a cualquiera. O el ciclista que se invisibiliza para los demás y termina bajo las ruedas de un camión. Como ven, todos los siniestros que pudieron y pueden evitarse. En cambio, pasan a convertirse en una estadística más, en un video viral, en otra discusión sobre qué hacer. Y lo que hay que hacer es simple: tomarse el problema en serio.
Siniestros viales en Bogotá. Foto:Bogotá Tránsito en X
Es que estamos hablando de que en las vías nacionales se matan 2 de cada 3 personas que mueren por homicidio. En los corredores viales del país la media de muertes que tuvieron lugar el año pasado fue de 24 al día. Si eso no es una epidemia, una debacle, una desgracia, entonces no sé cómo llamarlo. Y buena parte del problema radica en que no hay autoridad. La mitad de los municipios de Colombia, unos 600, no tienen ni siquiera oficina de tránsito. Los motociclistas, que hoy inundan ciudades grandes y pequeñas, ponen el 60 por ciento de los muertos. Lo hemos repetido hasta el cansancio aquí y en otros escenarios. Pero ahí siguen, con su aporte voluntario al “infinito y más allá”.
Por suerte, hay excepciones. Bogotá es una de ellas.. En el último año, la mortalidad vial en la capital bajó 6,2 por ciento, es decir, 41 personas menos dejaron de morir en la vía. Es una cifra que la ubicó como la que más logró salvar vidas en el país. Hacía cinco años que no se presentaba una reducción. Y esto se debe a que ha habido acciones concretas, como el endurecimiento de las medidas para reducir la velocidad, señalización y lo que los expertos llaman urbanismo táctico. Y en Cundinamarca pasó algo similar, los fallecidos por esta causa bajaron 2,7 por ciento, 18 vidas salvadas. Y como en el resto del país, casi el 60 por ciento de esas muertes las pusieron los motociclistas.
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No tenemos opción. Hay que seguir insistiendo en el tema así algunos concejales y otros actores insistan en que lo mejor es flexibilizar las normas a ver qué pasa. No. No podemos permitirlo, a menos que seamos o muy indolentes o muy ignorantes o muy estúpidos para no ver la realidad y las cifras.
Este lunes los invitamos a una interesante reflexión que habrá sobre el tema. Se trata del foro ‘¿Cómo detener las muertes silenciosas de jóvenes por siniestros viales’, una iniciativa de la Universidad de los Andes, el Ciam y EL TIEMPO. Pueden verlo a través de eltiempo.com y su canal en YouTube. Entre otras cosas, analizaremos con los secretarios de Movilidad de BogotáMontería y Cundinamarca este fenómeno y el impacto que ocasiona particularmente en la población joven.
Movilidad de Bogotá. Foto:Milton Díaz / EL TIEMPO
Además, haremos un repaso sobre lo que ha arrojado hasta el momento la ley Julián Esteban y su desarrollo. Una norma inspirada en el menor que murió arrollado por un tractocamión cuando iba en su bicicleta por las vías de Zipaquirá.
Claramente no estamos en una guerra como la de Ucrania, pero sí estamos poniendo más muertos civiles. La mayoría, jóvenes. Y ese solo hecho debería conmovernos a todos.
ERNESTO CORTÉS FIERRO
Editor general de EL TIEMPO
@ernestocortes28
erncor@eltiempo.com
