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Así se ideó la estrategia que ha revolucionado el fútbol español
Si uno piensa en la modalidad de portero-jugador en un deporte, a todo el mundo se le viene a la mente el fútbol sala. Sin embargo, el Utebo, que milita en Segunda RFEF, ha sorprendido al mundo del deporte utilizándolo en el fútbol. Y es que, en la pasada jornada, en el duelo aragonés entre el Utebo y el Ejea, con 0-2 en el marcador, el entrenador local, Juan Casajús, se atrevió a probarlo en el tramo final y el resultado fue un acierto. Lograron empatar a dos y salvar un punto.
El Utebo subió a sus redes sociales el vídeo donde se puede ver a Pablo Puyod, más conocido como Pol, como salía al campo para sustituir al meta titular y se convertía en ‘Poltero’ jugador en el tramo final. Actuó como cierre en el centro del campo con el riesgo de que perder un balón hubiera costado un gol. En un momento se rozó el drama pero logró recuperar el esférico. Su salida de balón fue decisiva para tener mayoría y ayudar a llegar al empate final.
Esta situación no fue fruto de la casualidad, pero ¿cuál es la historia de esta innovadora decisión? Casajús la explica en MARCA: “Siempre he sido un entrenador que ha tenido debilidad por el fútbol asociativo y el portero te da muchas ventajas en la salida del balón. Siempre me ha gustado utilizarlo desde prebejamines hasta senior. La idea coge más forma el año pasado en el Arenteiro con Diego García como portero. Tenía un juego de pies espectacular. Con mi cuerpo técnico debatíamos sobre hasta qué altura utilizar al portero. Lo usábamos hasta casi el semicírculo del mediocampo y yo defendía que se podía usar más adelantado, que ni había límites siempre que estuviera bien colocado”, afirma.
También habló sobre cómo surgió la idea en el partido. “Aquí no lo acababan de ver claro pero ante el Náxara, que perdíamos al descanso, le comenté a Pablo que si el partido se pone feo, si se veía haciendo esto y me dijo que sí. Y contra el Ejea pudimos llevarlo a cabo”. De hecho, Diego es uno que los metas que más lo han inspirado: “Los porteros que más me han marcado son Víctor Valdés, Ter Stegen y Neuer, pero el que más Diego García que es el con el que he podido trabajar y disfrutar con él”.
Y eso que este recurso no está tan trabajado como se puede pensar: “No hemos podido entrenarlo todo lo que me gustaría. El equipo tiene muchas bajas y hay días donde solo tenemos 14 jugadores del primer equipo. Entonces cuando entrenamos bloques bajos y medios, hacemos la salida de tres con el portero y tanto Jorge como Pol lo tienen muy interiorizado. En situación de 11 contra 11 no lo habíamos podido practicar porque no tenemos gente suficiente pero es una adaptación”.
Los jugadores alucinaron cuando el técnico les contó su idea: “Pol lo sabía desde el día del Náxara pero la plantilla se enteró en el último partido cuando di la charla, les dije que si el partido se atascaba o se nos pone más feo con otro gol, vamos a sacar a Pablo a jugar. Los futbolistas no sabían si me refería a un cambio de porteros o a sacar incluso a Pablo de jugador por las bajas. Había caras de incredulidad e incluso uno me dijo que no lo había entendido. El equipo se mentalizó”, declara.
La confianza de Casajús con esta va más allá de usarla en un momento puntual: “Muchos me preguntan si lo haría con 0-0 y la verdad es que sí. Si estás bien colocado te da muchas ventajas para atacar. No sé si lo haremos desde el inicio algún día. Si lo pudiese trabajar con una pretemporada entera y con uno o dos porteros con ese manejo, sí que lo haría más veces, no como un recurso si vas perdiendo sino como una solución táctica”.
Incluso cree que es algo que puede llegar a la máxima categoría: “Creo que se puede ver perfectamente en el fútbol profesional. El fútbol se juega igual en prebenjamines que en Primera, con las diferencias físicas y de nivel. A mayor nivel, más capacidad táctica y de adaptabilidad, siempre y cuando el entrenador y jugadores crean en ello y lo entrenen. No es una locura que me ha dado, es fruto de una reflexión y de esfuerzo detrás”.
