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Economia

Movistar en la Encrucijada: ¿Pone en jaque su venta en Colombia a Millicom?

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El 12 de marzo se hizo pública la pactación para una de las operaciones más significativas del ámbito de las telecomunicaciones en el país. Millicom adquirirá a Telefónica su participación del 67,5 por ciento en Colombia Telecomunicaciones (Coltel) por 400 millones de dólares. Asimismo, presentó una oferta al Estado por más del 30 por ciento que posee en esta firma.

Con esto se va materializando el anuncio realizado a mediados del año pasado, cuando Millicom manifestó su deseo de comprar Coltel y también la participación del 50 por ciento que EPM posee en Tigo UNE, en la que esta multinacional posee la otra parte.

Además, la transacción es parte de la estrategia de Telefónica para disminuir su presencia en Hispanoamérica, buscando mayores rentabilidades y recursos.

Por cierto, uno de los movimientos de Telefónica en la región ocurrió en Argentina: Telecom Argentina –perteneciente al Grupo Clarín– adquirió la operación de la empresa española por más de 1.200 millones de dólares. Esta maniobra provocó la intervención del Ente Nacional de Comunicaciones y de la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia para examinar si constituye o no la creación de un monopolio.

“Esta compra podría dejar aproximadamente el 70 por ciento de los servicios de telecomunicaciones en manos de un único conglomerado económico, lo que generaría un monopolio formado gracias a décadas de beneficios estatales que recibió dicha empresa. En caso afirmativo, el Estado Nacional tomará todas las medidas necesarias para prevenirlo”, declaró la Casa Rosada. La nueva entidad tendría un control del 61 por ciento en telefonía móvil, 69 por ciento en telefonía fija y el 80 por ciento de internet residencial en varias áreas del país.

La transacción entre Millicom y Telefónica se lleva a cabo en un delicado contexto financiero para las compañías de telecomunicaciones. | Foto: Getty Images

Más cerca de Claro

Frente a esto, ¿podría repetirse aquí la historia de Argentina? Las condiciones de las operaciones en ambos mercados son diferentes. Como lo señaló un especialista en derecho de la competencia, en el país austral el control es posterior, lo que implica que tras cerrar la operación, la autoridad de competencia puede decidir acciones, como suspenderla hasta que se realice un análisis exhaustivo. Allí podría establecer condiciones.

Fuentes vinculadas a la operación en Argentina confirmaron a SEMANA que Telefónica declaró el 24 de febrero que no solo había alcanzado un acuerdo con Telecom Argentina, sino que había completado la transacción en ese mismo momento. ¿Qué implica esto?

“Traslada toda la responsabilidad de gestionar los riesgos regulatorios al comprador. Desde esta óptica, Telefónica ya no posee una operadora en Argentina. Desde ese instante, más de 1.200 millones de dólares ingresaron a sus cuentas y el activo que tenía ya no pertenece a la multinacional española”. Dada esta realidad, la decisión que tome el Gobierno argentino respecto a este negocio está condicionada al hecho de que esa operación que antes era de Telefónica, ahora cuenta con un accionista diferente, que es el mismo de Telecom Argentina,

tocar aspectos como el acceso a infraestructura y tarifas justas”.

Movistar es uno de los operadores móviles principales de Colombia.

Movistar se considera uno de los principales proveedores móviles en Colombia. | Imagen: Fuente de redes

En relación a esto, Claro Argentina argumentó ante las autoridades sobre la operación y expresó que “el impacto de la transacción ha sido que Telecom se constituyó en propietario de Telefónica y sus bienes sin realizar el requerido procedimiento de autorización regulatoria previa”.

En el contexto colombiano, aunque se ha notificado la transacción, tanto Telefónica como Millicom señalaron que su finalización depende de ciertas condiciones, incluyendo la obtención de las aprobaciones regulatorias.

Así las cosas, la entidad encargada de la competencia, en este caso la SIC, tiene tres opciones: primero, permitir la operación tal y como fue presentada; segundo, condicionarla; o tercero, rechazarla. Existen, además, dos tipos de condicionamientos: uno estructural y otro conductual. El primero obliga a la nueva entidad a, por ejemplo, liberar espectro o vender infraestructuras (que en esta situación, las de ambas compañías ya funcionan como una sola), entre otras resoluciones. El segundo se refiere a tarifas, como las de roaming hacia sus rivales, o evitar la discriminación entre ofertas.

Un celular conectado a 5G Network

Mientras el país enfrenta el considerable desafío de implementar la tecnología 5G, la mayoría de los proveedores desafían las directrices regulatorias de la Comisión de Regulación de Comunicaciones. | Imagen: Getty Images/iStockphoto

Algunos análisis de expertos del sector indican que en la transacción, la nueva compañía que formaría Millicom en Colombia tendría alrededor del 35 por ciento del mercado de datos móviles, en comparación con el 56 por ciento que poseé Claro; con cerca del 40 por ciento en voz móvil, frente a casi la mitad del mercado que tiene Claro; y el 36 por ciento de los ingresos, en contrasto con el 57 por ciento de la empresa mexicana. Mientras tanto, WOM alcanzaría un 7 por ciento de participación en esos sectores y los operadores móviles solo en voz llegarían al 5 por ciento, mientras que en datos apenas alcanzarían el 3 por ciento. Para muchos, esto significaría la consolidación de un duopolio.

“La operación desde la perspectiva de estricta competencia y aislándose de la complicada situación de muchas de las empresas, es bastante problemática porque tal operación lleva a una concentración del mercado; es decir, un mercado que ya es concentrado, se concentrará aún más”, comenta Jorge Sánchez, quien encabezó el área de competencia en la SIC.

Por su parte, un exsuperintendente de Industria y Comercio, que optó por permanecer en el anonimato, opina que la operación se aprobará con condicionamientos, pero con un riesgo persistente. “En ciertos mercados se ha exigido la venta de antenas, la devolución de espectro, el compartir infraestructura y capacidades, aunque sea por un tiempo limitado, y establecer tarifas especiales para otros operadores. Todo orientado a no cerrar el mercado, a garantizar oportunidades no solo para aquellos que pueden ingresar, sino también para aquellos que ya están presentes y se sentirán presionados. Los condicionamientos pueden no tener límites en cuanto a la creatividad. Podrían, incluso,

“no hacer viable la transacción”.

La SIC evalúa la operación de Millicom y Telefónica en Colombia. Millicom también quiere la participación de EPM en Tigo UNE y la de la nación en Coltel.

La SIC analiza la transacción entre Millicom y Telefónica en Colombia. Millicom también está interesada en la participación de EPM en Tigo UNE y la de la nación en Coltel. | Foto: Suministrada a Semana API

Recuerda, por ejemplo, cuando estaba disponible Isagén, que algunos actores como EPM o Enel mostraron interés por el activo. Sin embargo, para hacerse con él, estas compañías debían deshacerse de activos casi estratégicos en su operación. Por esta razón tuvieron que renunciar a ese negocio.

La transacción entre Millicom y Telefónica en Colombia ha reavivado un debate prolongado. Como indica un especialista, en el sector hay un participante –Claro– “excesivamente grande”, ante el cual, desde un enfoque financiero, sus rivales difícilmente lograrán prosperar. “Podrá ser el más talentoso, innovador, creativo, pero si no cuenta con el tamaño adecuado en un mercado, no podrá rivalizar con el otro. Y esto se evidenció porque nunca se pusieron en marcha las normativas que permitieran controlarlo”.

Para muchos, Claro sería uno de los interesados en que la transacción se concrete: contaría con un competidor muy similar en dimensiones y no habría ámbito para aplicarle regulaciones por posición dominante.

La compañía aseguró que los inconvenientes presentados ya fueron resueltos.

Claro es una firma de telecomunicaciones que ofrece servicios de telecomunicaciones, entretenimiento, servicios en la nube, streaming y comercio electrónico. | Foto: Tomado de redes

En un escenario donde no se lleve a cabo la movida, el experto añade: “En dicho contexto, el sector de telecomunicaciones debe evaluar cómo aborda el problema de la concentración del mercado que existe en el país”.

La interrogante que plantea Sánchez es si la SIC va a revisar la situación del sector, en medio de rendimientos decrecientes y complicaciones empresariales. “Si lo realiza, uno de los factores que tendrá un peso particular es el tema de la dominancia de Claro. Esta es una transacción que reuniría todos los elementos para ser objetada, a menos que la autoridad de competencia comience a contemplar que el asunto de Claro solo podría tener solución mediante la existencia de un competidor que pueda realmente desafiar a este participante que se considera dominante”, asegura.

Por el momento, la transacción se encuentra en fase preliminar. La SIC pronto tomará una decisión sobre su aprobación o solicitará más información, lo que podría extender el proceso hasta en tres meses adicionales. Es uno de los negocios más significativos del sector, ya que podría reconfigurar completamente el mercado.

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