Si delegar representa un desafío para usted, no está solo, pero está restringiendo su potencial. Delegar no solo implica asignar responsabilidades; significa mantener el flujo de trabajo, promover el crecimiento de su equipo y enfocarse en lo realmente fundamental. ¿Por dónde debería comenzar? ¿Cómo participar sin caer en la microgestión? ¿Y de qué manera desprenderse de la creencia de que solo usted puede hacerlo adecuadamente?
Aunque delegar puede parecer sencillo, el verdadero desafío radica en superar los bloqueos emocionales que dificultan liberarse del control, según señala Dave Kerpen, autor de “Get Over Yourself: How to Lead and Delegate Effectively for More Time, More Freedom, and More Success”. La desconfianza, el anhelo de control, el perfeccionismo y el miedo al fracaso pueden dejarlo atrapado en los detalles o haciéndolo todo por su cuenta. Es crucial reconocer que las implicaciones de delegar van más allá de terminar tareas o tener un equipo eficiente.
Considere la delegación como su “sistema personal de administración de energía”, indica Emily Morgan, creadora de Delegate Solutions y autora de “Let It Go!: How to (Finally) Master Delegation & Scale Freedom Across Your Organization”. “Su energía es su activo más valioso; al delegar, la redirige hacia aportaciones más relevantes.” Aquí le mostramos cómo lograrlo.
Para delegar de manera efectiva, primero debe comprender los aspectos que lo están limitando, afirma Morgan. Identifique los hábitos que lo convierten en un obstáculo. Una vez que reconozca estas conductas, pregúntese: ¿Cuál es el verdadero costo, no solo para usted, sino también para su equipo y el trabajo? “Sea claro sobre en qué desea invertir su tiempo”, aconseja Morgan. Evite que experiencias pasadas lo detengan.
Según Kerpen, solo hay tres aspectos que un gerente no debe delegar: estrategia y visión, decisiones de contratación y asegurar el acceso a recursos y presupuesto para realizar la labor. ¿Todo lo demás? Déjelo ir. Cuando una tarea aparezca en su bandeja de entrada, pregúntese: ¿Puede hacerse cargo de esto otra persona? Si no está dentro de esas tres categorías, la respuesta probablemente sea “sí”.
Comience con pasos pequeños. Morgan sugiere abordar tareas sencillas que requieran poco esfuerzo y puedan completarse en poco tiempo. Concéntrese en actividades rutinarias con pasos claros que otros puedan seguir, como informes semanales o actualizaciones. “Transforme estas tareas en un proceso y empodere a su equipo”, aconseja. Permitir que otros demuestren sus habilidades también ayuda a superar problemas de confianza persistentes, añade Kerpen.
Después, debe contar con alguien a quien delegar. Empiece con los integrantes del equipo en quienes tiene confianza, aquellos que cumplen con los plazos y están dispuestos a aprender. Si no puede pensar en nadie, es posible que su necesidad de control esté obstaculizando su visión.
Sea específico con sus expectativas y brinde orientación, pero evite ser excesivo, señala Morgan. Describa la tarea, establezca un plazo y ofrezca una estimación del tiempo requerido. Comparta su visión del resultado final y comunique claramente cómo se reflejará el éxito (tanto verbalmente como por escrito).
La periodicidad de las evaluaciones varía de acuerdo al proyecto y la dificultad de la tarea. Algunas propuestas requieren un seguimiento diario, mientras que otras solamente necesitan una evaluación semanal. Kerpen recomienda enfocarse en dos interrogantes fundamentales: “¿Cómo está todo? ¿Y cuáles son los desafíos que enfrentan?” Esta metodología mantiene la conversación orientada hacia la solución, en lugar de realizar actualizaciones solo por cumplir con ello.
*Rebecca Knight – Harvard Business Review Wake-Up Call Spanish
