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Economia

Colombia y la Revolución de la IA: Una Oportunidad Reguladora para el Crecimiento Económico

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En un lugar de Nairobi, un empleado clasifica imágenes durante 12 horas con el objetivo de entrenar sistemas de IA que luego un ejecutivo colombiano utilizará para examinar tendencias de mercado. Esta cadena invisible pone de manifiesto la realidad detrás de la aparente automatización de la inteligencia artificial y plantea una pregunta fundamental: ¿cómo regular esta tecnología sin frenar la innovación que podría impulsar nuestro progreso?

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El dilema regulativo. La cuestión no radica en si Colombia debe regular la IA —hay numerosas razones técnicas para hacerlo— sino en cómo crear una regulación inteligente que equilibre protección e innovación, un tema central del foro organizado por la Universidad del Rosario el pasado 2 de abril.

Lo que muchos desconocen es que tras los avanzados algoritmos opera lo que el profesor Mark Graham de Oxford llama “extractivismo digital”: una economía global donde trabajadores de naciones como Kenia o Filipinas trabajan en condiciones precarias en el etiquetado de datos que alimenta los sistemas de IA.

Esta realidad sugiere un paralelismo estratégico: si Colombia exporta café con certificación de comercio justo, ¿por qué no exigir estándares análogos para los servicios digitales que importa? No se trata únicamente de ética, sino de anticiparse a normativas globales que inevitablemente afectarán el mercado colombiano. La responsabilidad en la cadena de suministro digital será tan crucial como lo es hoy para los productos físicos.

Aprendiendo de otros sectores. La evolución regulativa de la IA probablemente seguirá una trayectoria similar a la de la industria textil: primero producción a cualquier costo, luego escándalos sobre explotación laboral y finalmente normativas transformadoras. Las empresas que se anticiparon a estos cambios lideraron el mercado; los rezagados sufrieron las consecuencias de una adaptación tardía. Las compañías visionarias reconocen que la sostenibilidad no es un lujo, sino una ventaja competitiva esencial.

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Sin embargo, el panorama se torna complejo debido a visiones divergentes sobre los riesgos tecnológicos. Silicon Valley prioriza la innovación disruptiva, mientras que Europa pone énfasis en la privacidad y la seguridad del usuario.

Tal como propone Tony Blair en su reciente libro sobre liderazgo, cada nación debe hallar su propio equilibrio en la regulación de la IA de acuerdo con sus prioridades de desarrollo y contexto socioeconómico particular.

Determinar si la regulación debería ser responsabilidad de un órgano público, privado o mixto añade complejidad. Un reciente estudio de investigadores de Oxford desarrolla un marco analítico con tres pasos para determinar quién debe supervisar los distintos aspectos de la IA avanzada: evaluar criticidad (riesgos e incertidumbre), determinar eficiencia (quién posee los recursos necesarios), y seleccionar los reguladores adecuados.

Esta investigación concluyó que para aspectos críticos de seguridad, especialmente evaluaciones que requieren acceso profundo, los organismos públicos deberían participar directamente. Sin embargo, lasauditorías de gobernanza podrían ser ejecutadas de manera más eficaz por auditores privados bajo la supervisión gubernamental. Asimismo, los autores argumentan que los entidades públicas necesitarían cientos de empleados dedicados a auditorías en grandes jurisdicciones, similar a sectores como el de la seguridad nuclear.

Un modelo regulatorio al estilo colombiano. Según estudios de la Oxford Martin AI Governance Initiative, ciertos elementos de la regulación de IA requieren coordinación internacional, mientras que otros pueden ser gestionados a nivel local. Para Colombia, esto constituye una oportunidad regulatoria en dos frentes: alinearse con estándares internacionales en áreas clave como la procedencia del contenido y la supervisión de incidentes, y elaborar mecanismos adaptados a la realidad local, como un sistema escalonado de certificaciones según las capacidades empresariales.

Este enfoque funcionaría de manera similar a las inspecciones de seguridad alimentaria: estándares globales con implementación adaptada localmente. Un pequeño comercio electrónico no podría establecer los mismos controles que un gigante como Amazon, sin embargo, ambos deberían cumplir con principios fundamentales de transparencia y responsabilidad que resguarden a los usuarios finales.

En lugar de obligar a cada compañía colombiana a contratar costosos especialistas en ética de IA, podríamos estimular un ecosistema de auditores especializados que certifiquen sistemas según su criticidad y nivel de riesgo, similar a las certificaciones ISO o Invima, pero adaptadas al entorno digital y las capacidades locales.

Progresos alentadores. Colombia ya ha avanzado significativamente en esta dirección. El ‘sandbox regulatorio’ implementado por la Superintendencia Financiera demuestra que es posible crear espacios de experimentación controlada donde desarrolladores y reguladores pueden trabajar juntos para encontrar equilibrios. Este modelo podría ampliarse a sectores donde la IA está transformando rápidamente las normas del juego.

(Lea acá: Las empresas le abren más la puerta a la IA en sus procesos)

Un enfoque complementario podría ser promover iniciativas voluntarias impulsadas por la propia industria colombiana. Como indican Simpson, Ortega y Trager, estas iniciativas pueden establecer estándares técnicos detallados, facilitar el intercambio de información acerca de incidentes y crear mecanismos de evaluación entre pares que complementen el marco regulatorio gubernamental.

La oportunidad estratégica. La disyuntiva para los empresarios colombianos es evidente: ¿esperarán pasivamente regulaciones impuestas o participarán activamente en su elaboración? La experiencia en sectores como el financiero demuestra que aquellos que se involucran desde temprano en los procesos regulatorios obtienen ventajas competitivas duraderas y pueden influir de manera positiva en el ecosistema.

Un sistema de IA mal regulado se asemeja a un edificio construido sin estándares antisísmicos: inicialmente más rápido y ‘económico’, ignorando que los costos de un posible colapso superarían cualquier ahorro inicial. La oportunidad para Colombia no reside en regular primero, sino en regular de manera inteligente, combinando estándares internacionales con flexibilidad local y proporcionalidad en las exigencias.

La IA será un factor decisivo en el futuro empresarial colombiano. Los líderes visionarios serán aquellos que vean en la regulación no un obstáculo, sino una oportunidad para edificar negocios más sólidos, confiables y preparados para competir a nivel global.

Julián López Murcia
PhD, Director de Nalanda Analytica.

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