Manizales, 3 de abril de 2025
Estimado Carlos Mario Zuluaga Pérez
Presidente de la Dimayor
E. S. M.
Apreciado presidente:
Su llegada suscita entusiasmo en el ámbito del fútbol colombiano, un ecosistema que, a pesar del talento de los jugadores y la devoción de los aficionados, ha sido afectado por la desorganización, la falta de planificación y la carencia de un modelo sólido de desarrollo. Actualmente, más que nunca, el balompié nacional requiere transformaciones estructurales que le permitan crecer y consolidarse en la élite del continente.
Carlos Mario Zuluaga, ha llegado el momento de analizar detenidamente la opción de retornar a un torneo de larga duración
El primer gran desafío que usted enfrenta es la reestructuración del calendario y del formato de competición. Los campeonatos cortos, aunque generan emoción en el público, han demostrado ser un obstáculo para la estabilidad de los clubes y el desarrollo deportivo de los deportistas.
El modelo vigente dificulta los procesos a largo plazo, promueve la rotación constante de entrenadores y afecta la competitividad en competiciones internacionales. Es el momento de considerar seriamente la viabilidad de volver a un torneo largo, que podría incluir cuadrangulares finales para mantener un poco de emoción, pero asegurando que realmente sean los mejores los que ocupen esos ocho lugares, con acceso a competiciones internacionales.
Otro aspecto crucial es la protección y el bienestar de los jugadores. Es inaceptable que, en pleno siglo XXI, existan equipos con deudas salariales y condiciones laborales precarias.
El fútbol no es solo un espectáculo, también es una industria que debe garantizar derechos fundamentales a sus protagonistas. Se necesita una política estricta de control financiero y sanciones efectivas para aquellos que no cumplan con sus responsabilidades contractuales.
Además, el arbitraje y la implementación del VAR han sido temas críticos en la credibilidad del torneo. La falta de profesionalización de los árbitros, los constantes errores y la ausencia de transparencia han generado desconfianza entre los aficionados y los propios clubes.
Es urgente una reforma arbitral que contemple formación continua, auditorías externas y sanciones claras para los errores evidentes. También es necesario que haya transparencia, es fundamental que en cada jugada discutida se compartan los audios para que tanto espectadores como protagonistas conozcan el porqué de las decisiones.
Por último, aunque no menos significativo, es imperativo fomentar la categoría de ascenso. Como usted ya mencionó, esperamos que sus excolegas presidentes de equipos le permitan contar con 18 equipos en la A y 20 en la B (incluyendo los dos invitados que llegarán de la C) para realmente fortalecer las divisiones inferiores y mejorar las oportunidades de los jugadores, miles de ellos que sueñan con hacerse un nombre.
El fútbol femenino y las condiciones de las jugadoras también deben ser parte de su agenda. Hablar de equidad es complicado, más si se considera que, de acuerdo al Foro Económico Mundial, se necesitarán 134 años para cerrar la brecha de género en el mundo, mientras que la ONU advierte que en algunos ámbitos clave se podría tardar hasta 300 años. Sin embargo, esto no justifica el mantenimiento de contratos de corta duración y bajo costo. Una liga femenina sostenible no debe ser una opción, sino una prioridad.
Señor presidente, el fútbol colombiano requiere una gestión moderna, eficiente y comprometida con su progreso. Está en sus manos la posibilidad de marcar un antes y un después en la historia de nuestra liga. La pelota está en su campo.
Esperando sus acciones,
Atentamente
Camila Espinosa Aristizábal
Especialista en administración y gestión deportiva

