Manzana está lanzando, durante la semana que se celebra el Mobile World Congress en Barcelona, una serie de dispositivos nuevos con los que actualiza su oferta. Para comunicarlo, la marca se ha convertido cada lanzamiento en un ejercicio de narrativa audiovisual donde ritmo, montaje y recursos funcionan como argumento. Así, se presenta el producto, pero Apple construye escenas que traducen las prestaciones de sus teléfonos y ordenadores en una lección de creatividad visual.
El spot de su nuevo iPhone, más asequible, es un ejercicio de gramática audiovisual
Para el iPhone 17ela marca de Cupertino ha presentado un enfoque claro hacia la accesibilidad sin renunciar a potencia o capacidades que suelen reservarse en gamas superiores. Este nuevo modelo se posiciona como el smartphone más asequible de la familia iPhone 17, reuniendo muchas de las características clave de Apple -como el potente chip A19, una cámara principal de 48MP, batería optimizada, compatibilidad con MagSafe y funciones avanzadas de iOS 26- en un dispositivo de precio contenido que parte en España desde los 709€ para la versión base de 256GB y estará disponible en tiendas a partir del 11 de marzo. 
En el anuncio, la marca despliega una voz en off que narra con un tono casi desapasionado, como si enumerase una lista inacabable de ventajas, todas estas funciones: “Tiene esto, y también esto, y puede hacer esto, y eso…”. Esta técnica de enumeración deliberadamente lánguida crea un contraste entre la cadencia narrativa y la riqueza tecnológica del producto, transformando lo que podría ser una simple ficha de características en una narrativa que enfatiza valor, funcionalidad y accesibilidad en un ritmo que atrapa. Bajo el reclamo “Mucho por mucho menos” (mucho más por mucho menos) el anuncio juega así con el lenguaje y el despliegue técnico, haciendo del spot en sí mismo un ejercicio de gramática audiovisual que celebra el precio competitivo del iPhone 17e sin perder el sello distintivo de Apple.
Para el anuncio del nuevo iPad aireApple aprovecha la ligereza y la elegancia del dispositivo -una tableta con pantalla Liquid Retina de alta resolución y diseño fino de apenas 6,1 mm, disponible en tamaños de 11 ó 13 pulgadas- para construir una pieza visual que celebra esa sensación de aire y movimiento de principio a fin. 
La banda sonora, repetitiva y fresca, marca el pulso del spot, casi como un latido constante que acompaña cada efecto visual. El iPad Air despega literalmente del fondo de una mochila, flotando con un viajando verticalmente que da la impresión de ascenso constante. Plano tras plano, Apple intercala elementos cotidianos, como una gota de agua subiendo, vapor emergiendo de una cafetera o un globo elevándose, que también se mueve en vertical, reforzando con cada encuadre la ligereza aérea del dispositivo. En ocasiones, estos recursos se rotan para enfatizar esa verticalidad, como cuando una pompa de chicle se estira hacia arriba antes de estallar.
La narrativa visual culmina cuando el iPad “aterriza” con suavidad sobre una mesa, cerrando el viaje con el reclamo. “Recién aterrizado”. El conjunto de planos, ritmo musical y movimientos crean una sensación de ascenso continuo y libertad, articulando la idea de que el iPad Air no es solo ligero en peso, sino también en cómo se integra en la vida del usuario de manera fluida.
En el lugar del macbook aireApple convierte la productividad en una coreografía. El montaje avanza con un ritmo dinámico y cada golpe musical activa un cambio de plano. La cámara no descansa; las ventanas del ordenador se superponen, se minimizan y desaparecen una tras otra en una secuencia hipnótica. El recurso narrativo sirve así para visualizar la multitarea como un flujo natural.
Las aplicaciones se cierran y se reabren, revelando progresivamente que lo que está en marcha es un proceso creativo real: bocetos, tipografías, capas, referencias visuales. El usuario diseña, a la vez está viendo un partido de fútbol, responde mensajes y vuelve al lienzo digital sin esperas perceptibles. La velocidad es aquí el argumento. Y es que el anuncio traduce en lenguaje audiovisual lo que promete el nuevo chip M5: potencia y eficiencia que permiten saltar de una tarea a otra con un simple movimiento del dedo sobre el trackpad. La narrativa demuestra el rendimiento y, en menos de un minuto, Apple consigue que la agilidad técnica se sienta casi como si el propio espectador estuviera trabajando a esa velocidad.
Apple convierte el metrónomo en el punto de partida para la narrativa de su spot para el MacBook Pro. La pieza arranca con ese tic-tac preciso. Una chica en una biblioteca mira la pantalla en blanco y parece que sufre un bloqueo creativo. Pero, de pronto, algo cambia. El ritmo se acelera y la historia se transforma en una sinfonía visual: los dedos comienzan a escribir con velocidad virtuosa sobre el teclado y cada pulsación suena como una tecla de piano perfectamente afinada. El montaje sincroniza imagen y sonido de forma que escribir se compara con tocar el piano.
En paralelo, otro plano muestra a un chico programando código. Cruje los dedos para continuar, como un pianista antes de un concierto. La banda sonora crece; las líneas de código aparecen al ritmo del compás y la edición se traduce en cadencia, velocidad, armonía… La metáfora culmina con el reclamo “Nuestra mejor actuación”un cierre inteligente que juega con el doble significado de performance: actuación artística y rendimiento técnico.
En el lugar del macbook neoApple abandona cualquier épica tecnológica para abrazar la estética. Sobre un fondo blanco absoluto, suena “Talk To You” de Daughter of Swords y todo gira en torno al color. Manos de diferentes tonos de piel, con uñas pintadas, anillos y gestos espontáneos -como ponerle unas pegatinas al dispositivo-, se pasan el portátil unas a otras con actitud.
Los Neo en blush, índigo, plata o cítricos circulan entre esas manos como si fueran zapatillas recién salidas de la caja. Se personalizan con stickers, se combinan con estilismos y, así, se convierte en accesorio. El portátil es ligero, asequible (599 dólares de partida en Estados Unidos) y está construido sobre la arquitectura del iPhone, pero el anuncio decide que lo verdaderamente diferencial no es el chip, sino la posibilidad de apropiárselo.
Es una pieza que entiende el mercado al que apunta: una generación que compra tecnología por especificaciones, pero también por estética y pertenencias. El MacBook Neo se presenta más como un objeto deseable, nostálgico en sus colores anodizados que evocan los iPod mini de hace años, pero actualizado para un contexto donde el diseño es lenguaje social.
