Colombia
De Superviviente del Conflicto a Líder Policial: Una Historia de Transformación y Resiliencia

En el Carmen de Bolívar, uno de los municipios de los Montes de María más afectados por el conflicto armado, las huellas de la guerra son evidentes no solo en aquellos que la experimentaron, sino también en la tierra que la soportó. Liliana Medrano Suárez creció en ese paisaje de montañas y esperanzas frustradas, hasta que, a principios del 2000, la violencia llegó a su hogar. Su familia fue una entre las miles que perdieron todo. Tuvieron que escapar.
El éxodo forzado los obligó a dejar atrás su vivienda, sus raíces, el lugar donde Liliana había aprendido a correr descalza y a saludar a todos por su nombre.
El destino fue Barranquilla, una ciudad extraña y ruidosa donde en cada esquina parecía que se hablaba un idioma diferente al de su infancia. Para ella, siendo una niña en ese momento, adaptarse no fue sencillo, pero allí comenzó a forjar la fortaleza que la llevaría a vivir años llenos de desafíos y dejar huella en el país.
Su padre falleció tras el desplazamiento, siendo víctima indirecta de la violencia que los obligó a dejar su hogar. Liliana, siendo la mayor de tres hermanos, decidió hacerse cargo de su familia. “Quise ser policía porque quería ayudar, porque ya sabía lo que era perderlo todo”, relata.
Desde hace 19 años, Liliana Medrano inicia sus días con el uniforme verde y el compromiso intacto de servir a su país. Hoy, su rutina transcurre en Ovejas, Sucre, un municipio que despierta bajo la brisa fresca que acaricia la tierra y el silencio de las clases.
Desde octubre de 2024, Liliana hace historia como la primera mujer comandante de la estación de policía en los Montes de María, una región profundamente marcada por las cicatrices del conflicto armado. Su presencia al mando no solo simboliza autoridad, sino que también se ha transformado en un símbolo de cambio en una comunidad que, durante años, vio la figura del poder exclusivamente en un hombre.
Su liderazgo ha sido fundamental en un cambio notable: en lo que va de 2025, Ovejas no ha registrado un solo homicidio. Un logro significativo si se considera que en 2024 hubo tres y en 2023, ocho en el mismo periodo; algo que refleja el esfuerzo de las autoridades y la comunidad que se niega a repetir la historia de violencia que los ha golpeado por años.
Liliana Medrano Suárez Foto:Suministra
Una región dominada por la violencia masculina
Los departamentos del Atlántico, Bolívar, Cundinamarca y Sucre han sido testigos de su compromiso con la seguridad y la cercanía a la población. “Mi labor es estar en la calle, conocer los problemas y trabajar con la comunidad. Eso me ha llevado a ser hoy la comandante de estación en Ovejas”, afirma con orgullo.
Ser la primera mujer en este puesto es un mensaje para todas las mujeres del municipio. “Siempre habían sido hombres quienes ocupaban este cargo. Que hoy lo asuma una mujer es la prueba de que nada es imposible. Si yo, que vengo de un pueblo pequeño, me enfrenté a situaciones desafiantes y aun así elegí el camino correcto, cualquiera puede hacerlo”, declara.
“La violencia se sintió con fuerza entre 1998 y 2004. Fueron años de desplazamientos masivos, cuando la guerrilla obligó a muchas familias a abandonar el pueblo”. Ovejas, una tierra que siempre ha vivido del trabajo en el campo, durante aquellos años oscuros, quedó con sus parcelas vacías.
Por ende, su responsabilidad es velar por la seguridad de la comunidad, prevenir el delito, garantizar que se cumplan… Los Lineamientos de la Policía Nacional y estar disponibles para atender cualquier emergencia las 24 horas del día. “DESEAMOS QUE LAS PERSONAS SIENTAN CONFIANZA, que sepan que pueden transitar con tranquilidad y que su municipio ya no es el mismo de antes”, expresa con firmeza.
Su presencia al mando tiene como objetivo restablecer la relación entre la ciudadanía y la autoridad en un lugar que aprendió a desconfiar del poder.
El Peso Emocional del Uniforme
“El verde oliva, para mí, simboliza la sangre, y ver caer a un compañero es lo más difícil que podemos enfrentar como policías”, comenta la intendente Liliana. Hace dos o tres años, vivió uno de los episodios más dolorosos de su trayectoria. Esto ocurrió en medio del llamado ‘Plan Pistola’, una estrategia utilizada por grupos armados ilegales para atacar y asesinar a miembros de la fuerza pública.
Esa noche, un grupo de colegas pidió apoyo urgente. Sin dudar, ella y su equipo se trasladaron a la ubicación en El Carmen, pero al llegar únicamente encontraron devastación. Habían caído en una emboscada. En el suelo yacía uno de los suyos, sin vida.
El horror no concluyó ahí. Poco después, otro golpe sacudió a la unidad. Otro de sus compañeros, que se encontraba fuera de servicio descansando en su hogar, también fue asesinado. La violencia del ‘Plan Pistola’ no hacía distinciones entre quienes estaban en patrulla y aquellos que buscaban un respiro en la intimidad de sus hogares.
Para Medrano, aquellos momentos fueron una prueba de resistencia emocional y física. Después de la tragedia, cuando el deber inmediato había concluido, llegó el mayor desafío: estar con las familias de sus colegas caídos.
VEINTICINCO AÑOS DE SERVICIO SE SIENTEN COMO CINCUENTA. NUESTRO DEBER ES PROTEGER LA VIDA DE LOS CIUDADANOS, INCLUSO SI ESO IMPLICA RIESGAR LA NUESTRA.
Liliana Medrano
Comandante Policía Ovejas, Sucre
Se colocó en su lugar, imaginando que la tragedia bien podría haber sido la suya. Porque en la policía, “la muerte de un compañero no es solo una estadística, es un recordatorio de que, en cualquier momento, podría ser uno mismo”.
Acercamiento a las víctimas
La dinámica de su labor diaria y la relación de la policía con las comunidades rurales ha sido un proceso complejo. Señala que, aunque la institución visita y atiende a la población constantemente, hay limitaciones debido a la extensión del territorio que abarca y la dificultad de acceso a los corregimientos.
“Yo tengo casi 13 veredas y 13 corregimientos. Nos apoyamos mutuamente, pero al ser zona rural, también le corresponde a la Armada hacer presencia allí. Realizamos un trabajo conjunto”, comentó.
ESTA ZONA FUE TESTIGO DE CÓMO LA GUERRILLA DE LAS FARC, BAJO EL MANDO DE ‘MARTÍN CABALLERO’, Y LOS PARAMILITARES ‘JUANCHO DIQUE’ Y ‘CADENA’ DEVASTARON POBLACIONES, MASACRANDO Y DESPLAZANDO A MILES DE HABITANTES, SEMBRANDO LA VIOLENCIA COMO CONSECUENCIA DE LA GUERRA.
Por ello, hoy, la relación tensa entre la policía y algunas comunidades, particularmente en áreas donde estos grupos tuvieron presencia, es una realidad. Existe un doloroso precedente de la participación de algunos integrantes de la fuerza pública en las acciones contra la población civil, y aunque es cierto que es un tema del pasado, aún hay heridas abiertas.
“Las personas que presenciaron las masacres, como la de Chengue, quedaron marcadas de por vida. En ese corregimiento, donde ahora hay una placa en el lugar donde ocurrieron los asesinatos, fue justo donde se obligó a las personas a ser testigos de los crímenes de sus seres queridos”, reflexionó.
Medrano destacó la importancia de acercarse a la gente con sensibilidad y respeto. “No podemos revictimizarlos. Tratar con individuos que han sufrido tanto es complicado”, añade.
Por lo tanto,Motivo, El Pasado 29 de Marzo, Caminó Junto a Las Sobrevivientes de Agresión sexual Los 12,7 kilómetros que conectan a Ovejas Con El Corregimiento de Flor del Monte, en el retorno Simbólico Guiado por la Campaña no es hora de callar.
Los Costos de Guiar La Seguridad
En la Existencia de Un Comandante de Estación, El Tiempo no Avanza como para Los Otros. No hay horarios fijos ni descansos asegurados que incluyan el almuerzo o periodos de sueño imprescindibles, laboran 24 horas al día.
Liliana Medrano Se Expresa Con la Certeza de Quien ha Aprendido A Contar Sus Días no por Las Manecillas del Reloj, Sino por la Cantidad de Emergencias Que Enfrenta, Las Decisiones Rápidas Que Toma y Las Noches Sin Descanso.
Sin embargo, Más Allá del Agotamiento y Las Extensas Horas de Trabajo, Existe un temor que nunca se apaga: El de no Regresar a Un Hogar.
La comandante es el testimonio de que la violencia no tiene la Última palabra. Su Relato es el de una niña que vio su hogar despojado por el conflicto, pero que decidió reconstruir desde el Servicio. Ahora, Como la Primera Mujer en la Historia en Dirigir la Estación de Policía de Ovejas y de los Montes de María, Lidera un Cambio en el Que la Seguridad y la Paz Son MÁS QUE UNA ESPERANZA: Son una Realidad palpable, una promesa cumplida.






