Bad Bunny, Shakira, J Balvin, Maluma, Arcangel y Ryan Castro hacen parte del grupo de artistas que han dejado sold out en Colombia en los últimos años. Sus conciertos, con boletas agotadas en cuestión de horas, se han convertido en una muestra del auge que vive el entretenimiento en vivo en el país.
Y es que en Colombia se está consolidando un nuevo modelo de éxito en el entretenimiento: eventos capaces de agotar entradas en tiempo récord. Detrás del fenómeno del sold out hay una estrategia que combina marketing digital, tecnología, análisis de datos y experiencias para el público, convirtiendo conciertos, festivales y carnavales en motores culturales y económicos.
Este dinamismo, de hecho, fue uno de los grandes impulsores de la economía colombiana el año pasado.
De acuerdo con los resultados del Producto Interno Bruto (PIB), publicados por el Dane, en lo corrido de 2025 las actividades artísticas, de entretenimiento y recreación lideraron el crecimiento con 11,4%, seguidas por comercio al por mayor y al por menor (4,8%), actividades financieras (3,0%), actividades inmobiliarias (2,0%), información y comunicaciones (1,8%), actividades profesionales (1,3%) e industrias manufactureras (1,1%).
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El cambio en el consumo hacia experiencias
El gasto en recreación y entretenimiento ha ganado peso dentro de la economía colombiana, impulsado por un cambio en las preferencias de los consumidores tras la pandemia. De acuerdo con cifras de BBVA Research, el consumo en este rubro ha aumentado más del 200% en los últimos cinco años.
Este cambio se refleja en la forma en que los hogares destinan sus recursos. Mientras en los años noventa de cada $100 disponibles, $64 se destinaban a actividades de recreación, hoy esa cifra alcanza los $77. El incremento evidencia una mayor prioridad por las experiencias frente a otros tipos de consumo.
La tendencia también se observa en las cifras oficiales. Datos del Dane muestran que los colombianos gastaron $82,9 billones en recreación y cultura durante 2025, una cifra que superó en $12,7 billones el gasto en salud ($70,2 billones) y en $13,6 billones el destinado a transporte.
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Aunque no es la categoría en la que más gastaron los hogares, pues esta fue liderada por alimentos y bebidas no alcohólicas, con $127,1 billones, sí es una de las que más ha crecido en los últimos años. Solo desde 2023, el gasto pasó de $71,8 billones a $82,9 billones, lo que representa un aumento de $11,1 billones en apenas dos años.
Entretenimiento en vivo gana terreno en ciudades intermedias
El auge del entretenimiento en vivo también ha comenzado a transformar el mapa del consumo cultural en Colombia. Durante 2025 se observó un aumento en la asistencia a espectáculos en ciudades intermedias, lo que indica que la demanda de eventos ya no se concentra únicamente en las grandes capitales.
Según cifras de TaquillaLive, las ciudades distintas a Bogotá y Medellín registraron un crecimiento del 35% en las ventas de boletería durante 2025.
Además, estas plazas pasaron a representar cerca del 45% del total de entradas vendidas en el país frente al 25% registrado hace apenas dos años, lo que evidencia un mayor peso de las ciudades intermedias dentro del mercado de espectáculos.
Este fenómeno se explica no solo por una mayor conectividad y mejoras en la infraestructura cultural, sino también por cambios en la dinámica económica de estas regiones.
Informes de entidades como la Asociación Nacional de Instituciones Financieras (Anif), señalan que los centros urbanos intermedios han mejorado en empleo formal, servicios y acceso a infraestructura, condiciones que favorecen la expansión de actividades culturales y de entretenimiento.
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Oskar Fajardo, gerente general de TaquillaLive, explicó que, efectivamente, las ciudades intermedias están modificando el mapa del consumo cultural en Colombia.
“Se amplían las plazas en las que los artistas programan sus giras y se abren nuevas oportunidades para promotores y productores. La descentralización del entretenimiento comienza a reflejarse en la operación diaria de la industria”, afirmó Fajardo.
El directivo agregó que esta tendencia hacia la descentralización será clave para el desarrollo del sector: “Es clave para asegurar una cultura más representativa y una industria con mayor alcance geográfico, social y económico”, dijo.
De esta manera, el crecimiento de los eventos ya está generando efectos directos en las economías locales. De acuerdo con cifras del portal especializado América Malls & Retail, basadas en el Observatorio de Turismo y la Secretaría Distrital de Desarrollo Económico, en Bogotá el Festival Estéreo Picnic 2025 reunió a más de 150.000 asistentes, entre ellos más de 50.000 turistas. El impacto fue cercano a $154.000 millones. Más que un evento musical, se trata de una plataforma que activa hoteles, restaurantes, transporte, comercio y servicios creativos.
El mismo patrón se repite en otras ciudades del país. El Carnaval de Barranquilla de 2025 convocó cerca de 800.000 visitantes y generó más de $880.000 millones en impacto económico. En Medellín, la Feria de las Flores y Colombiamoda aportaron en conjunto alrededor de US$68 millones y más de 850.000 asistentes. Por su parte, la Feria de Cali y los conciertos de fin de año movilizaron más de 112.000 visitantes y generaron ingresos superiores a $57.000 millones.
La estrategia detrás del cartel: eventos logran sold out en menos de seis horas
La experiencia del consumidor en el entretenimiento en vivo empieza mucho antes de que se abran las puertas del evento. Desde los primeros adelantos en redes sociales hasta las preventas y la comunicación que continúa después del espectáculo, cada interacción con el público se planifica estratégicamente para despertar interés y motivar la compra.
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Un análisis de América Malls & Retail muestra que las plataformas de boletería han registrado eventos que alcanzan sold out en menos de seis horas, con más de 130.000 entradas vendidas en conjunto durante lanzamientos simultáneos.
Esta rapidez refleja un cambio en el comportamiento del consumidor: la decisión de compra se toma cada vez más rápido, pero exige mayor información, confianza en la marca y una conexión emocional con la experiencia.
En este contexto, el público no solo adquiere una entrada, también compra pertenencia, expectativa y estatus social asociado a una experiencia colectiva. Por ello, el marketing se convierte en un factor determinante para construir esa narrativa alrededor del evento.
Ricardo Peláez, CEO de D’Groupe, conglomerado de entretenimiento con más de 20 años de experiencia en el sector, comentó que en los últimos años la industria ha avanzado en la construcción de confianza con promotores internacionales y actores de mayor calidad.
Este proceso, anotó, se refleja en la llegada de mejores espectáculos, una mayor circulación de artistas internacionales y un fortalecimiento de la oferta local. A esto se suma la mejora en la infraestructura de los “venues” (recintos o escenarios donde se realizan eventos) y el posicionamiento de Colombia como destino atractivo para el turismo asociado a eventos.
Según Peláez, la consolidación de la marca país también ha sido clave para atraer nuevos actores de la industria y ampliar la agenda cultural en diferentes ciudades del país.
La evolución del público fortalece la industria del entretenimiento en vivo
Otro factor que explica el crecimiento del sector es la evolución del público. Peláez señaló que la educación cultural se ha sofisticado y cada vez más personas valoran los espectáculos en vivo, lo que se traduce en una mayor disposición a pagar por este tipo de experiencias.
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“La pandemia marcó, además, un punto de inflexión. Tras las restricciones sanitarias, los eventos en vivo adquirieron un valor renovado para los consumidores, quienes comenzaron a priorizar las experiencias sociales y culturales”, sostuvo.
Agregó que a esto se suma la adopción acelerada de plataformas digitales después de la pandemia, que facilitó la compra de boletería en línea y mejoró significativamente los indicadores de transacciones digitales en el país.
La expansión de escenarios impulsa el entretenimiento en Colombia
El dinamismo del sector ha hecho posicionar a Colombia como un referente regional. Según Peláez, el país ya es uno de los mercados de entretenimiento que más crece en el mundo y varios escenarios locales ya figuran en rankings globales de la industria, lo que evidencia el posicionamiento que se está alcanzando dentro del circuito internacional de eventos.
En ese sentido, el país ha entendido que, a medida que la demanda crece, también aumenta la necesidad de ampliar la infraestructura para distintos formatos de eventos. Bogotá ya lidera este proceso con escenarios como el Movistar Arena, Vive Claro y el Coliseo MedPlus.
Otras ciudades avanzan en la misma dirección: Medellín con la Arena Primavera y la renovación del Atanasio Girardot, Cali con la Arena Cañaveralejo y Barranquilla con la modernización del Metropolitano.
Parte de esta solidez, anotó el CEO de D’Groupe, se explica por la capacidad de adaptación del entretenimiento como actividad de ocio. “Es una industria resiliente, que logra ajustarse a distintos niveles de gasto y responde a una necesidad biológica de las personas: el disfrute y la conexión social”, señaló.
Así, tanto el sector público como el privado están coincidiendo en la importancia de impulsar esta industria como motor de desarrollo económico. Para el empresario, las señales del mercado apuntan a una etapa de fuerte expansión: “Todo esto nos hace pensar que estamos entrando en un momento de gran proyección para el entretenimiento en Colombia”.