Una misión técnica del Fondo Monetario Internacional (FMI) llegará a Bogotá la semana del 22 de septiembre de 2026 para su revisión anual de la economía colombiana. La visita no es extraordinaria — el FMI realiza estas inspecciones todos los años en Colombia y en otros países — pero llega en un momento de presión fiscal sin precedentes para el nuevo Gobierno y reabre el debate sobre si Colombia debería buscar respaldo formal del organismo.
Así lo señala el consultor y analista Ricardo Ávila en su columna de El Tiempo, citada por Portafolio el domingo 20 de septiembre.
¿Por qué el momento es inusual?
El contexto de esta visita es muy distinto al de años anteriores. Durante el gobierno de Gustavo Petro, Colombia deterioró su relación con el FMI. En abril de 2025, el organismo le retiró a Colombia el acceso a su línea de crédito flexible (FCL), un instrumento reservado para economías consideradas bien manejadas. Petro celebró ese hecho: “Colombia deja de estar sujeta a las condiciones onerosas que el FMI impone a países deudores”, escribió en X.
Ahora, con el Gobierno de Abelardo de la Espriella heredando una situación fiscal al borde del límite, la misión técnica adquiere otra resonancia. Según el Comité Autónomo de la Regla Fiscal (CARF), el déficit fiscal de 2027 podría superar los 201 billones de pesos si no se adoptan medidas de ajuste.
Las cifras que explican la urgencia
- Deuda pública: 1.160 billones de pesos al cierre de julio de 2026 (71% del PIB).
- Necesidades de financiación adicional para 2027: alrededor de 150 billones de pesos; el equivalente a más de 48.000 millones de dólares al tipo de cambio actual.
- Intereses en el escenario más crítico: casi 105 billones de pesos en 2027, el equivalente al 35% de todos los ingresos tributarios del Estado.
- Costo de financiarse: Colombia paga más del doble que Chile o Perú por los bonos de deuda pública que emite en los mercados internacionales.
Las tasas de los TES (títulos de tesorería) han subido en el último mes, una señal de que los mercados perciben más riesgo en las finanzas del país que en los días posteriores a la elección de De la Espriella.
Las tres salidas que se discuten
1. Acudir formalmente al FMI. Ecuador firmó en 2024 un programa con el organismo por 5.000 millones de dólares a 48 meses. Colombia podría buscar algo similar: recursos frescos o simplemente el respaldo explícito del FMI para darle una señal de confianza a los mercados. El Gobierno no ha descartado ni confirmado esta opción.
2. Refinanciar la deuda cara. El exministro de Hacienda Mauricio Cárdenas propuso en septiembre de 2026 solicitar una línea de crédito de 20.000 millones de dólares para recomprar los títulos emitidos a tasas altas y reemplazarlos por deuda más barata. “Reducir lo que se paga por intereses sería absolutamente indoloro: eso es lo que se tiene que hacer”, sostuvo.
3. Recortar el gasto. El problema es estructural: más del 90% del presupuesto ya tiene destinatario asignado desde el inicio del debate. El Gobierno anunció que a comienzos de octubre presentará un paquete de recortes. También está en trámite un proyecto de ley que pediría facultades extraordinarias para fusionar entidades. Pero los analistas advierten que los resultados de cualquier ajuste del gasto no son inmediatos.
El límite político de subir impuestos
Algunos economistas señalan que las empresas colombianas pagan más impuestos que en buena parte de América Latina, mientras que las personas aportan relativamente menos. Subir impuestos a la clase media sería una opción técnica, pero el Gobierno De la Espriella ha señalado que no avanzará en esa dirección. El antecedente pesa: la reforma tributaria de Iván Duque en 2021 generó paros que antecedieron la llegada de Gustavo Petro al poder.
La información que recopile la misión del FMI esta semana en Bogotá podría ser útil si el Ejecutivo decidiera más adelante presentar una solicitud formal de asistencia. Por ahora, esa posibilidad no está descartada ni confirmada.