Colombia
El Papa clama por la paz en Córcega frente a 7.000 almas: un llamado contra guerras, corrupción y violencia.

Durante una ceremonia celebrada en la plaza de Austerlitz, conocida como ‘La Casona’, en Ajaccio (Córcega), el Papa ha manifestado su tristeza ante la situación de conflicto, corrupción y violencia en el planeta, contrastándola con la “esperanza firme” que ofrece Dios.
“Hermanos y hermanas, es desalentador aceptar que hay numerosos motivos de sufrimiento en las naciones: pobreza, conflictos, corrupción y agresión”, declaró Francisco. El Papa sugirió que frente a “las devastaciones que afectan a los pueblos”, es necesario aferrarse a la “esperanza firme, que no decepciona, porque el Señor viene a convivir entre nosotros”.
En su homilía, también destacó la necesidad de una constante renovación dentro de la Iglesia, subrayando que quienes se consideran justos “no se actualizan”. “Los que están distantes se aproximan cuando Cristo se hace cercano a nosotros”, explicó el Papa, quien fue rodeado por una multitud de jóvenes que deseaban recibir su bendición antes de la ceremonia.
El Papa advirtió que aquellos que tienen la mente “cargada de pensamientos egoístas pierden la felicidad del espíritu; en lugar de estar vigilantes con esperanza, sucumben a la duda sobre el porvenir”. Son cristianos que, “interesados únicamente en proyectos efímeros, no confían en la obra de la Providencia”.
“La propagación de estos males espirituales es preocupante, sobre todo en sociedades donde el consumismo predomina. Una sociedad así envejece infeliz porque no sabe dar; quien vive solo para sí mismo jamás alcanzará la felicidad”, denunció Francisco. Por ello, enfatizó la relevancia de la religiosidad popular, la oración del Rosario y la labor de las cofradías. “Animo a los integrantes de las cofradías a permanecer siempre cercanos y a estar disponibles, especialmente con los más vulnerables, convirtiendo la fe en una acción de caridad”, afirmó.
Este 15 de diciembre, el Papa Francisco visitó la isla mediterránea de Córcega (Francia), donde se llevó a cabo una conferencia organizada por la diócesis de Ajaccio sobre ‘Religiosidad popular en el Mediterráneo’.
VISITA DE DOCE HORAS
La estancia, que tuvo una duración aproximada de doce horas, comenzó a las 09:00 con la llegada de Francisco al aeropuerto de Ajaccio, la capital de la isla, y concluyó con su regreso a Roma alrededor de las 19:00 horas.
Durante el vuelo hacia Córcega, el Papa Francisco recibió como regalo una escultura de un ángel de la parroquia de Picanya, en Valencia, acompañada de una carta del vicario episcopal del área metropolitana de Valencia, Jesús Corbí, explicando que la escultura es “en memoria de los que perdieron la vida en la inundación, recordando a las numerosas familias que lo perdieron todo y agradeciendo a todos los voluntarios que brindaron su ayuda”.
Según reporta Vatican News, la escultura representa a un ángel sin cabeza ni alas en una postura de adoración y fue hallada en la parroquia tras las severas inundaciones. El otro ángel que formaba la pareja quedó completamente irreconocible. Al recibirla, Francisco mencionó que leerá la carta con tranquilidad y que continuará orando por las víctimas de la DANA que afectó a varias provincias de España, en especial Valencia, a finales de octubre pasado.
Esta ha sido la primera visita de un Pontífice a la isla y la tercera en Francia durante el papado de Francisco, tras su visita a Estrasburgo en 2014 y a Marsella en 2023 para una conferencia sobre la inmigración en el Mediterráneo.







