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Orgullo canario y alma caballa: cuando el fútbol une islas y fronteras – La fuerza de nuestro fútbol

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La UD Las Palmas y la AD Ceuta FC se citan en la jornada 29 de LALIGA HYPERMOTION en un partido con una pasión que va de generación en generación

LALIGA HYPERMOTION es una de las competiciones más emocionantes e igualadas del planeta fútbol. El ascenso a LALIGA EA SPORTS está más apretado que nunca en una categoría en la que 15 puntos separan al PLAYOFF DE ASCENSO de los puestos de descenso y en la que hasta tres equipos están igualados en la segunda plaza (CD Castellón, RC Deportivo y UD Almería). 

En la jornada 29, el océano Atlántico y el mar Mediterráneo se cruzan de nuevo esta temporada. La UD Las Palmas y la AD Ceuta FC se enfrentan en el Estadio Gran Canaria tras el 1-1 de la primera vuelta en el Alfonso Murube. Dos equipos representados por dos puntos distintos del mapa, frente a frente: una isla y una ciudad autónoma. Los canarios son sextos, mientras que los ceutís ocupan la séptima plaza en la clasificación.

La UD Las Palmas es identidad canaria. Sus colores son el amarillo (por el sol y la arena de Las Canteras) y el azul (por el mar). El ‘pío-pío’ acompaña a una afición fiel. Un club que representa a una isla que mira al fútbol con orgullo. Desde la Playa de las Canteras hasta Plaza España. Con un escudo que simboliza la unión de los cinco equipos que había en la isla (Club Deportivo Gran Canaria, Atlético Club, Real Club Victoria, Arenas Club y Marino Fútbol Club) y se refleja en la ciudad, y en la bandera, con las ocho esculturas caninas de la Plaza de Santa Ana. 

Por su parte, la AD Ceuta FC juega en blanco y negro. Con alma de frontera mirando al mar y a sus murallas. Un club con raíces profundas en la ciudad y en su Playa de San Amaro. El orgullo ‘caballa’ se siente desde la Fortaleza de Hacho y en cada partido del Alfonso Murube, en cada cántico y en cada celebración que desemboca con alegría en la Plaza de África.

El fútbol va más allá de escudos, colores y cánticos. Es un legado que se hereda. Así lo viven dos familias unidas por un equipo y separadas por kilómetros de agua: los Romero, seguidores del conjunto canario, y los Sánchez, fieles al club ceutí.

José Luis fue el primero en sentirlo en el Estadio Insular. Su hijo Tinguaro creció entre cánticos y tardes de fútbol en el barrio de Ciudad Jardín. Hoy, es Víctor, con solo 6 añitos, quien recoge el testigo. En Ceuta, la historia se repite en familia. Paco creyó cuando el fútbol era distinto. Ana aprendió a sentirlo como parte de su identidad y ahora Sergio lo vive como algo que siempre ha estado ahí. Más de tres generaciones que van al Estadio Gran Canaria y al Alfonso Murube con la misma pasión de siempre: ir todos juntos al fútbol.

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