Colombia
Renacer Tras las Rejas: Historias de Esperanza en la Colonia Penal de Acacía

“Estoy privado de la Libertad por los errores que cometí, pero al salir (de la cárcel) debo ser un buen padre e hijo. No estoy engañado, pero he aprendido algo que voy a poner en práctica para mi bienestar y el de mis hijos cuando salga de aquí”, afirmó Dorbey Antonio Alarcón.
Él es uno de entre 800 y 1.000 recluidos que permanecen en la colonia penal de Acacías. Aproximadamente 40 son mujeres, cifra que varía ya que reciben nuevos internos y liberan a otros todos los días, relató la representante del centro penitenciario, Karen Agudelo.
Dorbey mencionó que está viviendo una de las experiencias más bellas que ha tenido en su vida y expresó su agradecimiento a Dios, a la guardia penitenciaria y a los médicos veterinarios de la Universidad Cooperativa que le han permitido aprender sobre el manejo de la porcicultura, en la que trabaja junto a otros cinco compañeros privados de la libertad.
Colonia Penal de Acacías. Foto:Inpeco
En el centro de reclusión hay catorce proyectos productivos, mientras que en las áreas externas laboran 400 internos; los demás realizan actividades dentro de los patios tales como ebanistería y confecciones —elaboran los uniformes de todos los privados de la libertad—.
La colonia tiene una extensión de 4.700 hectáreas y cuenta con cuatro campamentos donde los internos también tienen proyectos productivos como ganadería, lombricultura, piscicultura, huerta, trapiche, panadería, que reciben el asesoramiento de profesionales de las universidades Cooperativa, Santo Tomás y el Sena.
Productora
El proyecto de porcicultura cuenta con tres corrales donde los internos se encargan de limpiar los cercados, alimentar a los cerdos, consentirlos e incluso hablarles al oído.
En un corral poseen 19 cerdos de levante, en otro hay 14 hembras preñadas y dos machos reproductores; y en el tercero, tres hembras con cerca de cuarenta lechoncitos que no se cansan de alimentarse de las cerdas gestantes, a las que otro interno llama “mis niñas”.
El recluso, quien solicita que no se revele su identidad, se enorgullece al contar que le salvó la vida a un lechoncito, que hoy ya se encuentra en el corral de levante porque su madre se le acostó encima y lo estaba asfixiando; tuvo que proporcionarle respiración boca a boca para revivirlo.
En el área de ganadería manejan 234 reses de doble propósito —carne y leche—, con las que trabajan 14 reclusos. Seis se encargan de cortar el pasto para alimentarlos, otros seis de la limpieza del establecimiento y de ordeñar las vacas, y dos más —vaqueros— cambian las reses de potreros.
En el proyecto de lombricultura trabajan cuatro internos y su labor consiste en recoger el estiércol de las vacas y cerdos, secarlo y luego colocarlo en unos receptores concentrados físico y líquido.
Sobre el proyecto de piscicultura, otro interno, que también pide no revelar su identidad, relató la rutina diaria que realizan junto a otros dos compañeros: “Por la mañana, a las 7:30, nos llevan a las piscinas donde lo primero que hacemos es apagar los aireadores y la luz que se queda encendida durante la noche; después revisamos los pozos para ver cómo se encuentra el agua y de inmediato alimentamos a los peces”.
En Ganadería poseen 234 Ganado de Doble Finalidad —Carne y Leche—, donde laboran 14 Internos Imagen:Oscar Fabián Bernal
Recordó que de la prisión de donde proviene estaba confinado entre cuatro paredes, pero “Aquí al menos uno tiene la oportunidad de trabajar y como soy del campo, ya tenía conocimiento de cómo se maneja la pisciculturael dagona y anteriormente me sugirió que viniera a laborar aquí y ya llevo dos años en el proyecto ”.
Además, añadió “soya encargado de la gestión de los cinco estanques de producción de peces, porque mientras el personal de la guardia no está uno es el responsable y el guardián no tiene que estar encima de uno indicándole qué debe hacer”. CADA TRES MESES APROXIMADAMENTE SE EXTRAEN Entre 15 y 20 Canastillas de Mojarra y Cachama, para su venta.
El proyecto de las gallinas ponedoras está en manos de cinco internas, es una de las iniciativas más recientes y los galpones artesanales necesitan ser reforzados para las 749 gallinas que diariamente producen cerca de 610 huevos.
En la granja agrícola, siete internas se encargan de cultivar plátano, cilantro, pepino, cohombro y maracuyá. Paula Gómez relató a los periodistas de El Tiempo que la visitaban, EN MEDIO DE LAS GOTAS DE SUDOR QUE CORRIAN POR SU ROSTRO, QUE EL PROYECTO SE INICIO “HACE MUY POCO – En Diciembre Pasado——Es el plan de trabajo que tenemos con la mayor voluntad, con el personal de custodia que nos han brindado todo su apoyo y ya estamos próximas a recuperar la libertad.”
Paula continuó con su narración: “Tenemos cultivos de corto, mediano y largo plazo, hoy estamos preparando surcos para sembrar cilantro, que dura entre 25 y 40 días para cosechar para la venta, también estamos sembrando plátano, que tarda de nueve a doce meses, y no ha sido fácil porque la mayoría venimos de la reclusión de mujeres en Bogotá y no teníamos experiencia en el campo”.
En Bogotá, manifestó, “el enfoque es muy distinto porque estábamos en estructuras de cuatro paredes, aquí tenemos la oportunidad de aprender a manejar el estar al aire libre, de ver el amanecer, de escuchar el canto de los pájaros y el río que fluye al lado del campamento”.
CADA TRES MESES APROXIMADAMENTE SE EXTRAEN Entre 15 y 20 Canastillas de Mojarra y Cachama, para su venta. Imagen:Oscar Fabián Bernal
Comercialización
LOS PRODUCTOS SE VENDEN en la entrada de la colonia penal en un lugar denominado Libera, así como en el mercado interno, dado que los funcionarios administrativos y de la Guardia Penitenciaria los compran, indicó la directora del centro de reclusión.
Ciudadanos del municipio de Acacías también llegan al punto a adquirir, los de la cárcel de Medina Seguridad, vecina de la colonia penal, así el consorcio que se encarga de la alimentación de los internos compra productos lácteos y huevos. “Nos conocen bastante en el mercado de Acacías y deseamos expandir la comercialización al departamento y a todo el país”, añadió.
Agudelo explicó que el producto que se genera se maneja directamente por INPEC, SE ENVÍA A BOGOTÁ Y SE RETORNA LO QUE VA PARA EL SOSTENIMIENTO DEL PROYECTO Y LA BONIFICACIÓN PARA LOS INTERNOS, que se consigna a través de un código y con el número ellos compran productos en los expendios de la colonia; otros ahorran hasta que recobran la libertad.
También comentó que la colonia penal solo recibe condenados, con hasta los últimos cinco años por cumplir, no recibe sindicados, “de modo que no podemos
Convenios
Realizar convenios Municipios al igual que otras prisiones, y la sección de infraestructura está a cargo de la unidad de servicios penitenciarios; por lo tanto, la parte de infraestructura no presenta avances significativos.
Agregó que iniciativas como la avicultura y cría de cerdos son todavía bastante rudimentarias, y por ello es necesario dar a conocer lo que se realiza en la colonia para que el sector privado los apoye con inversiones sociales.
“Si desean hacer donaciones, esto representa descuentos fiscales, y si quieren colaborar con nosotros, les resulta mucho más rentable porque no pagan arrendamientos ni salarios altos, ya que aquí contamos con el espacio. A los internos se les remunera una cantidad muy baja por su trabajo, dado que están condenados”, declaró la Directora del Centro de Reclusión.
Seis internos están trabajando en el proyecto de cría de cerdos. Foto:Oscar Fabián Bernal
Sus aspiraciones
El interno que participa en el proyecto piscícola afirmó que “al salir, voy a cuidar de mi papá, quien ha estado pendiente de mí aquí (en la cárcel), y me parecería muy ingrato salir y no ocuparme de él, siendo que ya es mayor”.
Paula, quien colabora en el huerto, mencionó que “en libertad anhela recuperar el tiempo perdido; en la ciudad, no vemos el trabajo que hay detrás del campo. Para nosotros es muy fácil salir y no comprender el proceso que implica llevar ese plátano a la mesa. Esta es una nueva experiencia y ya uno aprende a valorar esto, y en mi caso, puedo hacer un huerto, aunque sea en un campo de un metro por un metro, para sacar productos para mi familia ”.
Dorbey, quien se encarga de los cerdos, comentó: “El compromiso que tengo con mis hijos es llegar a una bella finca. Ya he hablado de esto con ellos y aplicar lo que he aprendido aquí, para que ellos sigan la misma línea y logren avanzar”. Y resalta: “No estoy engañado, pero he aprendido cosas que pondré en práctica para mi bien y el de mis hijos”.
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