De momento, no existe una confirmación oficial al respecto. Sin embargo, todo apunta a que el Rayo Vallecano volverá a actuar como local en su feudo y delante de su gente el próximo sábado 28 de febrero ante un Athletic Club que, al menos, así lo anunció en sus redes sociales. La noticia, obviamente, sería excelente. Pero, después de lo sucedido ante el Atlético de Madrid, es inevitable preguntarse si la salvación del Rayo pasaba por Butarque.
Desde que regresasen a Primera división allá por la temporada 2021-22, el Estadio de Vallecas se ha convertido en el fortín de un Rayo que el curso pasado, incluso, terminó certificando su clasificación a la presente edición de la Europa League. Un campo incómodo, estrecho y con una afición que te hace sentir su aliento en el cogote durante los 90 minutos. Ni grandes ni pequeños querían pasar por aquí.
Esta temporada, sin embargo, algo parecía que no terminaba de funcionar como en antaño en Vallecas. Y es que, aunque tan sólo habían cedido dos derrotas actuando como locales, también cosechaban el mismo número de victorias. La primera, ante el Alavés en octubre… y la segunda en enero frente al Mallorca. Eso sí, cabe recalcar que aquí no lograron pasar del empate equipos como Barcelona o Real Madrid.
Ahora bien, ninguna actuación fue tan contundente como la firmada el pasado fin de semana ante el Atlético de Madrid. Y es que, mientras la afición se manifestaba en los aledaños del Estadio de Vallecas contra la propiedad por la situación del equipo, el Rayo se exhibió ante el Atlético de Madrid en Butarque para salir del descenso… con su partido ante el Oviedo todavía pendiente de resolución.
Por lo pronto, el futuro más inmediato del Rayo pasa por visitar al Betis en La Cartuja este mismo fin de semana… antes de, a priori, regresar a Vallecas para medirse al Athletic Club. A partir de ahí, tendrá un total de ocho partidos delante de su afición en Liga para intentar lograr el objetivo de amarrar la salvación. Un escenario que no se da ni mucho menos por sentado en las casas de apuestas. Butarque les ha sentado bien. Pero Vallecas y el barrio son su casa.