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el atletismo sigue en lo más alto mientras el ciclismo baja

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El ciclismo profesional registró menos casos de dopaje en 2025. Veinte positivos confirmados entre corredores profesionales, según las últimas Credibility Figures del MPCC, refuerzan una tendencia descendente que se ha asentado en las últimas temporadas. En 2022 fueron 29 los casos públicos. La caída consolida la sensación de que el pelotón se ha ido alejando de los capítulos más oscuros de su pasado.

El dato adquiere dimensión global. El ciclismo ocupó el décimo puesto en el número total de casos de dopaje y fraude deportivo el pasado año. El atletismo lideró la lista con 163 casos, seguido por la halterofilia con 63 y el tenis con 46, incluidos 27 vinculados a fraude deportivo. Para un deporte que durante años fue señalado como el eslabón débil del alto rendimiento, el giro es evidente.

El MPCC —Movimiento por un Ciclismo Creíble— es una organización voluntaria formada por equipos, patrocinadores y dirigentes que impulsa normas antidopaje más estrictas y un ciclismo más limpio. Y pese a los números, enfría cualquier celebración.

“Esta evaluación muestra que nuestro deporte está lejos de estar entre las disciplinas más afectadas, pero debe mantenerse especialmente cauteloso”, señala el organismo. El aviso apunta a dos frentes: el “desarrollo significativo de ciertas prácticas médicas conocidas como ‘zonas grises’ entre la élite” y las formas más convencionales de dopaje, “particularmente en el nivel Continental”.

El informe también destaca que, por primera vez en dos años, un corredor del World Tour fue suspendido tras detectarse irregularidades en su pasaporte biológico, al que define como “uno de los pilares en la lucha contra el dopaje”. La referencia es para Oier Lazkano, que la pasada temporada compitió en Red Bull-BORA-Hansgrohe. Las anomalías que originaron el caso se sitúan entre 2022 y 2024, cuando el español corría en Movistar.

Los pocos casos en la máxima categoría no equivalen a una limpieza total. “Aunque relativamente pocos corredores del World Tour han dado positivo en los últimos años, esto no significa que la élite de nuestro deporte esté 100% limpia”, advierte el MPCC. La mirada se dirige ahora a la creciente medicalización del pelotón.

El debate sobre las “zonas grises” no es nuevo. Hace alrededor de una década, el Tramadol se utilizaba de forma generalizada en el grupo y se consideraba permitido porque aliviaba el dolor. El MPCC se opuso a su uso y la sustancia terminó siendo prohibida, una decisión que considera beneficiosa “por el bien de nuestro deporte y la salud de los corredores”. Más recientemente, el movimiento ha criticado el uso de cetonas y la dependencia extendida de analgésicos, advirtiendo de posibles consecuencias para la salud mental de los ciclistas.

Datos que hablan por sí solos

También subraya avances regulatorios. El Tramadol fue añadido a la lista de sustancias prohibidas de la Agencia Mundial Antidopaje, y la inhalación repetida de monóxido de carbono fue prohibida primero por la UCI en febrero de 2025 antes de que la AMA extendiera la prohibición a todos los deportes a partir de 2026.

Donde el MPCC sitúa el mayor peligro es en los escalones inferiores. De los 20 casos profesionales registrados en 2025, nueve se produjeron en el nivel Continental, la tercera división del ciclismo. Además, señala varias decenas de casos en el ámbito amateur. En Colombia, 25 corredores cumplían sanción o estaban suspendidos provisionalmente a mediados de diciembre de 2025, más de la mitad pertenecientes a equipos amateurs o semiprofesionales.

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