Colombia
El ‘sube y baja’ en que se convirtió la avenida Boyacá y otras vías en Bogotá por la instalación de casi 200 resaltos parabólicos

Un conductor que comienza su recorrido en la avenida Boyacá con calle 13 y se dirige hacia el sur se encontrará con más de 50 resaltos parabólicos, también conocidos como policías acostados. El camino se hace rutinario y esquemático: arranca, acelera hasta 40 o 50 km/hy debe frenar porque hay un resalto. Baja su velocidad, pasa el resalto a 15 km/hy arranca de nuevo.
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Así es el recorrido de aproximadamente 30 minutos hasta la avenida Boyacá con carrera 24, en mediaciones del parque El Tunal.
En total, toda la Boyacá tiene 102 resaltos parabólicos, que han sido instalados desde comienzos del año pasado. Estas estructuras buscan justamente que los conductores no excedan los límites de velocidad y se vean obligados a frenar, disminuyendo la siniestralidad vial.
Resaltos parabólicos, una estrategia de la Secretaría de Movilidad para reducir la siniestralidad Foto:Secretaría de Movilidad
EL TIEMPO hizo el recorrido por este corredor vial para evidenciar qué sienten los conductores que transitan a diario y se encuentran estas estructuras.
El recorrido comenzó cerca del centro comercial El Edén, donde está ubicado el primer resalto. Se levantaron las llantas de adelante, luego las de atrás y el vehículo pasó sin problema. Condujo unos 150 metros alcanzando los 40 km/h, pero ahora debía frenar de nuevo para pasar el segundo resalto en el camino.
Entre vías despejadas y trancones en algunos tramos, el sube y baja deja de sentirse y pasa a convertirse en costumbre. Los conductores que transitan por el sector ya se han acoplado a este sistema y dicen que, aunque es molesto, con el tiempo se aprende a manejar entre los resaltos.
Resaltos parabólicos, una estrategia de la Secretaría de Movilidad para reducir la siniestralidad Foto:Secretaría de Movilidad
“Al comienzo fue extraño, porque los policías acostados solo se veían en algunas vías de Bogotá, pero no en las principales como la Boyacá, y menos tan seguidos el uno del otro. Si es por el bien de todos, me parece una buena idea. Uno se acostumbra a pasar por acá”, dijo Ferney Blanco, un taxista que pasaba por el sector.
Aunque en efecto para los bogotanos fue una sorpresa que de repente aparecieran tantos resaltos en un corredor tan frecuentado como la avenida Boyacá, La idea es traída directamente de los países nórdicos, que diseñan estos elementos para fomentar una conducción más controlada.
La Secretaría Distrital de Movilidad le explicó a EL TIEMPO que el diseño geométrico de estos resaltos viene de una guía danesa de 2019 y sigue estrictas instrucciones para no afectar el tráfico y garantizar una velocidad baja.
Resaltos parabólicos. Foto:Concejo de Bogotá
Cada resalto tiene 10 cm de alto y su ancho y distancia uno del otro depende de la velocidad máxima que se quiera conseguir.
Si la velocidad deseada es 20 km/h, se debe instalar con un ancho de 3 metros y el siguiente resalto debe ser instalado entre 20 y 50 metros después.
Si el límite es 30 km/h, el ancho del resalto debe ser de 4 metros y debe estar separado del siguiente entre 75 y 100 metros. Para el caso de 40 km/h, la distancia entre ellos debe ser de 100 a 150 metros y debe tener un ancho de 6,5 metros.
Este año se implementarán más. Foto:cortesia
Por último, cuando el límite de velocidad es de 50 km/h, como en el caso de las vías arteriales de Bogotá, los resaltos deben tener 9,5 metros de ancho y deben instalarse cada 150 o 250 metros.
Por esta razón es que, incluso, se logran ver resaltos en puntos que generan inquietud, como en un semáforo, justo antes de la cebra peatonal. Aunque parezca que simplemente coincidieron con la medida de separación entre uno y otro y preciso quedó en el cruce peatonal, lo cierto es que su impacto es muy positivo.
“Los semáforos son puntos de conflicto en los que tenemos muchos siniestros fatales. Los conductores, cuando ven el semáforo en amarillo, justo antes de ponerse en rojo, tienden a acelerar en lugar de frenar. Estos resaltos ayudan a que el conductor reduzca su velocidad y así no se pase el semáforo casi en rojo poniendo en peligro la vida de un peatón u otro actor vial”, explican desde la Secretaría de Movilidad.
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Al ser consultado, un motociclista que conducía por la avenida Primero de Mayo preguntó si los resaltos dañaban la suspensión de su moto“porque de tanto sube y baja se desgastan más”.
Al consultarle a la Secretaría de Movilidad, la entidad aseguró que ningún vehículo se ve afectado al pasar por estas estructuras, pues la misma ingeniería detrás y su diseño garantizan que el paso a la velocidad deseada sea suave y “para nada agresivo” con los neumáticos o partes de un vehículo.
De hecho, el impacto de los resaltos también está probado en bicicletas de rin delgadoutilizados para circuitos de ruta. A estas bicicletas tampoco les afecta.
Los resaltos parabólicos están implementándose en la ciudad desde 2024. Foto:Alcaldía de Bogotá
Antes de llegar a la autopista Sur, el tráfico comienza a agudizarse, algo que, según los conductores que transitan por el lugar, es frecuente en el sector, pero denuncian que desde que “se llenó la Boyacá de resaltos, la congestión ha sido terrible”.
En efecto, al recorrer el punto, el tráfico se hace pesado y el vehículo hasta puede quedar montado en un resalto, detenido mientras el resto de los carros no avanzan.
Según la Secretaría de Movilidad, los resaltos no generan congestión vehicular. De hecho, aseguran que el flujo vehicular ha aumentado en algunos corredores viales tras la implementación de estos dispositivos.
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“En la avenida Guayacanes se nos incrementó un 10 por ciento el flujo, que es lo que nos interesa -además de bajar la siniestralidad-. Bajamos el exceso de velocidad y eso genera que todo el mundo vaya a un flujo homogéneo. En la av. Boyacá, también tuvimos un incremento del 20 por ciento en la velocidad”, afirmó la entidad.
Lo cierto es que los resaltos parabólicos llegaron para quedarse en Bogotá. Esta medida, aunque criticada por algunos, ha mostrado resultados positivos en su primer año.
“Tomamos una decisión transformadora para la movilidad en Bogotá: gestionar la velocidad con medidas integrales, rigor técnico, basadas en datos y evidencia, y pensadas con el firme propósito de proteger la vida de la ciudadanía, los resultados demuestran que vamos por el camino correcto. Hoy, con certeza, podemos decir que, con los resaltos, ya estamos salvando vidas”, afirmó la secretaria de Movilidad, Claudia Díaz.
Secretaria de Movilidad, Claudia Díaz. Foto:Sergio Acero Yate / El Tiempo.
Para 2025, se contaba un total de 190 resaltos en toda la ciudad, 164 en vías arteriales y 26 en vías intermedias y locales, logrando una reducción de más del 45 por ciento en lesionados vulnerables en los tramos en los que se han instalado.
Además, se calcula que se han salvado nueve vidas, con corte al 31 de octubre.. El 90 por ciento de los conductores respetaron los límites de velocidad sin generar impactos en la congestión.
El 46 por ciento de los carros excedía el límite de velocidad de 50 km/h en la avenida Boyacá y tras su instalación, esta cifra bajó al 6 por ciento. En motos, el 60 por ciento se sobrepasaba y ese número disminuyó al 8 por ciento. De hecho, la velocidad máxima registrada pasó de 109 km/ha a 73 km/h.
Este año se espera la instalación de más resaltos en corredores críticos como la avenida Guayacanes y la avenida Ciudad de Cali.
NICOLÁS DÍAZ MALPICA
Redacción Bogotá







