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Los pecados capitales del Madrid en la final de Copa

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Está claro que los errores de un equipo son, a menudo, provocados por buenas acciones del rival. Eso pasó en cantidad en la final. El Baskonia, con su juego, logró minimizar las posibles ventajas con las que llegaba el Madrid al partido. Pero otras se fueron sucediendo por las malas decisiones que se tomaban en pista y en el banquillo. La consecuencia final fue el triunfo del Baskonia, para tocar la gloria, y la derrota del Madrid para bajar a los infiernos.

Los blancos llegaron a tener cierto control del partido, lo lideraron algo más de 27 minutos. Al Baskonia le bastaron cinco minutos por delante para llevarse el partido. La diferencia es la gestión de los momentos decisivos, donde los vitorianos estuvieron mucho más brillantes.

Trent Forrest entra a canasta ante Usman Garuba.EFE.

El colapso en el último cuarto

Uno de los parciales que más llama la atención viendo las estadísticas es el 17-33 del último cuarto. El Madrid encaraba con ventaja ese último tramo, 72-67, tardó cinco minutos en perder su ventaja y verse por debajo en el marcador. En realidad se produjo un colapso en ese periodo por el que el Baskonia acabó haciéndose fuerte en cuanto adquirió ventaja. Los de Galbiati sí supieron defenderla.

Falta de fluidez ofensiva al final

Esto es lo que provocó el colapso del último parcial. Al Madrid se le apagó la luz en ataque y la falta de criterio en los tiros no se vio apoyada siquiera por una buena defensa. Así, los blancos anotaron sólo 4 canastas de dos, por nueve de su rival, y dos tiples por tres de los baskonistas. En realidad el Madrid falló 14 de los 20 tiros que intentó en el último cuarto. Complicado sujetar un marcador así.

Perder todas las ventajas

El Madrid llegó a amagar con marcharse en el marcador en tres ocasiones. La primera es muy temprana, 13-2 a los tres minutos. La segunda fue al comienzo del segundo cuarto, con un parcial de 14-0 que puso el 40-30. La tercera, a poco de concluir el tercer acto, 72-64. No supo salvaguardar ninguna de ellas y las perdió muy pronto. Aquí tiene mucho que ver la capacidad de respuesta del Baskonia, que volvió al partido muy rápido para no tener que ir a remolque. Luwawu-Cabarrot tuvo mucho que ver en las dos últimas reacciones.

Paolo Galbiati celebrando el título.

Paolo Galbiati celebrando el título.EFE.

Scariolo y su arriesgada apuesta en el cuarto periodo

El italiano se la jugó en el tramo decisivo del partido y le salió mal. Arrancó el cuarto periodo sin Campazzo, Tavares y Hezonja en la pista, su columna vertebral principalmente en ataque. Estuvo cuatro minutos así. A falta de 6:11 metió a Hezonja y a Tavares, que en realidad salió por el eliminado por faltas Garuba, y poco después a Campazzo. En ese momento el Baskonia ya había empezado controlar el partido. Parecía una temeridad, en un choque como este, mantener las rotaciones y no jugarse todas las opciones en ese último periodo. Es cierto que otras veces la segunda unidad le dio réditos, pero en esta ocasión falló.

Poco o ninguna ventaja de la superioridad en la pintura

El Baskonia acudía al partido sin pívot puros, Diop estaba lesionado, y otro de sus mejores interiores, Tadas Sedekerskis, tampoco estaba disponible. Tanta superioridad en la pintura del Madrid se notó en los rebotes 41-32 para los blancos, sin embargo el Baskonia logró mucho más rédito interior con un 42-56 en puntos en la zona. El 16-7 del Madrid en rebotes ofensivos tampoco fue decisivo. Y además fue Diakite el que volvió a ser decisivo con un tapón a Tavares y otro a Hezonja. Ya ganó la semifinal ante el Barça con un ‘gorro’ a Shengelia.

Mala lectura de los bloqueos directos

El Baskonia empezó a volar en el partido gracias a los bloqueos directos que Kurucs, Diakite o Omoruyi realizan, principalmente con Trent Forrest y luego con Markus Howard. El Madrid no supo parar esa vía de anotación que encontró el campeón sobre todo cuando se estaba decidiendo el partido.

La celebración del Baskonia.

La celebración del Baskonia.ACB PHOTO.

Mala defensa del uno contra uno

Tampoco el Madrid supo parar a los exteriores azulgranas cuando encaraban la zona con el uno contra uno. En este apartado, el MVP Forrest, fue un maestro y Luwawu-Cabarrot también le sacó partido a esas ventajas. Scariolo, desde el banco, y los jugadores, en la pista, no encontraron nunca soluciones.

El factor Paolo Galbiati

Por si había alguna duda sobre la capacidad de este entrenador tan especial, ha quedado demostrado su gran preparación del partido, encontrando y maximizando las fisuras que había en el juego del Madriud, y leyendo el partido. Supo jugar a la perfección con los cambios, equilibrando en todo momento los quintetos que tenía en pista en virtud a cómo transcurría el partido. Dio un clinic de como responder a las necesidades que le iba pidiendo la final con los recursos que tenía en el banquillo.

La respuesta al triple de Hezonja

Ante el Valencia, Mario Hezonja ganó el partido con tres triples, dos de ellos al final y seguidos. En esas jugadas la defensa blanca, `primero, y el error de Montero después propició la remontada. Ante el Baskonia, con seis abajo (86-92) el croata volvió a anotar de tres a la salida de un tiempo muerto y gastando muy pocos segundos en el reloj. El fantasma de la semifinal sobrevoló… pero muy poco tiempo. En segundos, Howard respondió con una canasta de dos y luego vino el esfuerzo defensivo de Diakite sobre Hezonja. El Madrid no ajustó la defensa sobre Howard tras el triple del croata y no tuvo ni media oportunidad de repetir el milagro del sábado.

Jugadores importantes que no aparecieron

Principalmente Trey Lyles que lleva algunos partidos despistados. Sus cuatro puntos fallando su único tiro de dos y tres de los cuatro triples es una aportación escasísima para la importancia que tiene este jugador. Tampoco estuvieron bien Abalde, cero puntos, Garuba, una cadena de errores que acabaron con su eliminación por altas, e incluso Tavares, 9 puntos, y el peor +/- de su equipo (-12).

Falta de liderazgo

Forrest fue el MVP del Baskonia, Omoruyi fue una pesadilla interior, Luwawu-Cabarrot estuvo imparable (entre los tres lograron 73 de los 100 puntos de su equipo), y hasta Howard, desaparecido todo el partido, tuvo su cuota de protagonismo al final. Cualquiera de los cuatro actuó como un líder en pista para el Baskonia. El Madrid no lo tuvo. Campazzo andaba despistado y condicionado por su defensa a Forrest, a Hezonja le tocó el día torcido, Maledon ha hecho una mala Copa en general, Lyles apenas estuvo… no hubo un líder en pista y eso lo notó el equipo cuando el Baskonia ya estaba camino de la gloria en la Copa.

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