La demanda de profesionales calidad humana se ha vuelto crucial en Colombia, especialmente después de los recientes terremotos que han impactado el país, generando una nueva visión sobre la reconstrucción. Se entiende por profesionales calidad humana aquellos expertos que, además de sus conocimientos técnicos, demuestran empatía, ética y una profunda sensibilidad social en su desempeño. Esta perspectiva ha cobrado relevancia ante la necesidad de abordar no solo la infraestructura física, sino también el tejido social y el bienestar emocional de las comunidades afectadas.
Según Manuel Alejandro Mejía Orduz, docente de la Universidad Católica de Pereira, la crisis actual exige que la educación superior forme individuos capaces de ir más allá del “qué” y el “cómo hacer”, para integrar el “sentir” y el “ser” en su labor. La prioridad, según Mejía Orduz, es garantizar que la reconstrucción del país, en aspectos como la infraestructura o la economía, se realice con una conexión empática con la sociedad, transformando la realidad con soluciones humanizadas.
¿Por qué son clave los profesionales calidad humana en la reconstrucción de Colombia?
Los recientes movimientos telúricos, como los que afectaron a regiones como Risaralda y Chocó, han evidenciado daños que van más allá de lo material, con reportes de estructuras colapsadas y el cierre de sitios como el cementerio San Camilo de Pereira, afectando a miles de familias. Este escenario subraya la importancia de profesionales en diversas áreas, desde ingenieros y arquitectos para la reconstrucción física, hasta psicólogos y trabajadores sociales para el soporte emocional de las víctimas. La reconstrucción de viviendas, infraestructura vial y servicios básicos requiere una gestión que considere el impacto humano y la vulnerabilidad de las poblaciones.
El papel de la educación superior en la formación de líderes empáticos
Las Instituciones de Educación Superior juegan un rol fundamental en la preparación de futuros líderes. La Universidad Católica de Pereira, por ejemplo, destaca la necesidad de trascender la excelencia académica para impactar positivamente la vida de la gente, según ha compartido en comunicados sobre su misión. La formación de estos profesionales no solo prepara para la técnica, sino que inculca valores esenciales para la sociedad. En este contexto, los atributos más demandados en un profesional para la reconstrucción incluyen:
Conexión empática con la sociedad y sus necesidades.
Disposición para transformar la realidad con soluciones innovadoras.
Sensibilidad para ofrecer respuestas humanizadas.
Firme posición ética frente a las presiones y desafíos actuales.
Capacidad de liderazgo para guiar procesos de cambio.
Esta visión se alinea con la creciente preocupación por el bienestar social que permea discusiones a nivel nacional, como lo aborda El Tiempo en sus análisis sobre la resiliencia del país ante desastres.
En conclusión, la actual coyuntura en Colombia exige un cambio de paradigma en la valoración profesional, priorizando la humanidad y el compromiso social. La formación de profesionales calidad humana es una inversión clave para un futuro más resiliente y equitativo en el país, impactando directamente en la calidad de vida de los colombianos y la forma en que el país se recupera de las crisis. Para más información sobre el impacto de estos eventos en el territorio, consulte más noticias de Colombia.
