Colombia
“Rulito Pinasco y sus ‘Memorias de un Tremendo Cañonazo’: Un Viaje Inolvidable a Través de la Leyenda de la Televisión Peruana”

En la entrada de su residencia, en un entorno donde la serenidad y la naturaleza se encuentran, Luis Ángel Rulito Pinasco nos recibe con el calor de alguien que atesora innumerables relatos en cada rincón de su mente. Al lado de él se encuentra su pareja, Sonia Oquendo, exhibiendo la complicidad que solo el paso del tiempo y el amor pueden forjar. La luz de la tarde acaricia el jardín de su hogar, donde dos aves, Puca y Mishkina, parecen cuidar los recuerdos de un hombre que ha dedicado su vida a la radio, la televisión y la escritura.
Este destacado personaje del ámbito televisivo nos abre no solo las puertas de su hogar, sino también las de su relato personal, plasmado en su obra autobiográfica Memorias de un tremendo cañonazo, lanzada este año, un texto que refleja su vibrante trayectoria a lo largo de su existencia.
Mientras nos encontramos en el calor de su salón, entre risas y recuerdos, comparte sus memorias de infancia en su ciudad natal, Iquitos, donde los pequeños se entretenían lanzando semillas de aguaje con hondas bajo un árbol de mango. En esa selva, nació su pasión por la comunicación, guiado por su maestro, el padre Silvino, quien lo animó a los escenarios escolares para despertar una afición que jamás lo abandonaría.
“Me incluía en todas las actividades artísticas del colegio. La primera vez que recibí aplausos, sentí que volaba, y desde entonces anhelé una vida en los escenarios”, rememora Pinasco, quien revela cómo su lugar de origen configuró su identidad y encendió en él la chispa creativa.
Junto a Sonia Oquendo, Pinasco ha edificado un amor que ha desafiado el tiempo al compartir no solo 48 años en pareja, sino también una trayectoria artística memorable. A mediados del siglo pasado, sus nombres se enlazaron en la memoria de la televisión peruana, formando una pareja que el público aprecia. “Colaborábamos mano a mano en cada evento del canal, ya fuera homenajes, elecciones o especiales”, recuerda Sonia, con la calidez de quien evoca días dorados.
Sin embargo, más allá de las luces, fue la amistad la que estableció la base de su historia, transformándose con el tiempo en un amor que floreció bajo el respeto recíproco. “Desde el principio fijamos pautas claras: el respeto por nuestras decisiones profesionales y el compromiso de cuidar siempre a la familia”, explica la expresentadora, quien considera
su vínculo se manifiesta como un espléndido ejemplo de un amor que evolucionó lentamente, estableciéndose como el pilar firme que los mantiene unidos.
Para ella, Pinasco llegó en un instante oportuno, ofreciéndole un refugio de seguridad. Para él, la clave de su conexión es sencilla, pero fundamental. “Jamás emplear palabras dolorosas en una disputa, pues cuando se destruye el respeto, no hay retorno posible”, subraya.
Han enfrentado juntos adversidades, aprendiendo a fusionar lo personal y lo profesional con admirable fluidez. Sonia ha sido su socia en escenarios y travesías, pero también la artífice silenciosa de su nueva función como escritor. “Antes de cada entrevista, me aseguro de que todo esté en orden: su atuendo, que no lleve la misma camisa… Esa es mi labor entre bastidores”, sonríe, con los ojos resplandecientes al contemplar en él al hombre que la cautivó.
La existencia de Luis Ángel ‘Rulito’ Pinasco ha sido rica y variada. Ha ejercido como narrador, presentador, actor e incluso administrador de medios. Al consultarle qué rol lo ha impactado más, menciona que depende del contexto histórico y las inclinaciones de la audiencia. Desde ser una figura seria presentando noticias hasta sorprender con su faceta cómica en el café teatro, Rulito sostiene haber encontrado satisfacción en cada una de sus facetas.
Recordando instantes icónicos de su trayectoria, se extiende desde sus comienzos como narrador de fútbol hasta su participación en programas emblemáticos como Así es la vida y Al fondo hay sitio, donde dio vida al doctor Mendoza y a Bruno Picasso, respectivamente. Relata cómo, durante una presentación, tuvo que apaciguar a una multitud exaltada tras la repentina enfermedad de Raphael, utilizando su encanto para transformar una crisis en una oportunidad de aprendizaje y profesionalismo.
Pinasco es el único locutor peruano que ha transmitido ocho Copas Mundiales de fútbol de manera consecutiva, desde 1970 hasta 1998. A lo largo de su trayectoria, ha vivido momentos inolvidables, como el encuentro que aseguró la clasificación de Perú al Mundial de México 70.
“Todos los partidos de Perú han sido ciertamente desafiantes. Cuando conseguimos clasificar a México 70, viajé con Eduardo San Román a La Bombonera para transmitir el juego”, relata Pinasco. “También estuvo Humberto Martínez Morosini, un gran amigo. Siempre manteníamos una conexión muy cercana”, detalla.
Acerca de ese partido,Rulito compartió un relato que lo impactó profundamente: “San Román debía comunicar desde las cabinas superiores, pero al ser mayor, me dijo: ‘Luis Ángel, si ambos subimos, no podré llegar’. Por lo tanto, decidí quedarme en la presentación en la parte inferior.”
Además, menciona que las circunstancias en el estadio no eran las óptimas. “Los cables no alcanzaban más lejos, así que estaba muy cerca del público. Me lanzaban objetos, latas, piedras, cáscaras de naranja. Fue horrible. Los insultos no faltaron, porque me reconocían. Los aficionados argentinos son incluso más apasionados que los peruanos”, relata.
Esa vivencia quedó grabada en su memoria. “Me sentí como en el Coliseo Romano. Fue un instante complicado, pero también una de esas experiencias que quedan tatuadas en la mente”, admite.
Su obra es una cronología de su existencia, redactada con la esencia de sus vivencias. “Cada término es mío, cada recuerdo refleja con fidelidad lo que he experimentado”, nos asegura con la convicción de quien entiende que un testimonio verdadero es el mejor obsequio para sus admiradores. En sus páginas, se retratan momentos de su trayectoria en televisión y radio, anécdotas que definieron una era y que hoy comparte con la ternura de quien ofrece un tesoro muy valioso.
Escribir este libro representó un desafío que Pinasco asumió con la constancia que siempre lo ha caracterizado. Siente que todas las vivencias en su trayectoria merecían ser registradas. “Me insistían tanto sobre el libro que finalmente decidí llevarlo a cabo. Pero soy periodista, lo que implica que todo lo que está escrito debe ser mío, palabra por palabra. No quería que nadie agregara o alterara algo que no fuera genuino”.
“Todo lo que soy se lo atribuyo a trabajar con los mejores en su ámbito. Siempre he respetado a aquellos que poseen más conocimientos, porque de ellos se aprende cada día”, reflexionó al rememorar su trayectoria.
Con este nuevo capítulo en su existencia, Luis Ángel y Sonia se preparan para festejar sus 50 años juntos, una celebración que promete ser un homenaje al amor y a la familia que han construido. Su legado, tanto en televisión como en el plano personal, es un reflejo de esfuerzo, dedicación y respeto por la vida y quienes han estado a su lado en este camino.







