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Inter gana una batalla memorable contra el Barcelona y va a la final de la Champions League: partido épico

Queda escrito y que nadie lo olvide, que quede en la memoria colectiva del fútbol la tremenda semifinal de la Champions League que jugaron Inter y Barcelona: qué guerreros, qué partido. Ganaba uno, empataba el otro. Se iba arriba aquel, respondía el otro, en una guerra de goles celestiales. La cancha fue como un cielo, un cielo verde donde los ángeles del Inter ganaron un partido interminable, 4-3, después de un 3-3 épico en la ida, para ir a la final. Escrito está, en la memoria queda. Qué partido. Qué serie.
Los dos equipos pasaron por todos los estados de ánimo en el juego de vuelta en Milán, los dos vieron de cerca el terror y el paraíso, los dos se derrumbaron y se levantaron, los dos desplegaron su mejor fútbol, dos estrategias que chocaron y sacaron chispas. Cuando el Barcelona remontó y se puso 2-3 arriba con gol de Raphinha, parecía que la obra estaba hecha, que su juego se imponía. Quién sabe cuántos pensaron que el Inter, con sus últimos restos, iba a tener un envión más para empatar el partido 3-3 y la serie 6-6. Una locura.
Inter vs. Barcelona. Foto:AFP
El gol estuvo de traicionero en esta serie semifinal. Coqueteaba con los dos equipos y a los dos los enamoraba al mismo tiempo. El gol iba y venía en cada arco. ¡Qué disfrute de fútbol!
Inter y Barcelona, una épica semifinal
En este partido de emociones infinitas se fueron al tiempo complementario. Dos torturas para los músculos, pero dos bendiciones para los fanáticos. Quedaba más fútbol de un partido que lo daba todo. Fue cuando Inter lanzó su ataque definitivo, Frattesi fue el que pateó al minuto 99 y la pelota, cansada ya de tanto entrar y salir de la red, se quedó a dormir definitivamente en el arco del Barcelona, 4-3, y el estadio tembló.
Inter vs. Barcelona, en la Champions. Foto:EFE
En este partido nadie podía parpadear, nadie podía descuidarse porque se perdía un gol. nadie podía asegurar que el Inter ya era finalista porque quedaban, minutos, segundos… Cuando Yamal lanzó ese misil al 114 y otro al 116 y el arquero Sommer puso sus guantes de acero, el estadio quedó mudo y quieto. Así que tocaba esperar hasta el final de los finales.
El pitazo definitivo fue música para esa afición que no podía creer lo que sus ojos veían, que rozaron el infierno y salieron de él y que sus jugadores, héroes de azul y negro, levantaban sus alas para certificar la victoria.
Inter vs. Barcelona, en la Champions. Foto:AFP
PABLO ROMERO
DEPORTES
@PabloRomeroET
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