Deportes
empató contra Racing de forma agónica para seguir en la Copa Sudamericana

El América de Cali resurgió cuando estaba contra las cuerdas y empató con un gol agónico contra Racing de Montevideo ( 1-1) y sigue con vida en la Copa Sudamericana. El Diablo Rojo hizo la tarea en el estadio Olímpico Pascual Guerrero y terminó segundo en el grupo C tras la igualdad.
Un error del arquero Jorge Soto y la falta de puntería casi condena al América, pero el equipo del DT Jorfe ‘Polilla’ da Silva supo reaccionar y un gol de Jean Carlos Pestaña lo alvó del papelón.
América de Cali inició furioso el encuentro. El funcionamiento estaba sincronizado y las ocasiones no tardaron en llegar. Juan Fernando Quintero, con su magia, frotó la lámpara en el minuto 4, asistió a Duván Vergara, quien gambeteó al arquero rival y sacó un remate que fue despejado en la línea por un defensa.
La afición apoyaba y el gol se olía. Llegó el turno de Juanfer, que se hizo cargo de un tiro libre cerca del área y sacó un remate potente que sacó con mano cambiada Lautaro Amade, una de las figuras del encuentro.
La avalancha roja no dejaba respirar a Racing. El campo estaba inclinado hacia el arco de Amade, quien volvió a responder de forma fenomenal en el minuto 25. Jan Lucumí probó en dos ocasiones al arquero, primero con un zurdazo y después con un derechazo, pero el gol se resistía.
América se fue ovacionado por su hinchada al vestuario, el gol se palpitaba y solo faltaba afinar la puntería, algo que no ocurrió en el complemento.
Rodrigo Holgado llevó peligro en el amanecer del segundo tiempo con un disparo cruzado que pasó cerca del arco rival. Las tribunas del Pascual gritaron de emoción por el gol de Huracán contra Corinthians que le permitía soñar al equipo con el repechaje.
Y la avalancha roja siguió en Cali. Juanfer empezó a probar con remates de media distancia, pero el arquero rival se hizo gigante y ahogó cualquier grito de gol.
Otra vez Juanfer lo intentó; enganche corto y zapatazo lejano que se estrelló en el palo e hizo temblar todo el estadio que ya perdía la paciencia con los suyos.







