Colombia
El accidente y las pistas clave que revelaron el rastro de los presuntos responsables del crimen de las hermanas Sherida y Keyla Hernández en Malambo.
El amanecer del 4 de marzo trajo el primer giro contundente en el caso de Sheridan Sofía y Keyla Nicol Hernández Noriega. La Policía Metropolitana de Barranquilla confirmó la captura de un joven de 18 años y la identificación de un menor de 17, ambos señalados de participar en el asesinato y enterramiento clandestino de las dos hermanas.
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La detención del adulto se produjo dentro de la clínica altos de San Vicente, donde permanecía hospitalizado desde el 26 de febrero, tras sufrir un accidente de tránsito que —sin que él lo supiera entonces— terminaría convirtiéndose en la pista que lo expuso ante los investigadores. El adolescente, dado de alta días atrás, está plenamente identificado y se espera su aprehensión.
La noche en que todo comenzó
La reconstrucción de aquella noche del martes 17 de febrero, cuando las hermanas salieron de su vivienda en La Sierrita hasta su hallazgo en Malambo, es uno de los tramos más sensibles del expediente. Fue la última vez que la familia escuchó sus voces. Minutos después de que la madre les insistiera en que regresaran, los teléfonos de ambas se apagaron.
Vecinos en Malambo reportaron un olor persistente proveniente de un predio enmontado. Foto:Tomada de las redes sociales
Esa desconexión abrupta marcó el inicio de una vez dias de incertidumbrerastreos fallidos, mensajes desesperados y advertencias que, aunque fueron elevadas ante las autoridades, no generaron la reacción inmediata que la situación exigía. A las pocas horas de la desaparición comenzaron los mensajes y llamadas que exigían sumas entre $50 y $5 millones a cambio de la supuesta liberación de los menores.
La familia, en medio del pánico, acudió al GAULA. Pero, según su propio testimonio, recibió una indolente respuesta que hoy suena imposible de sostener: la hipótesis de un “autosecuestro”. Los siguientes días confirmarían que aquellas comunicaciones no eran parte de un engaño, sino del engranaje criminal que culminaría con la muerte de las adolescentes.
El 28 de febrero, once días después de la desaparición, vecinos del barrio Maranata en Malambo reportaron un olor persistente proveniente de un predio enmontado. Allí, bajo capas de tierra, yacían los cuerpos de Sheridan Sofía y Keyla Nicol.
La inspección judicial del CTI confirmó que habían sido asesinadas y enterradas en ese punto. Dos días después, el 2 de marzo, Medicina Legal formalizó la plena identificación. La historia que la familia intentó detener con llamadas.visitas a estaciones de Policía y súplicas institucionales cerraba su tramo más doloroso.
La pista digital que reveló a quienes estuvieron con ellas
Mientras la investigación oficial avanzaba con lentitud, la familia realizó su propia revisión de dispositivos y redes. Allí, entre mensajes archivados y cuentas asociadas, aparecieron los nombres y números de dos jóvenes que las adolescentes habían conocido durante el Carnaval.
Familia denunció presunto secuestro y afirma que no fue escuchada. Foto:cortesia
Esa información —rescatada de una tablet y de conversaciones previas— resultó coincidente con lo que la Policía comenzaba a reconstruir: los mismos nombres surgían en trazas de ubicación, en testimonios indirectos y en imágenes analizadas por investigadores. Esa coincidencia permitió ajustar la línea temporal y confirmar que las hermanas sí estuvieron con esos dos jóvenes la noche en que desaparecieron.
El rompecabezas comenzó a cerrarse cuando las autoridades verificaron un informe aparentemente ajeno al caso: un reporte de accidente de tránsito ocurrido el 26 de febrero, dos días antes del hallazgo de los cuerposy en el que estaban involucrados los dos jóvenes que hoy son señalados como responsables.
La colisión no solo obligó a uno de ellos a permanecer hospitalizado —lo que facilitó su captura— sino que permitió ubicar con exactitud quiénes eran y dónde estaban en un momento clave para la investigación. Esa casualidad, que en otros tiempos habría pasado desapercibida, se convirtió en el punto de inflexión que permitió revelar su conexión con las víctimas.
La supuesta fiesta que la Fiscalía no descarta
Una línea en verificación sugiere que las adolescentes habrían llegado a una vivienda de Malambo donde se desarrollaba una reunión con presencia de otros jóvenes y posiblemente de personas con vínculos delincuenciales.
En esta clínica, habrían sido atendidos los dos presuntos responsables. Foto:Clínica Altos de San Vicente
Según esta versión —todavía no oficial— una discusión dentro de ese espacio habría detonado el riesgo que enfrentaron después. Ni la Policía ni la Fiscalía han confirmado esta hipótesis, pero sí la mantienen bajo análisis, especialmente por la coherencia temporal que podría llegar a tener con las rutas digitales y los movimientos que los investigadores ya han reconstruido.
La muerte de las dos hermanas se suma a la cifra alarmante de 18 mujeres asesinadas en el Atlántico en lo que va del año, un dato que revela un fenómeno que desborda las estadísticas y alcanza a comunidades enteras.
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Lo ocurrido en Malambo es un crimen atroz y la muestra de lo que ocurre cuando la respuesta institucional llega tarde, cuando se subestiman señales tempranas y cuando se descartan posibilidades que, en casos como este, pueden significar la diferencia entre la vida y la muerte.
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Conflicto armado en Irán. Foto:
