Economia
Adiós a Jorge Cárdenas Gutiérrez: Legado del exgerente cafetero y padre del exministro Mauricio Cárdenas

Este domingo, 13 de abril, a la edad de 94 años, partió Jorge Cárdenas Gutiérrez, padre del exministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, quien se desempeñó como gerente general de la Federación Nacional de Cafeteros (FNC) durante 19 años (1983-2002).
“Hoy, con gran tristeza, desde la Federación Nacional de Cafeteros expresamos nuestro pesar por el fallecimiento de Don Jorge Cárdenas Gutiérrez, un individuo cuya existencia estuvo entregada con ejemplar dedicación al servicio del café y de los caficultores de Colombia”, declaró Germán Bahamón, actual gerente general de la FNC.
Asimismo, subrayó que Jorge Cárdenas Gutiérrez “marcó una impronta imborrable en la trayectoria de la caficultura nacional. Su labor, liderazgo y pasión por el sector cafetero propiciaron una etapa de cambio y fortalecimiento institucional”.
Jorge Cárdenas Gutiérrez Foto:EL TIEMPO
Originario de Medellín, nacido el 20 de agosto de 1930. Cursó estudios de derecho en la Universidad de Antioquia y obtuvo una maestría en Administración Pública, Finanzas Públicas y Políticas Públicas en la Universidad de Syracuse (Estados Unidos).
En 1957 contrajo matrimonio con Cecilia Santamaría, quien falleció en enero de 2018, y juntos tuvieron cuatro descendientes: Mauricio, Patricia Eugenia, Jorge Hernán y Eduardo.
Antes de ocupar el cargo de gerente general de la FNC, trabajó como subgerente de la organización durante 20 años. Sin embargo, su primer puesto fue el de juez municipal promiscuo en Copacabana, el mismo municipio del Valle de Aburrá, donde realizó su año rural.
Pocos meses después, se convirtió en juez de circuito, pero pronto se dio cuenta de que la carrera judicial no era su verdadera vocación. Su interés se inclinaba más hacia la política.
Antes de asumir el cargo de gerente general de la FNC, ejerció durante 20 años como subgerente en la organización. No obstante, su primer empleo fue como juez municipal promiscuo en Copacabana, el mismo lugar del Valle de Aburrá donde realizó su año rural.
Foto:Camilo Jiménez / Suministradas Astrid Medina / EL NUEVO DÍA.
Pocos meses después, alcanzó el cargo de juez de circuito, pero pronto comprendió que la carrera judicial no era lo que realmente le apasionaba. Durante su trayectoria profesional, también trabajó en la regional del Banco de Bogotá y ocupó el cargo de director del Departamento Administrativo de Servicios Generales, que se encargó de la centralización de las compras del Estado y la gestión de los edificios públicos.
A mediados de 1962, con la administración liberal a punto de concluir, enfrentó un nuevo reto: la vicepresidencia financiera de Ecopetrol.
Un año más tarde ingresó a la FNC y durante su gestión supervisó la bonanza cafetera de 1975, cuando los precios alcanzaron niveles históricos después de una serie de heladas que impactaron las plantaciones en Brasil.
De la noche a la mañana, las exportaciones aumentaron drásticamente, lo que generó no pocas tensiones con la administración de Alfonso López, que buscaba quedarse con una parte considerable de los recursos extraordinarios. Al final, se alcanzó un acuerdo que preservó la institucionalidad y que resultaría útil en el futuro.
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Considerando tales situaciones, a alguien que jamás tuvo un cultivo productivo, y muchísimo menos sembró un árbol de café, se transformó en una figura crucial de la FNC. Tanto así, que cuando se presentó el momento de la transición en 1982, a Belisario Betancur, con el respaldo y acuerdo del sector, le resultó sencillo nombrar al nuevo gerente, quien además era su amigo desde hacía muchos años.
Jorge Cárdenas Gutiérrez Foto:EL TIEMPO
El periodo que siguió aportó enormes satisfacciones para Jorge Cárdenas, pero también significativos desafíos. Por un lado, la marca Café de Colombia se convirtió en un símbolo mundial, un hecho que ayudó a establecer el grano nacional en las más variadas regiones.
Gracias a la estabilidad proveniente de un tratado internacional entre países exportadores e importadores del producto, se logró fomentar el progreso en amplias áreas rurales donde no se introdujeron cultivos ilegales ni mucho menos la violencia.
No es de extrañar que se sostenga que el Estado pudo delegar sus esfuerzos, gracias a un gremio que consiguió índices de desarrollo humano que eran objeto de envidia en las regiones donde no se cultivaba café.
No obstante, el modelo fracasó en 1989 debido a las corrientes que favorecieron la libre competencia y, sobre todo, a la ruptura del acuerdo.






