Colombia
Análisis del uso de la retórica en el discurso público colombiano

El uso de la retórica en el discurso público colombiano ha sido objeto de análisis, particularmente por el columnista Jorge Eduardo Murillo Mejía, quien advierte sobre la “mala utilización” de esta herramienta comunicativa. La retórica, definida como el arte de persuadir a través del lenguaje, cuando se emplea de forma inadecuada, puede generar consecuencias adversas en la comprensión y el debate social. Su impacto se observa tanto en el día a día como en la esfera política del país.
Jorge Eduardo Murillo Mejía enfatiza que, a pesar de las “miles de definiciones” que existen sobre la retórica, su interés recae en los “desastres que ocasiona la mala utilización”. Esta preocupación se centra especialmente en cómo ciertos actores, particularmente los políticos, emplean la retórica para fines que pueden distanciarse de la claridad y la objetividad. La observación del columnista resalta una constante inquietud en el país sobre la calidad del debate público.
¿Qué implicaciones tiene el uso de la retórica en Colombia?
La mala praxis en el uso de la retórica puede tener diversas implicaciones en el contexto colombiano, afectando la forma en que los ciudadanos perciben la realidad y toman decisiones informadas. Cuando se prioriza la persuasión por encima de la verdad o la propuesta concreta, se corre el riesgo de distorsionar el mensaje y alejar a la ciudadanía de soluciones efectivas.
Entre las consecuencias de una retórica mal empleada, se pueden identificar las siguientes:
Distorsión de la información, llevando a interpretaciones erróneas de los hechos.
Manipulación de la opinión pública, afectando la autonomía del pensamiento crítico.
Alejamiento de las soluciones pragmáticas y concretas que el país necesita.
Generación de polarización, exacerbando divisiones ideológicas y sociales.
Retórica y el pragmatismo en la vida pública
El contraste entre una retórica vacía y el pragmatismo es un punto central en la discusión. Mientras que la retórica busca convencer, el pragmatismo se enfoca en la acción y los resultados tangibles. En un país como Colombia, donde los desafíos sociales y económicos son constantes, la ciudadanía espera de sus líderes no solo elocuencia, sino también propuestas y gestiones que demuestren un compromiso con la resolución de problemas reales. Expertos señalan que la efectividad de la comunicación pública debería medirse por su capacidad para movilizar acciones y construir consensos, más allá de la mera elaboración de discursos, según análisis publicados en medios como El Tiempo.
La advertencia de Murillo Mejía invita a una reflexión crítica sobre el tipo de comunicación que prevalece en Colombia. Es fundamental que tanto emisores como receptores de mensajes desarrollen una mayor capacidad de discernimiento para identificar cuándo el uso de la retórica sirve a la claridad y cuándo se convierte en una herramienta para el engaño o la distracción. Un debate público sano requiere transparencia y un compromiso genuino con la verdad.
Para profundizar en otros aspectos relevantes de la actualidad nacional, visite más noticias de Colombia.













