Colombia
Nuevo puente sobre el río Quiratá pone fin al aislamiento histórico en temporadas de lluvias de más de 8.000 habitantes rurales en Santander
Durante décadas, cruzar el río Quiratá fue sinónimo de riesgo para las comunidades rurales del sur de Santander.
En épocas de lluvias, el paso desaparecía bajo las crecientes súbitas, dejando incomunicados a habitantes de La Paz, Landázuri, Vélez y Santa Helena del Opón. El aislamiento no solo interrumpía la movilidad cotidiana: también limitaba el acceso a servicios básicos, afectaba la salida de productos agrícolas y complicaba la atención de emergencias.
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Las afectaciones a la comunidad durante años
Ese punto critico, ubicado en el sector Bocas del Oponacaba de cambiar de forma estructural con la instalación de un puente metálico modular que restablece el tránsito permanente sobre el río.
Puente en La Paz, sobre el río Quitará, Santander. Foto:UNGRD
El impacto de esta conexión cobra mayor relevancia si se recuerda lo ocurrido en 2024, cuando una creciente súbita de los ríos Manso y Quiratá, sumada al desbordamiento de la quebrada La Concejal, dejó cerca de 2.000 familias incomunicadas en La Paz. Diez veredas, entre ellas El Palmar, Linternita, Los Cedros, Mirabuenos, Trochas y Bocas del Opón, quedaron aisladas por la caída de rocas, fenómenos de remoción en masa y la pérdida de tramos de calzada.
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el puente
La estructura, de 64 metros de longitud y 4,20 metros de ancho, permite el paso de vehículos en una sola calzada y está diseñada para soportar cargas de hasta 52 toneladas.lo que habilita la circulación de transporte pesado, maquinaria y vehículos de atención en situaciones de emergencia.
Puente en La Paz, sobre el río Quitará, Santander. Foto:UNGRD
El puente reemplaza una solución precaria que durante más de 30 años expuso a la población a interrupciones constantes de la víaespecialmente durante las temporadas de invierno.
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En esos períodos, las comunidades quedaron prácticamente aisladas, obligadas a depender de pasos improvisados o a suspender completamente sus desplazamientos.
La nueva conexión beneficia de forma directa a más de 8.000 habitantes de zonas rurales que ahora cuentan con un paso estable hacia corredores estratégicos como la Troncal del Carare.
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Esto no solo reduce los tiempos de desplazamiento, sino que mejora las condiciones para la comercialización de productos agrícolas y facilita el acceso a servicios de salud, educación y abastecimiento.
La obra incluye, además de la estructura metálica, trabajos de cimentación y adecuación de accesorios que permitan su funcionamiento en condiciones de alta exigencia climática.
Puente en La Paz, sobre el río Quitará, Santander. Foto:UNGRD
En total, el proyecto implicó una inversión cercana a los 8.000 millones de pesos entre instalación, obras civiles y maquinaria utilizada para habilitar los terraplenes y aproximaciones.
Más allá de su dimensión técnica, el puente elimina uno de los puntos de emergencia recurrentes de la región y transforma un paso históricamente inestable en una conexión permanente.
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En una zona donde el invierno solía marcar la frontera entre la movilidad y el aislamiento, la infraestructura introduce una nueva normalidad: la de poder cruzar el río sin depender del clima.
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