22/02/2026 06:15
Actualizado el 22/02/2026 06:15
La promesa de un futuro donde los coches se conducen solos con total seguridad ha recibido un duro golpe de realidad. Los Robotaxis de Tesla, que operan en fase de pruebas en la ciudad de Austin, han sumado cinco nuevos accidentes a su historial en apenas treinta días. Estos incidentes no solo reabren el debate sobre la madurez de la tecnología de conducción autónoma de la compañía de Elon Musksino que arrojan datos estadísticos muy preocupantes sobre su confiabilidad actual.
Lo que debía ser una demostración de eficiencia se ha convertido en un quebradero de cabeza para la marca. Según los informes de seguridad vial analizados en la región, la tasa de accidentes de estos vehículos autónomos es ahora cuatro veces peor que la de los conductores humanos medios. Esta brecha de seguridad pone en entredicho las afirmaciones recurrentes de la compañía sobre la superioridad de su sistema de cámaras frente a los reflejos y el juicio de una persona al volante.
Un balance de daños que cuestiona el sistema Vision
Cada uno de estos cinco accidentes reportados en el último mes ha ocurrido en entornos urbanos complejos, donde el sistema Vision de Tesla parece haber tenido dificultades para interpretar correctamente el comportamiento de otros usuarios de la vía. Aunque no se han reportado víctimas mortales en esta última oleada de colisiones, el costo material empieza a ser significativo. Se estima que los daños acumulados en estas pérdidas superan ya los 45.000 euros en reparaciones y costes logísticos.
La tecnología de Tesla se diferencia de sus competidores, como Waymo o Cruise, por prescindir del sensor LiDAR, apostando todo a la inteligencia artificial y el procesamiento de imágenes por cámara. Sin embargo, los datos de Austin sugieren que esta apuesta por la “visión pura” todavía tiene lagunas importantes a la hora de predecir movimientos bruscos o gestionar situaciones imprevistas en intersecciones concurridas, lo que se traduce en una mayor frecuencia de impactos. Hecho que ya quedó demostrado en una prueba de “pared falsa” meses atrás.
Los puntos críticos detectados en las pruebas
El análisis de los siniestros revela ciertos patrones de comportamiento que los reguladores están vigilando de cerca. Los incidentes no parecen ser fallos mecánicos, sino errores de interpretación del software en momentos críticos de la circulación.
Entre los problemas más repetidos en los informes de Austin destacan:
- Errores en giros a la izquierda sin visibilidad total.
- Reacciones tardías ante frenazos inesperados de vehículos precedentes.
- Dificultades para detectar bordillos o elementos de señalización provisional por obras.
- Confusión en la prioridad de paso en cruces no regulados por semáforos.
¿Qué significa esto para el despliegue global de Tesla?
Para los entusiastas de la marca y lectores estas cifras son un recordatorio de que el camino hacia la autonomía total será más largo de lo anunciado. Si bien Tesla sigue recolectando millones de kilómetros de datos diariamente para entrenar sus redes neuronales, el hecho de ser cuatro veces más peligrosos que un humano en un entorno controlado como Austin es un obstáculo difícil de ignorar para las autoridades de transporte. En Europa, Tesla ya está enseñando a los usuarios las bondades de su nuevo sistema FSD Supervisado. Un preámbulo de la conducción autónoma que Elon Musk lleva tanto anunciando y de la que todavía no parece que nos podamos fiar.
