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“Quijotes, Obispos y Sueños Infantiles: La Magia de la Cola del Sorteo de Navidad”

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Quijotes, obispos y niños que sueñan con Disneyland, en la cola del sorteo de Navidad

Madrid, 22 dic (EFE).- Ataviados de civil o caracterizados como los personajes más peculiares, como un Quijote con armadura de papel de aluminio para atraer la buena suerte, centenares de personas han estado aguardando su turno para ingresar a la sala principal del Teatro Real de Madrid y presenciar el Sorteo Extraordinario de Navidad, algunos desde hace varias semanas.

“Venimos 20 integrantes de la comunidad friki de la Ínsula Barataria”, han comentado en tono jocoso un grupo de amigos, en parte formado por trabajadores del Hospital Reina Sofía de Murcia, quienes participan en este evento por novena ocasión.

Entre los nuevos en esta vivencia se encuentran Marta y Emma, que han llegado desde Barcelona y han aprovechado para disfrutar tanto del sorteo como del musical de ‘Aladdin’, así como una familia de Palma. La madre, Loli, ha pasado tres noches al aire libre para asegurarse de que su hija Itziar, la más entusiasmada de todos, tuviera la oportunidad de entrar y vivir la ilusión de cerca.

No son los únicos pequeños en la fila. Solo unos lugares más atrás, otra familia de Don Benito (Badajoz) está allí; los padres regresan por cuarta vez al Real, esta vez acompañados de sus pequeñas hijas Lola y Ángela, que se presentan vestidas como décimos de lotería, gracias a la imaginación de su abuela paterna. Si logran hacerse con el Gordo, tienen claro el destino del dinero: “¡Nos vamos a Disneyland París!”.

“Lo esencial no es necesariamente ganar, aunque es una posibilidad, pero con estar aquí y disfrutar ya es suficiente”, ha afirmado el grupo de amigos de A Coruña, que, ataviados con impermeables amarillos y redecillas, han llegado listos para atrapar algo. “Llevábamos un par de años queriendo venir y aprovechamos que este año cae en domingo”, han mencionado tras más de 24 horas en la fila.

Entre los novatos que intentan tentar a la suerte a solo unos metros de los bombos, se encuentran los habituales, como ‘don Francisco Mur’, quien desde Benabarre (Huesca) ha perdido la cuenta de los años que lleva asistiendo. De todos ellos, lleva tres años vistiendo su traje con décimos impresos, del cual solo cambia el sombrero en cada visita, que en esta ocasión solo lleva los diez números que juega.

Y hablando de habituales, algunos son tan célebres como el papa o el obispo, apodos que han recibido por sus icónicos atuendos. Después de 22 días de espera a la entrada del Teatro Real, él fue el primero en acceder a la sala principal, pasadas las 7:30 horas, y lo hizo portando también el primer número y el más bajo que puede ser premiado: el 00000. “Este año voy por los números bajos”, ha comentado al mostrar el paquete con 72 décimos con los que intentará atraer la suerte. EFE



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