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Triunfo vital: 2-0 en el clásico capitalino que da alas al equipo.

Los roles se transformaron. Era el momento de la celebración azul. Millonarios tomó su revancha. Tras haber sido ‘bailado’ en el clásico previo contra Santa Fe, llegó su oportunidad de festejar y disfrutar. Se impuso 2-0, con goles de Luis Marimón y Kevin Palacios. Los embajadores se revitalizan.
Este clásico era distinto, alejado del clásico del sábado pasado, porque en esta ocasión era Millonarios el que debía demostrar toda su ferocidad, adoptando precauciones, pues no quería invocar una noche amarga, ni desencadenar pánicos en su defensa. Santa Fe redujo su ritmo, mostrando mayor cautela. Era consciente de que la crisis y la urgencia acechaban del otro lado.
Millonarios vs. Santa Fe. Foto:Néstor Gómez. EL TIEMPO
El estadio azul, muy azul, pero no completamente azul, comenzó a vibrar cuando Millos empezó a acercarse, con Castro, que intentó un cabezazo que no alcanzó, con Neiser Villarreal, que disparó desde media distancia, y con un tiro libre de Arévalo que hizo saltar a Marmolejo en el arco y a los hinchas en las gradas.
Santa Fe, que contaba con su afición roja en la tribuna sur, inquietó con sus atacantes que comenzaban a jugar casi de memoria, Zapata, Frasika, Mosquera, todos buscando a Rodallega, que tuvo un primer disparo que detuvo Llinás con un barrido.
Millonarios vs. Santa Fe. Foto:Néstor Gómez. EL TIEMPO
Sin embargo, el partido era equilibrado, muy equilibrado, se observaban pero no se tocaban, era un duelo de dos paciencia, donde se esperaba ver cuál se rompía primero. Santa Fe se veía ligeramente más robusto, un poco más organizado. Avanzaba sin mucho esfuerzo. Incluso Zapata, agradecido con la afición presente, tuvo un tiro y envió el balón a las gradas, esperando que alguien se lo llevara.
Justo antes de que se cumpliera la primera media hora de juego ocurrió la jugada que transformó el partido. Hárold Mosquera chocó con Vega y le dobló la pierna, uy, qué dolor, fue una imagen preocupante, Vega retorciéndose, Mosquera mirando como quien lanza la piedra y oculta la mano, pero la acción no pasó desapercibida. Fue expulsado.
Otro encuentro, otro clásico
En ese momento ya era otro partido. Santa Fe retrocedió. Millonarios avanzó. Los aficionados rojos comprendieron la resistencia de su equipo. Los hinchas azules exigieron el gol. A pesar de ello, fue Santa Fe quien estuvo cerca de marcar con una pelota que atravesó el área sin que nadie la empujara.
Millonarios vs. Santa Fe Foto:Néstor Gómez. EL TIEMPO
La primera mitad concluyó sin robarse un suspiro, sin despertar una emoción, ni siquiera un temor. Se pudo haber hablado mucho para una primera parte que no ofreció nada. Pudieron acordar comenzar de nuevo para ver si la historia cambiaba.
La felicidad de Millonarios
El descanso resultó más emocionante que la primera mitad, pero la gente no perdía la fe de que llegarían los goles. Neiserfue el más notable, una y otra vez lo intentó para Millonarios. Luego fue Palacios quien encendió una llama, ingresó como a toda velocidad en el área y su disparo, que iba hacia el gol, se encontró con Marmolejo. Hubo más, Castro logró un tiro tras un córner que con un poco de creatividad podía ser gol.
El segundo tiempo era otra historia. un torbellino azul, una tempestad, un océano inmenso. Hasta que al minuto 60 Luis Marimón, quien fue una carta ocultada de David González tras el descanso, recuperó un balón en el área y en una posición complicada se las arregló para chutar y marcar, poniendo fin a la espera azul. 1-0.
El clásico ya pertenecía a Millonarios, pues Santa Fe no tenía cómo responder, carecía de energías y de recursos, se vio superado. A Santa Fe solo le quedó observar cómo su adversario se le venía encima como una bestia ávida de venganza y en el ataque siguiente, la defensa roja se desmoronó y Kevin Palacios se encargó de lanzar un disparo potente que se convirtió en el 2-0. El Campín resonaba con un solo canto, el de Millonarios.
El encuentro concluyó en controversia cuando Neiser se plantó sobre la pelota desafiando al león, que quería devorarlo. Neiser fue reemplazado. La hinchada azul, exaltada, celebró la astucia de su delantero y se atrevió a entonar el olé, como lo hizo la afición de Santa Fe el sábado anterior. Todo fue un desquite, todo fue triunfo azul.
PABLO ROMERO
Redactor de DEPORTES
@PabloRomeroET
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