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Fallece Hugo Gatti, leyenda de Boca Juniors y pionero entre los arqueros

Hugo Orlando Gatti, conocido como el Loco, uno de los porteros más icónicos del fútbol global y figura destacada de Boca Juniors, perdió la vida este domingo a los 80 años.
Gatti se consideraba un aprendiz y un sucesor del gran Amadeo Carrizo, creando un estilo que permanecería grabado para siempre y que en Colombia tuvo como exponente a René Higuita.
René Higuita, antiguo portero de la Selección Colombia y de Nacional. Foto:Archivo EL TIEMPO
El deceso de Gatti ocurrió cerca de las 3:30 de la tarde, hora colombiana, según confirmó La Nación. Había sido ingresado hace dos meses en el Hospital Pirovano por un cuadro de neumonía.
“Su familia tomó la decisión de desconectarlo del respirador este domingo, ya que su situación de salud era irreversible, según informó este medio. El exportero de Boca pasó sus últimos momentos acompañado de sus hijos Federico y Lucas”, indicó dicho diario.
Las razones del fallecimiento de Hugo Gatti
Pasaba sus días entre Argentina y España, el país donde eligió residir hace varios años. No soportaba el frío, por lo que este verano viajó a Argentina, donde sufrió, hace casi dos meses, una caída que le causó una fractura de cadera.
Fue hospitalizado, y tras la cirugía, su estado se complicó al contraer un virus hospitalario que llevó a una neumonía y a una insuficiencia renal. El viernes 28 de marzo se le realizó una traqueotomía.
No obstante su aspecto e indumentaria, mantuvo una impronta juvenil, desenfadada y valiente, que lo acompañó hasta sus últimos días. Su melena, la misma que en su época de arquero se recogía con una vincha, adquirió un tono cenizo en su adultez. Las arrugas contrarrestaban su estilo juvenil de vestir.
Fue alguien que quitó solemnidad y rigidez al rol de arquero. Ese aire pícaro y desinhibido no le impidió ejercer su profesión con la seriedad profesional de quien ostenta el récord de partidos jugados en primera división, con 765 a lo largo de 25 años (1962/88), jugando en Atlanta, River, Gimnasia y Esgrima La Plata, Unión y Boca.
Hugo Gatti, héroe de las dos primeras Copas Libertadores que conquistó Boca Juniors
Adicionalmente, tiene el récord de penales atajados entre los porteros argentinos, con 26, siendo el más significativo el que le atajó a Vanderlei (Cruzeiro) y le otorgó a Boca su primera Copa Libertadores, en 1977. La segunda la obtuvo al año siguiente, venciendo en la final al Deportivo Cali.
Boca campeón Libertadores 1977 (Relato Víctor Hugo) Foto:
Cuando le preguntaban sobre la clave de su longevidad en el fútbol (jugó hasta los 44 años), respondía: “Hice algo: atajé, me cuidé y sigo amando al fútbol como el primer día, pero lo fundamental lo decidió Dios. Sin la ayuda de aquel que está arriba, nada hubiese sido posible”.
El sobrenombre de Loco no era casual. Pensaba que el aficionado que iba al estadio debía llevarse algo más que un resultado. Y él lo ofrecía con un estilo atrevido y audaz que para muchos conservadores rayaba en la temeridad.
Así fue la trayectoria de Hugo Orlando Gatti
Nacido en Carlos Tejedor un 19 de agosto de 1944, abandonó la vida rural cuando su hermano lo llevó en un Rastrojero a Buenos Aires para integrarse a las divisiones inferiores.de Atlanta.
“El día de la prueba me marcaron como 14 goles, pensaba que estaba terminado, pero el Nano Gandulla me dio confianza: ‘Pibe, usted se queda’.
El Nano fue el primer entrenador significativo en mi trayectoria, pero no el único. También tengo que agradecer a Osvaldo Zubeldía, Renato Cesarini, el Toto Lorenzo, y al Flaco Menotti”, rememoró en una ocasión.
Hugo Gatti se encuentra en un hospital y su estado es delicado. Foto:@RadioTaronja_ y @mayas211212
También se consideraba afortunado por haber coincidido en esos inicios con Carlos Griguol y Luis Artime: “Siempre digo que uno se forma recto o torcido dependiendo de cómo le vaya en los momentos clave de la vida. Desde el principio sufrí los consejos de Griguol y Artime. Ellos me dijeron: ‘Pibe, esto es así y así, cuídate, y el día que veas un mango, cuídalo bien’. Si soy alguien en la vida, sin duda se lo debo a ellos”.
Hizo su debut en primera sustituyendo a Néstor Errea, quien también prefería jugar lejos de los tres postes. River avistó en un joven Gatti al sucesor de Amadeo Carrizo, quien se encontraba en la etapa final de su carrera. Además, el aprendiz podía aprender de manera directa del maestro.
Al principio fue suplente, pero cuando le llegó la oportunidad de ser titular cometió varios errores de juicio que le costaron goles infantiles. No solo no lograba hacer olvidar a Amadeo, sino que a diferencia de este, generaba revuelo con sus comentarios a la prensa. A River le resultó demasiado incómodo y lo cedió a Gimnasia a cambio de Carballo.
En el Lobo su carrera despegó. Comenzó a perfeccionar sus salidas para interceptar centros, los anticipos con el pie fuera del área y su intuición para anticipar los ataques. Mientras cosechaba el cariño de los seguidores de Gimnasia, Gatti enviaba mensajes tentadores a los de Boca.
Juan Carlos Lorenzo sería un entrenador clave en su carrera. Lo llevó a Unión, que perdió la final del Nacional 1975 ante River. De ahí, ambos dieron el salto a Boca, donde Gatti logró la gloria y se convirtió en ídolo.
Boca no obtenía un título local desde 1970 y River había renacido bajo la dirección de Ángel Amadeo Labruna. Con Gatti, la revancha llegó rápidamente: bicampeonato en 1976, con la final del Nacional ganada a River gracias al gol de tiro libre de Rubén Suñé.
En 1977 llegó la obtención de la primera Copa Libertadores en la historia de Boca, con la destacada intervención de Gatti: en la tercera final de desempate contra Cruzeiro, en Montevideo, detuvo el último penal de la serie a Vanderlei. Al año siguiente levantó la segunda Copa Libertadores y la primera Copa Intercontinental, con encuentros de ida y vuelta contra Borussia Monchengladbach. Fueron seis títulos con el buzo de Boca, todos los obtenidos en su carrera en primera.
Hugo Gatti se encuentra en un hospital y su estado es delicado. Foto:@RadioTaronja_ y @mayas211212
El romance con la hinchada xeneize crecía y su desempeño lo llevó a ser convocado al seleccionado argentino dirigido por César Luis Menotti. Se acercaba el Mundial 78 que organizaba Argentina. Memorable fue su actuación bajo la nieve en el amistoso que el seleccionado ganó 1-0 (gol de Mario Kempes) contra la desaparecida Unión Soviética. Después de ese encuentro, fue apodado como el “León de Kiev”.
Una lesión lo excluyó en la recta final hacia el Mundial, mientras que en River se consolidaba la figura de Ubaldo.
Matildo Fillol, un elemento crucial en la obtención de la primera Copa del Mundo.
Entre Gatti y Fillol no solo existía la rivalidad Boca-River, sino también los estilos opuestos que cada uno representaba. El Pato era un reflejo de agilidad, fuerza en sus extremidades, presencia física, acrobacias espectaculares, casi indomable bajo la portería.
Gatti se constituía como un portero con espíritu de jugador de campo, un alma libre, un físico delgado, alguien que deseaba recibir el balón no solo para detenerlo, sino también para jugarlo, para sentirlo en su pie, buscando a un compañero con un pase certero. Habría encajado perfectamente en esta era, a raíz del cambio reglamentario que prohíbe al portero manejar con las manos un pase de un compañero. Excelentes representantes del puesto, Fillol y Gatti comparten un récord: 26 penales detenidos, excluyendo las tandas de desempate.
Registró una parada famosa: “la de Dios”, que consistió en lanzarse a interceptar en los mano a mano con el adversario, quedando casi de rodillas, con los brazos abiertos y el rostro hacia adelante. Carlos Navarro Montoya y Germán Burgos la adoptaron en su repertorio, a pesar de los riesgos físicos que conllevaba.
En 1976, Gatti sufrió una fractura mandibular cuando el delantero Daniel Astegiano (Independiente) lo golpeó con una rodilla. Lo llevaron en camilla con la boca sangrando.
Arquetipo del fanfarrón argentino en muchas de sus actitudes, una vez desafió a un personaje problemático. En 1980, antes de un partido, se refirió a Diego Maradona, que ya brillaba en Argentinos, como “Gordito”. El ’10’ tomó nota y le anotó cuatro goles en un 5-3 en el estadio de Vélez.
Adoró a Cassius Clay (Muhammad Alí, tras su conversión al islam) y emuló esa tendencia a considerarse el mejor, haciendo un acto de autoafirmación en cada aparición pública. Rindió homenaje al gran boxeador estadounidense al nombrar a uno de sus hijos Lucas Cassius, quien fue futbolista profesional y ahora es el entrenador del Sub-23 del Bromley FC (cuarta división de Inglaterra).
El final de su carrera se dio en paralelo a los momentos difíciles que atravesó Boca. No tuvo la oportunidad de retirarse de la mejor forma: en la primera jornada del torneo 1988/89, luego de una derrota 1-0 contra Deportivo Armenio en La Bombonera, el técnico José Omar Pastoriza le retiró la titularidad para entregársela a Navarro Montoya. No volvió a jugar. Una década más tarde, en 1998, se llevó a cabo su partido de despedida, cuando Boca celebró la consecución del Torneo Apertura de ese año.
Participó en un encuentro con un club colombiano: en 1989 llegó como refuerzo al América de Cali, para el partido de despedida de Willington Ortiz, contra Nacional de Montevideo. Con él llegaron Norberto Alonso, el ídolo ’10’ de River Plate, y Jorge ‘Polilla’ da Silva, quien poco después fue fichado por el club y se coronó campeón de Liga.
Hugo Gatti fue un feroz crítico de Lionel Messi
Desde hacía varios años residía en Madrid, donde era panelista en el programa deportivo “El Chiringuito de Jugones.” Era un polemista de lengua afilada. Frente a las cámaras, en más de una ocasión fue un duro crítico de Lionel Messi y admitió su favoritismo por Cristiano Ronaldo.
A pesar de la victoria en el Mundial de Qatar, no tuvo piedad con el 10 argentino. “Di María agregó más que él, él no hizo nada”, lanzó, sin apartarse de ese personaje.
“Messi NO HIZO NADA en el Mundial. Di María lo hizo mejor” Foto:
Gatti había pasado un gran susto en 2020, cuando fue hospitalizado en Madrid tras infectarse de Covid en los inicios de la pandemia. “Me di cuenta de lo que estaba ocurriendo cuando me lo contaron. Estuve cerca de morir”, manifestó en ese entonces. Sin embargo, logró recuperarse, apoyado en el gran cariño de su familia.
vida, Nacha Nodar, con quien contrajo matrimonio en 1977 y procreó dos descendientes: Federico y Lucas.
Nacha falleció a mediados de 2024, lo que representó un golpe devastador para el Loco. “Fueron muchos años juntos… 54. Toda la existencia juntos. Nunca sospeché que ella iba a fallecer. Estaba convencido de que yo moriría primero. Porque además ¡parecía una joven de 20 años! ¡No envejecía para nada! Y falleció en tres días. Ella sí que vivió para mí, eh. La mujer más hermosa que he visto en mi vida. Muy bella y buena persona. Siempre le decía ‘Alain Delon’… y ya no está”, expresó a LA NACION, en una charla a finales de 2024.
Por derecho propio, Gatti forma parte de la lista de los mejores porteros de la historia del fútbol argentino. Un Loco encantador, carismático, juguetón, irreverente. Cumplió con creces su meta de arrancarle una sonrisa al fútbol.
Claudio Mauri
La Nación (Argentina)
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