Una pintura que había estado en condiciones deplorables en una iglesia de Pompeya ha sido identificada como una obra auténtica del maestro renacentista Andrea Mantegna, y será exhibida temporalmente en los Museos Vaticanos en Roma a partir del 20 de marzo, antes de regresar a su sitio original.
La obra, que representa el descenso de Cristo de la cruz, no solo restaura a la historia del arte una pieza que se creía desaparecida, sino que también subraya el legado de uno de los artistas más significativos del Renacimiento.
La asignación de la obra a Mantegna se confirmó hace algunos años, aunque el anuncio oficial se realizó esta semana. Barbara Jatta, directora de los Museos Vaticanos, comentó que el proceso de restauración permitió descubrir detalles iconográficos y técnicos que apoyan la autoría del pintor.
“La restauración ha revelado elementos que validan la autoría de Mantegna, trayendo de vuelta a la historia del arte una obra maestra que se pensaba perdida”, declaró Jatta en declaraciones reproducidas por Artnet.
La pista de esta pieza, conocida como el “Descendimiento de Cristo”, había estado perdida desde el siglo XVI. La última mención documentada proviene de una carta escrita en 1524 por el humanista napolitano Pietro Summonte, quien describió el cuadro como la representación de Cristo siendo retirado de la cruz y colocado en un sudario, destacando la destreza de Mantegna. En aquel periodo, la pintura se encontraba colgada en la basílica de San Domenico Maggiore en Nápoles, pero luego desapareció sin dejar rastro.
Siglos después, una pintura deteriorada y con intentos de restauración fallidos se encontraba en el Santuario de la Virgen del Rosario en Pompeya, sin que nadie sospechara de su verdadero valor. Fue gracias a una imagen publicada en una base de datos en línea que el historiador del arte Stefano De Mieri, profesor en la Universidad Suor Orsola Benincasa de Nápoles, comenzó a cuestionar que se tratara de una obra original de Mantegna. Estas dudas motivaron al obispo de la catedral de Pompeya, Tommaso Caputo, a ponerse en contacto con los curadores de los Museos Vaticanos en marzo de 2022 para una evaluación más detallada.
El equipo de los Museos Vaticanos, encabezado por Francesca Persegati, jefa de restauración, y Fabio Morresi, del Gabinete de Investigación Científica, llevó a cabo un minucioso proceso de análisis y restauración. Jatta indicó que el uso de una lámpara de luz ultravioleta permitió identificar materiales pictóricos excepcionales ocultos bajo capas de repintado. Este descubrimiento marcó el inicio de un cuidadoso trabajo que incluyó investigaciones diagnósticas y restauraciones en los laboratorios internos del Vaticano.
Los resultados de estos estudios confirmaron de manera definitiva que la pintura no era una copia, sino un original de Mantegna. Fabrizio Biferali, curador de los Museos Vaticanos, enfatizó que la iconografía de la obra está íntimamente relacionada con los modelos renacentistas y el clasicismo característico del artista, con elementos de la antigüedad que la hacen única en su producción. Este hallazgo no solo reafirma la autenticidad de la obra, sino que también destaca la importancia de los avances científicos en la conservación del patrimonio artístico.
El redescubrimiento de esta pieza resalta la importancia de Andrea Mantegna en la cronología del arte. Nacido en 1431 en la República de Venecia y fallecido en 1506, Mantegna es reconocido por su aportación a la revalorización de la antigüedad clásica durante el Renacimiento italiano. Su labor, que incluye frescos y obras de notable complejidad técnica, marcó un antes y un después en la representación artística de su tiempo.
Aunque se ignora la forma en que la pintura llegó desde la basílica de San Domenico Maggiore en Nápoles hasta el santuario de Pompeya, se conoce que existen al menos dos copias documentadas de la obra. Este enigma añade un matiz intrigante al ya cautivador redescubrimiento.
Con el título “El Mantegna de Pompeya. Una obra maestra redescubierta”, la pintura será presentada en la Sala XVII de la Pinacoteca Vaticana durante tres meses, iniciando el 20 de marzo. Esta exposición ofrecerá al público la ocasión de apreciar de cerca una obra que, tras siglos de olvido, ha recuperado su esplendor original. Posteriormente, la pintura regresará al Santuario de la Virgen del Rosario en Pompeya, donde continuará formando parte del legado cultural de la región.
