Colombia alcanzó en julio de 2026 su menor tasa de desempleo en años recientes: 8,1% a nivel nacional, según los datos oficiales del DANE publicados el 31 de agosto. Es una buena noticia. Pero hay un indicador que no avanza al mismo ritmo, y lo actualizó el propio DANE apenas ayer, 11 de septiembre: más de la mitad de los trabajadores colombianos —el 54,6%— laboran en la informalidad.
Están ocupados, pero sin contrato escrito, sin acceso a pensión y sin afiliación al sistema de seguridad social. Para ellos, la tasa de desempleo no cuenta su historia.
Cuánto bajó el desempleo en julio de 2026
La tasa de desocupación nacional cerró julio en 8,1%, una caída de 0,7 puntos porcentuales frente al 8,8% del mismo mes de 2025. La tasa de ocupación mejoró de 58,9% a 59,5%, lo que significa que más personas encontraron trabajo durante el último año.
Sin embargo, en las 13 principales ciudades y áreas metropolitanas el panorama fue diferente: la tasa de desempleo urbano fue 8,5%, levemente por encima del 8,4% registrado un año antes. En las ciudades, el mercado laboral se enfría mientras el promedio nacional mejora —una señal de que el crecimiento del empleo se concentra en regiones intermedias y en el sector informal.
La otra mitad del mercado laboral: los informales
El DANE actualiza trimestralmente el indicador de informalidad laboral con datos de la Gran Encuesta Integrada de Hogares (GEIH). El más reciente, correspondiente al trimestre mayo-julio de 2026, muestra que el 54,6% de las personas ocupadas en Colombia trabaja en condiciones de informalidad. Un año antes ese porcentaje era de 55,0%.
La mejora es de apenas cuatro décimas en doce meses.
En las 13 ciudades y áreas metropolitanas, el 41,4% de los hombres ocupados son informales, y el 39,6% de las mujeres. La brecha de género es de 1,8 puntos porcentuales.
En el campo, el problema es estructural
Fuera de las ciudades, la informalidad no es la excepción: es la norma. En centros poblados y zonas rurales dispersas, 8 de cada 10 trabajadores son informales: el porcentaje alcanza el 83,2%.
Eso significa que la gran mayoría de campesinos, jornaleros y trabajadores rurales colombianos no cotizan a pensión, no tienen ARL y no cuentan con un contrato que los proteja en caso de enfermedad o despido.
¿Qué significa ser trabajador informal?
Un trabajador informal es aquel que no tiene afiliación al sistema de seguridad social como cotizante, ya sea por el tamaño de la empresa donde trabaja (unidades de hasta cinco personas) o porque trabaja por cuenta propia sin pagar aportes. Incluye vendedores ambulantes, trabajadoras domésticas sin contrato, construcción por jornal, agricultura familiar y gran parte del comercio y los servicios de barrio.
Para estas personas, una semana sin trabajo no activa ningún seguro. Una enfermedad puede vaciar los ahorros. La jubilación es, en muchos casos, una quimera.
El reto que la economía formal no ha resuelto
Colombia lleva años intentando reducir su informalidad. La reforma laboral de 2024 amplió protecciones para los trabajadores por horas y plataformas digitales, y la reforma pensional —que cumplió dos años en agosto— buscó ampliar la cobertura del sistema. Pero los datos del DANE sugieren que el avance es lento.
A una tasa de reducción de 0,4 puntos porcentuales por año, Colombia tardaría décadas en alcanzar los niveles de informalidad de los países de la OCDE, que rondan el 15-20%.
El desempleo en Colombia bajó. Eso es real. Pero más de la mitad del mercado laboral sigue funcionando al margen de las reglas —y eso no aparece en la tasa de desocupación.
