Felipe De Brigard, filósofo y científico cognitivo nacido en Bogotá, recibió el 30 de septiembre de 2026 una de las becas MacArthur por sus investigaciones sobre la naturaleza y función de la memoria humana. El premio —conocido popularmente como la beca “genio”— entrega US$800.000 sin condiciones a lo largo de cinco años para que el galardonado continúe su trabajo.
De Brigard tiene 47 años y es profesor en la Universidad Duke, en Durham, Carolina del Norte, donde integra los departamentos de Filosofía, Psicología y Neurociencia. La Fundación MacArthur lo distingue por reformar la comprensión de la naturaleza y la función de la memoria y su relación con la imaginación.
La memoria no es un archivo: la propuesta de De Brigard
Durante décadas, la concepción dominante en ciencia cognitiva describía la memoria episódica —la que permite recordar eventos específicos del pasado— como un archivo que almacena y reproduce información. De Brigard cuestionó ese modelo y propuso que la memoria episódica es, en cambio, un proceso constructivo e imaginativo.
Mediante experimentos conductuales y estudios de resonancia magnética funcional (fMRI), De Brigard y sus colaboradores demostraron que cuando una persona imagina cómo pudo haber sido diferente un episodio de su vida, las regiones del cerebro activadas son en gran medida las mismas que se utilizan al recordar. Eso sugiere que el recuerdo y la imaginación comparten una infraestructura neural común.
De esa hipótesis se sigue una consecuencia: los errores de memoria —distorsiones, confabulaciones— no son fallas del sistema, sino rasgos de un sistema diseñado para el pensamiento hipotético y la simulación mental flexible. El investigador también mostró que distintos tipos de pensamiento hipotético activan regiones cerebrales ligeramente diferentes, lo que indica que esa capacidad involucra procesos distintos.
Memoria y perdón con víctimas del conflicto colombiano
Una de las líneas actuales de investigación de De Brigard conecta la ciencia básica de la memoria con la experiencia de las víctimas de violencia política. A través del proyecto memoryandforgiveness.org, su equipo trabaja con víctimas del conflicto armado colombiano para estudiar cómo el perdón modifica el recuerdo de los daños sufridos.
Los resultados son concretos: perdonar no borra el recuerdo del contenido de lo que ocurrió. Lo que cambia es la carga emocional de ese recuerdo: se vuelve menos intenso y menos negativo. El hallazgo tiene implicaciones para los procesos de justicia transicional en Colombia y en otros países que reconstruyen el tejido social tras conflictos prolongados.
Trayectoria: de la Nacional a Duke
De Brigard realizó su pregrado en la Universidad Nacional de Colombia y obtuvo su doctorado en la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill. Completó un posdoctorado en la Universidad de Harvard antes de unirse a Duke, donde dirige un laboratorio de neurociencia cognitiva y filosofía.
La beca MacArthur, otorgada anualmente por la Fundación John D. y Catherine T. MacArthur, no requiere propuesta ni rendición de cuentas. Los US$800.000 equivalen aproximadamente a $2.650 millones de pesos al tipo de cambio del 1 de octubre de 2026.
¿Cuánto dinero otorga la beca MacArthur y qué condiciones tiene?
La beca MacArthur entrega US$800.000 distribuidos en pagos trimestrales durante cinco años. No exige propuestas, informes ni rendición de cuentas; el galardonado puede usar los recursos como considere conveniente para su trabajo.
¿Qué es la memoria episódica y por qué el trabajo de De Brigard es relevante?
La memoria episódica es la capacidad de recordar eventos específicos del pasado personal. De Brigard mostró que no funciona como un archivo pasivo que reproduce el pasado, sino como un sistema constructivo que comparte mecanismos neurales con la imaginación. Eso cambia la forma en que se entienden los errores de memoria y la relación entre recordar e imaginar.
¿Cómo se relaciona la investigación de De Brigard con el conflicto armado colombiano?
A través del proyecto memoryandforgiveness.org, De Brigard y su equipo trabajan con víctimas del conflicto colombiano para estudiar cómo el perdón altera la memoria de los daños sufridos. Sus experimentos muestran que perdonar no borra el recuerdo de lo ocurrido, pero sí reduce su intensidad emocional negativa, lo que tiene implicaciones para la justicia transicional.