Tecnologia
“No tenían prejuicios. Nosotros sí”

Ford, como otras tantas marcas, ha hecho una apuesta fuerte por los coches eléctricos. El problema es que, al contrario de muchos de sus rivales, el enfoque que tuvo con sus vehículos de baterías no fue el correcto, lo que le ha llevado a, en tiempos recientes, tener que cancelar proyectos y replantearse casi por completa su hoja de ruta.
Jim FarleyCEO de la compañía estadounidense, es un tipo que habla claro y sin pelos en la lengua, así que en una entrevista reciente que ha concedido, ha sido transparente sobre todo lo que ha salido mal y dónde se equivocaron.
Un desconocimiento elevado
El elefante en la habitación es el F-150 Lightning, un pick-up eléctrico que fue concebido para dejar huella, pero que no ha estado a la altura de las expectativas y ha acabado pasando una mejor vida. Al cuestionarle sobre qué es lo que hubiera cambiado en su desarrollo, no se anda con tapujos: “Lo habría hecho totalmente diferente. O sea, mira, no sabíamos lo que no sabíamos”.
Aunque Ford sea un fabricante con años de experiencia, una cosa es producir modelos de combustión, sobre los que tiene toda la información y conocimiento que se puede tener, pero otros muy distintos son los coches eléctricos, que exigen unos planteamientos completamente diferentes y que parece que no tuvieron dentro de la marca.
Cuando le preguntan en qué momento se dio cuenta de que no habían tomado el camino correcto a la hora de enfocar sus modelos eléctricos, es franco: “Cuando desmontamos un Tesla con campo doug [director de vehículos eléctricos, digital y diseño de Ford, anteriormente de Apple y Tesla]me quedé completamente atónito. El cableado del Mach-E pesaba 32 kilos más y era 1,6 kilómetros más largo. No sabíamos qué pasaba por la cabeza de los ingenieros de Tesla. Pero ahora lo entiendo. No tenían prejuicios. Nosotros sí”.
“Acudimos a nuestro responsable de la cadena de suministro y le dijimos: Compren otro cableado. [Tesla] respondió: Diseñemos el vehículo para la batería más pequeña y de menor capacidad. Un enfoque totalmente diferente”, añade.
El papel de la COVID
Aunque pueda parecer que el problema es algo relativamente reciente, el entrevistador de Car and Driver apunta a una causa anterior en la situación de Ford: la COVID. La pandemia hizo que las ventas de automóviles tuvieran una rentabilidad récord, porque muchas marcas, ante la cantidad limitada de chips de silicio que había, optaron por centrar la producción en los vehículos más caros, que vendieron más de lo previsto, lo que llevó a los fabricantes a una planificación más optimista de lo que iba a ser en realidad.
Farley está completamente de acuerdo: “La COVID fue una señal totalmente falsa. Después de la COVID, y durante la crisis de chips que la provocó, había una demanda altísima de todos los vehículos. Si se podía fabricar un vehículo, se vendía básicamente a un precio entre un 30% y un 40% más alto que antes de la COVID”. En definitiva, como no había otra cosa que vehículos más caros, la gente compraba lo que había, algo que generó una burbuja.
El CEO admite la culpa de su compañía en esa situación: “Y supongo que no tardamos en darnos cuenta de que nuestro prejuicio hacia los motores de combustión interna era tan fuerte que no habíamos diseñado bien los coches eléctricos. [Mach-E]un E-Transit, un Lightning, ya la gente le encantaban estos productos”. A pesar de todo, tiene claro qué es lo que hizo que todo se torciera: “El problema era que nunca iban a pagar el costo que invertimos en el vehículo”.







