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Economia

“Un vistazo a la economía del Caribe colombiano: ¿Cómo concluyó 2024?”

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El último trimestre de 2024 presentó un saldo favorable para la economía de la región Caribe, aunque continuaron existiendo retos en ciertos sectores productivos que afectaron los resultados. Los datos más actuales del Boletín Económico Regional (BER) del Banco de la República muestran un escenario de crecimiento anual, impulsado por la vitalidad en el comercio, el turismo, el transporte y el sector financiero, aunque también revelan vulnerabilidades en la industria, la construcción y la minería.

La tendencia a la baja de las tasas de interés, la reducción de la inflación, el aumento en la llegada de remesas y las óptimas condiciones crediticias fomentaron el consumo, lo que se refleja en un aumento en las ventas reales del comercio minorista y en la ocupación hotelera. El consumo robustecido, junto con la mayor frecuencia de vuelos y la llegada de nuevas rutas, benefició el transporte aéreo de pasajeros y de carga, consolidando el flujo comercial y turístico en la región. A su vez, la caída de las tasas de interés también estimuló la demanda de crédito y la disposición de las entidades financieras para otorgar préstamos; sin embargo, redujo los depósitos de ahorro.

Por otro lado, la vitalidad en el comercio y el turismo se evidenció especialmente en el crecimiento de las ventas de vehículos y motocicletas nuevas, alimentos, bebidas, tabaco y productos farmacéuticos, así como en la creciente demanda de servicios turísticos relacionados con vacaciones y entretenimiento. El sector financiero, que también mostró un rendimiento sobresaliente, se caracterizó por un mayor otorgamiento de créditos al sector agropecuario, haciendo énfasis en grandes productores. Precisamente, la producción agropecuaria fue otra de las actividades que tuvo un buen desempeño. Cultivos fundamentales como el plátano, la yuca y el ñame registraron aumentos, al igual que la provisión de ganado vacuno y porcino para sacrificio.

Sin embargo, ciertos sectores enfrentaron retrocesos. La producción de carbón continuó en declive debido a los bajos precios internacionales, lo que impactó las exportaciones del mineral. La industria también presentó signos de debilitamiento, especialmente porque la menor disponibilidad de materias primas y los altos niveles de inventarios limitaron la producción de alimentos, bebidas y productos químicos. La construcción, por su parte, se contrajo debido a la reducción en el área construida y en proceso, en línea con una menor iniciación de obras y despachos de cemento gris a la región.

En este contexto, las proyecciones económicas para el Caribe colombiano son de un crecimiento moderado, con un consumo interno favorecido. No obstante, el desempeño de la industria, la minería y la construcción serán clave para mantener la dinámica en el mediano plazo.

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