El balance Sena Atlántico es la evaluación de la gestión de casi 13 años de Jacqueline Rojas Solano al frente de la institución en la región, un período marcado por la significativa expansión de su infraestructura y cobertura educativa en el departamento. Rojas Solano, quien asumió el cargo el 28 de octubre de 2013, deja una huella en el fortalecimiento de la formación técnica y tecnológica, un pilar esencial para la competitividad laboral de Colombia.
Durante su dirección, el SENA Atlántico experimentó una notable transformación, pasando de cuatro sedes de formación a una robusta red de 24 espacios educativos, que incluyó la creación de 12 nodos en Barranquilla y siete en diversos municipios del Atlántico. Esta expansión representó inversiones superiores a los $250.000 millones, apoyadas por la Alcaldía de Barranquilla, la Gobernación del Atlántico y el sector privado, logrando atender anualmente a más de 100.000 personas, según datos de la Regional.
¿Qué implicaciones tiene el Balance Sena Atlántico para el desarrollo nacional?
El positivo balance Sena Atlántico no solo refleja un éxito regional, sino que también ofrece un modelo replicable para el desarrollo del capital humano en otras partes de Colombia. La estrategia de descentralizar la oferta educativa y adaptarla a las vocaciones económicas locales es crucial para reducir las brechas de acceso a la formación técnica y fomentar la empleabilidad en áreas rurales o con menor presencia institucional. Este enfoque, al fortalecer sectores específicos en municipios como Galapa (diseño y mobiliario), Luruaco (ecoturismo y gastronomía) o Malambo (metalmecánica), contribuye directamente a la creación de oportunidades laborales y al crecimiento económico de las regiones, un desafío persistente a nivel nacional.
La gestión también priorizó la conexión entre la formación y el mercado laboral, un aspecto vital para la economía colombiana. La ampliación de la oferta especializada, que incluyó áreas como energías, logística, salud, industrias creativas y tecnologías de la información, buscó alinear las habilidades de los aprendices con las necesidades de la industria. Adicionalmente, se impulsaron programas de doble titulación para estudiantes de bachillerato, cuyo número de aprendices pasó de 19.561 en 2013 a 30.558 en 2026, facilitando una entrada más temprana y cualificada al mundo laboral.
Fortalecimiento de la Educación Técnica y Superior
La administración saliente también implementó la “Cadena de Formación”, beneficiando a más de 20.000 aprendices en los últimos ocho años al permitirles continuar directamente sus estudios tecnológicos tras el bachillerato. Además, se firmaron convenios con 17 universidades, facilitando a los tecnólogos del SENA homologar sus estudios y obtener un título universitario en menor tiempo, cerrando la brecha entre la educación técnica y la superior. Este tipo de articulación es fundamental para la movilidad social y la formación continua en un país como Colombia, donde el Servicio Nacional de Aprendizaje es una institución clave para el desarrollo del capital humano, según el propio SENA.
Los logros en el departamento del Atlántico demuestran cómo una gestión enfocada y con visión a largo plazo puede transformar la educación técnica y tecnológica, generando impactos positivos directos en la calidad de vida de los colombianos. Este modelo de expansión y articulación es un referente para el fortalecimiento de la formación profesional en todo el país.
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