Colombia

Más de 700 sismos en Chaparral: familias duermen afuera y 6.000 estudiantes en virtual

Más de 700 movimientos telúricos sacuden al municipio del sur del Tolima desde el 20 de septiembre de 2026. Las familias prefieren dormir en los corredores y en la calle antes que dentro de sus casas. La Gobernación envió a 6.000 estudiantes a clases virtuales y la Alcaldía ya trasladó sus dependencias de un edificio con 50 años de antigüedad.

Más de 700 movimientos sísmicos han sacudido al municipio de Chaparral, en el sur del Tolima, desde el 20 de septiembre de 2026, según datos del Servicio Geológico Colombiano (SGC). Son más de cien movimientos diarios en promedio, aunque los pobladores describen rachas en que la tierra se mueve cada pocos minutos. El resultado es una crisis sin precedentes para sus cerca de 53.000 habitantes: familias que duermen en las calles, niños que no van al colegio y una Alcaldía que ya tuvo que trasladar sus propias oficinas.

Seis mil estudiantes en virtual y dependencias trasladadas

La Gobernación del Tolima decretó el paso a clases virtuales para cerca de 6.000 estudiantes del municipio. En la vereda La Argentina, la Escuela Rural Álvaro Molina —con cerca de 35 menores— también suspendió la presencialidad. En la comunidad de Locomboo, en el cañón de las Hermosas, Andrea Torres, subgobernadora del departamento, tomó la misma decisión como madre: “En mi caso, decidí no enviar a estudiar a mis hijos; ellos tienen muchos nervios. Algunos padres que mandaron a sus niños tuvieron que ir a recogerlos porque los temblores eran muy seguidos y era un riesgo para ellos.”

La administración municipal también trasladó varias dependencias que funcionaban en un edificio de cuatro pisos con unos 50 años de construido, ante el riesgo de que una sacudida afecte la estructura. Los servicios fueron llevados al Centro de Servicios Integrados, la Casa de la Cultura, la Casa de la Mujer y la Casa de Justicia.

Torres, que pertenece a la zona del cañón de las Hermosas —territorio por encima de los 2.000 metros de altitud, con fuertes pendientes y comunidades pijao asentadas— también describe el impacto sobre la actividad rural: “La gente procura ni salir a trabajar porque el terreno es muy pendiente y se corre el riesgo de que caiga un árbol, una piedra, un deslizamiento.”

Miedo, insomnio e incertidumbre

El alcalde de Chaparral, Helver González Mora, reconoció el desgaste emocional acumulado en la comunidad: “Uno siente miedo, incertidumbre, no sabe qué va a pasar; también mucha tristeza, la gente se siente psicológicamente con mucha carga, es una situación difícil de manejar.”

El sacerdote Jesbaan Rodríguez, que acompañó a la comunidad durante los días más intensos del enjambre, describe la magnitud de lo que viven los pobladores: “La gente no puede dormir, la gente no puede concentrarse; hay días en que cada cinco minutos, cada diez minutos, cada 15 minutos tiembla. Nunca en la vida de nosotros había habido una situación así.” Y añadió: “Con tristeza en el alma, en el corazón, tengo que decir que no sabemos qué hacer.”

Una de las zonas de mayor preocupación es San José de las Hermosas, en el cañón de las Hermosas, un territorio con fuertes pendientes donde viven comunidades campesinas e indígenas, entre ellas cinco comunidades pijao. Las familias han preferido pasar las noches en corredores o espacios abiertos, cubiertas con ruanas y cobijas, antes que permanecer dentro de sus casas.

El historial sísmico de Chaparral y la desinformación en redes

En las redes sociales ha circulado un mensaje que compara el enjambre actual con el terremoto del 16 de noviembre de 1827, uno de los eventos más destructivos de la historia de la zona. De acuerdo con registros del SGC, ese sismo tuvo una magnitud estimada de 7,1, con epicentro en el sur del Huila, y sus efectos se sintieron en amplias zonas de Colombia y en Quito, Ecuador. Las estimaciones históricas señalan que el evento dejó alrededor de 250 personas muertas.

Las autoridades han pedido no interpretar ese dato como un presagio: los enjambres sísmicos pueden durar semanas o meses sin necesariamente preceder un sismo mayor. El SGC mantiene seis instrumentos de monitoreo instalados en la zona y realiza seguimiento técnico continuo.

En la mañana del sábado 26 de septiembre, La FM y el SGC reportaron seis nuevos movimientos telúricos en Tolima, el más fuerte con magnitud 2,7. El enjambre sigue activo.