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¿Por qué sigue temblando en el Chocó? El SGC explica el enjambre sísmico

El geólogo Flover Rodríguez explica que en el Chocó coexisten dos fenómenos: réplicas del terremoto del 10 de agosto (a 100 km de profundidad) y un enjambre sísmico más superficial (50-60 km) con más de 10.000 eventos registrados. Pueden durar meses.

Desde el terremoto de magnitud 7,4 que sacudió el Chocó el 10 de agosto de 2026, Colombia no ha dejado de temblar. Millones de colombianos se preguntan por qué siguen sintiendo movimientos casi a diario en esa región. La respuesta involucra dos fenómenos distintos que ocurren al mismo tiempo: las réplicas del sismo principal y un enjambre sísmico, que según el Servicio Geológico Colombiano (SGC) sigue activo.

¿Qué está pasando en el Chocó desde el 10 de agosto?

El Servicio Geológico Colombiano (SGC) reportó que, con corte al 8 de septiembre de 2026, se habían contabilizado cerca de 300 réplicas del sismo principal y más de 10.000 eventos asociados a un enjambre sísmico en la región. El 18 de septiembre, el SGC registró seis nuevos eventos sísmicos en el Chocó, confirmando que la actividad no cesa.

El geólogo Flover Rodríguez, director de la Asociación Colombiana de Geólogos y Geofísicos de la Energía, explicó en entrevista con La FM el 18 de septiembre de 2026 que en la región están ocurriendo dos fenómenos simultáneos. El primero son las réplicas, que son naturales tras un terremoto de gran magnitud como el del 10 de agosto, registrado a 100 kilómetros de profundidad. El segundo es un enjambre sísmico, más superficial, ubicado entre 50 y 60 kilómetros de profundidad.

¿Qué es un enjambre sísmico y en qué se diferencia de las réplicas?

Rodríguez definió el enjambre sísmico como “una secuencia de muchos sismos” que puede prolongarse por días, meses o incluso años, sin que exista un sismo principal que los origine. Esto es precisamente lo que lo distingue de las réplicas: las réplicas sí están conectadas directamente al evento principal —en este caso, el terremoto del 10 de agosto—, y van disminuyendo con el tiempo.

Según Rodríguez, el enjambre que se presenta actualmente en el Chocó se ubica por encima de la zona donde ocurrió el sismo principal y puede variar en magnitud y frecuencia con el paso del tiempo. El geólogo calificó este fenómeno como “natural”, propio de “una zona tectónicamente activa”. La combinación de ambos fenómenos —réplicas a mayor profundidad y enjambre más superficial— explica la alta frecuencia de movimientos que se ha registrado en la región desde agosto.

¿Es lo mismo que un nido sísmico?

No. Rodríguez fue enfático en aclarar que la actividad del Chocó no puede catalogarse como un nido sísmico. Como referencia, citó el nido sísmico de Los Santos, en Santander, uno de los más estudiados del mundo, que genera terremotos a diario a profundidades superiores a los 120 kilómetros.

La diferencia principal es que ese nido está alejado de la zona de subducción y es un fenómeno autónomo, estable y de larga data, sin un sismo detonador. Lo que ocurre en el Chocó, en cambio, es consecuencia directa del proceso natural de réplicas y enjambre derivados del terremoto del 10 de agosto. Son fenómenos relacionados con ese evento, no una estructura sísmica permanente.

¿Qué tan preparada está Colombia para convivir con esta actividad?

Rodríguez insistió en la importancia de construir una cultura de riesgo y una cultura sísmica entre la ciudadanía colombiana. Según el experto, el 80% de la población del país está expuesta a fenómenos de este tipo por habitar principalmente la región andina, donde confluyen múltiples fallas y la influencia de la zona de subducción del Pacífico.

El director de la Asociación de Geólogos y Geofísicos propuso que los simulacros evolucionen hacia “escenarios pedagógicos” que le permitan a la ciudadanía conocer el entorno geológico en que vive, más allá de la preparación exclusiva frente a terremotos. Entender la diferencia entre una réplica y un enjambre sísmico no es solo curiosidad científica: es la base para interpretar qué ocurre en tiempo real y mantener la calma ante cada nuevo movimiento.